Cuando miles de alumnos todavía están digiriendo su calificación en la ABAU, los que acceden ahora a Bachillerato se debaten entre las ramas de Humanidades y Ciencias Sociales, Artes y Ciencias. Pero en Vigo la oferta no acaba aquí.

Y es que desde poco más de una década, el instituto público de O Castro imparte un modalidad más ligada a la experimentación: el Bachillerato Internacional (BI), un aprendizaje más exigente donde prima la indagación, la reflexión y el pensamiento crítico sobre la memorización, y cuyo método de evaluación y currículo difiere del bachillerato ordinario.

Estos pros avalaron que durante años, el centro no pudiera asumir toda la demanda de alumnado que solicitaba matricularse en el BI, llegando a contar incluso con lista de espera. La situación se ha revertido en estos dos últimos cursos: solo siete alumnos en 2º y otros 14 en 1º motivaron al centro a incrementar su oferta para esta modalidad.

Así, desde este próximo curso, el único centro vigués que imparte este Bachillerato Internacional incluirá en su programa la rama de Humanidades, que se sumará a la de Ciencias, con la esperanza de así llegar al alumnado que se decante por futuros estudios universitarios de letras y no tan científicos.

Desde el IES O Castro, tanto su director, Luis Pérez, como el coordinador de este BI, Ángel Núñez, buscan desmitificar los contras que irremediablemente están ligados a esta modalidad. “Es más duro que el ordinario, sí, pero por un poco más puedes sacar los dos Bachilleratos. Aquí no prima el elitismo o ser más o menos inteligente, si no ser trabajador. El BI funciona como una agencia de calidad; lo que damos aquí es igual que lo que se está dando en todos los BI del mundo. Tiene un reconocimiento importantísimo y supondría un plus muy grande para el alumnado”, defiende Núñez.

Para contextualizar, este Bachillerato Internacional cuenta con solo seis asignaturas y sobre una de ellas deben realizar una monografía de 4.000 palabras. A principios de año ya se conoce la fecha y hora de los exámenes, con un protocolo muy similar a los de la ABAU. “Nos llegan también en un sobre cerrado, en tres idiomas, y para todos igual”, cuenta el docente, quien al igual que el propio centro, son evaluados cada cinco años por la organización del Programa de BI.

“Esta enseñanza está muy reconocida por las universidades de mayor prestigio. Aquí no es leer o ir y mirar un experimento al laboratorio; no. Es describir, es la importancia de la experiencia. No es chapar, sino interpretar”, concluye Núñez. Además tienen que hacer las llamadas horas CAS: Creatividad Actividad y Servicio, con un propósito de maduración social y ciudadana con acciones de voluntariado, creación artística y literaria, organización y proyectos solidarios, etc.