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¿Se está multando en Vigo por ir a más de 30 km/h?

Una patrulla de la Policía Local de Vigo informa del  nuevo límite de velocidad en Gran Vía

Una patrulla de la Policía Local de Vigo informa del nuevo límite de velocidad en Gran Vía

Informar antes de sancionar. El Concello de Vigo continúa con esta máxima casi mes y medio después de la entrada en vigor de la modificación del Reglamento de Circulación -el pasado 11 de mayo- que establece en zonas urbanas un máximo de 20 km/h en vías que dispongan de plataforma única de calzada y acera, de 30 km/h en vías de un único carril por sentido de circulación y de 50 km/h en vías de dos o más carriles por sentido de circulación; renglón aparte, las excepciones. Una medida puesta en marcha para pacificar el tráfico, reducir la siniestralidad y animar a los ciudadanos a caminar, sacar la bicicleta o usar el transporte público.

Hasta la fecha, la entidad pilotada por Abel Caballero no ha sancionado a ningún conductor en base a esta nueva normativa, según aseguran fuentes municipales. Se apuesta por dar continuidad a la fase de concienciación antes de imponer multas -las sanciones van de 100 a 600 euros y la pérdida de hasta 6 puntos del carné de conducir- ante un cambio en la forma de circular que afecta a la mayor parte de los viales de la urbe más poblada de Galicia. Llama la atención la demora en la aplicación de sanciones si nos fijamos en otras ciudades de la comunidad: en Ourense o A Coruña, apretar el acelerador más de lo debido ya puede acarrear consecuencias. Lo mismo sucede en otras poblaciones con características similares a Vigo: en Valladolid, por ejemplo, el Ayuntamiento tramitó 121 multas entre el 11 de mayo y el 3 de junio.

En la metrópolis herculina, los agentes de la Policía Local empezaron a denunciar a los conductores que exceden los límites de velocidad el 7 de junio, casi un mes después de la entrada en vigor de los nuevos parámetros. Solo en una mañana, notificaron 14 sanciones a ciudadanos que superaron la velocidad permitida en calles que tienen un solo carril de circulación para cada sentido. Idéntico panorama se vive en Ourense: en un solo día, los efectivos municipales del 092 impusieron una veintena de multas. En este caso, la velocidad media de los infractores fue de 49 kilómetros por hora, es decir, 19 kilómetros por hora más de lo fijado en las calles a 30. En Santiago, el Pegasus y los multamóviles de la DGT se encargan de evitar que los conductores se salten las normas. Al otro lado de la moneda, aparecen ciudades como Málaga, que estudia subir a 50 km/h la velocidad en calles con atascos.

“Es un engorro”

Circular a 30 kilómetros por hora en viales en los que, hace semanas, se podía ir a 50 no ha sentado bien en una parte del colectivo de conductores. César Martínez, que acude a trabajar a diario en coche, asegura que las nuevas limitaciones de velocidad no le afectan en ninguna de las calles por las que se mueve habitualmente, pero cree que “no es normal” que se aplique esta medida en calles como Ramón Nieto. “No debería haber un único criterio para poner el límite, se debería estudiar cada calle y aplicarlo sin tener solo en cuenta si hay un único carril por sentido o más”, argumenta. Pablo Valverde asegura que le “desespera” la normativa de tráfico. En parte, lo veo bien, ya que, de este modo, se reducen mucho las consecuencias en caso de accidente y la idea es que las ciudades se liberen poco a poco de los coches, pero, si vas con prisa, como me suele pasar, es desesperante”, apostilla antes de señalar la necesidad de mejorar el transporte público.

Uno de los colectivos que más perciben el cambio es el de los taxistas. Patricia Oya lamenta que, con los nuevos límites, la situación es un “desastre”. “Vamos casi parados, me parece un engorro. Hay clientes que se nos quejan porque vamos muy lentos: normalmente, cogen el taxi cuando tienen prisa. Puedo entender que haya que ir a 30 en María Berdiales, pero no en la bajada de Urzáiz. Si ya hay semáforos para regular el paso de los peatones, no tiene sentido”, destaca.

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