El Tren Hotel de Vigo se queda en suspenso. A diferencia del Celta –el convoy que enlaza la ciudad con Oporto– o la segunda frecuencia Alvia con Madrid, ambos servicios suprimidos de forma temporal a causa del COVID, el ferrocarril nocturno no ha regresado con el fin del estado de alarma. La razón la dejó negro sobre blanco el propio presidente de Renfe, Isaías Táboas, en una entrevista con FARO: a la operadora no le salen las cuentas ni con el convoy nocturno de Madrid ni con el de Barcelona. Del primero –sostiene Renfe– “no hay necesidad” con los nuevos tiempos entre Vigo y Madrid logrados tras el estreno del AVE y el segundo, directamente, no es “rentable”.

La suspensión sine die del servicio en Galicia contrasta con la apuesta de Europa por los convoyes nocturnos con un enfoque turístico. En Francia acaba de presentarse Midnight Trains, una start-up que plantea ofrecer a sus viajeros pasajes de categoría prémium en servicios de noche. Su planteamiento pasa por crear un “hotel sobre raíles” y apunta ya a 2024 y siete rutas con origen en la capital gala, entre ellas un París-Oporto.

No es la única. El “High Speed Rail Group” ha propuesto recuperar el proyecto de una línea de tren nocturno entre Londres y Barcelona, una idea que ya estuvo sobre la mesa en la década de los 90.

A la lista de países con la vista puesta en los servicios nocturnos se suman Suecia o Austria. En España, la propia Renfe opera algunos trenes con enfoque prémium, como el Transcantábrico, el Expreso de la Robla o el Tren Al Ándalus.

En el caso de Vigo, los Tren Hotel que operaban antes de la pandemia ofrecían tanto plazas en butaca como en litera y actuaban como un servicio regular que enriquecía la oferta con Madrid y Barcelona.