“En la vejez no nos deben preocupar las arrugas del rostro, sino las del cerebro”. La célebre frase del Nobel español Santiago Ramón y Cajal tiene su reflejo en la historia de Ana Durán y Fidel Serrano, dos vecinos de Vigo –ella de cuna y él de adopción– que a sus 84 años han encontrado en las actividades cotidianas el elixir para mantener activa su mente. Entre esa gimnasia cognitiva que practican día a día se encuentra algo tan accesible como eficaz: leer el periódico. De hecho, seguro que hoy se llevan una buena sorpresa al ver su foto en la primera página. 

Su nieta, Xiana Pérez, y su mujer, Patricia Rodríguez, vieron en las páginas de FARO el estímulo para que sus abuelos mantengan su mente despierta y conserven el vínculo con la actualidad que los rodea. 

“En nuestra familia el FARO ha estado siempre muy presente, así que cuando pensamos qué podíamos hacer para que se mantuviesen informados, entretenidos y activos sin estar solo delante del televisor, no dudamos en hacerles una suscripción al periódico”, cuenta Patricia. 

Disfrutamos de algo tan sencillo pero maravilloso como abrir la puerta café en mano a las 7 y tener el periódico

Fidel venía de una intervención que lo había dejado un poco más cansado y decaído de la cuenta, y qué decir del añadido que tanto para él como para Ana han supuesto la pandemia, el confinamiento y no poder ver a la familia tanto como desearían unos y otros: “Creíamos necesario poner a su alcance algo que los conectase con el mundo exterior”, explican.

Vivir en un décimo piso tampoco facilita las cosas. De hecho, bajar a por el periódico ya no al kiosco sino al portal o a los buzones también suponía un hándicap. De modo que, tras suscribirse, Xiana y Patricia se pusieron en contacto con la redacción para contar su historia. “Dejamos una llave del portal en FARO y ahora, cada mañana, antes de las 06:30 horas tenemos el ejemplar del día en la puerta, dentro de su bolsa, es genial”, cuenta Patricia. Y es que ellas también disfrutan de algo “sencillo pero maravilloso: abrir la puerta café en mano y tener el periódico”.

Fidel, leyendo Faro.

Los verdaderos protagonistas de la historia están “muy ilusionados” con su nueva rutina. Después de ciertas reticencias por esa cosa tan habitual en nuestros mayores de “no queremos que sea una molestia ni un gasto”, ahora disfrutan y mantienen en forma sus habilidades cognitivas con el diario. 

Si diversos estudios hablan de los beneficios de leer cada día para mantener la mente despierta o cultivar el vocabulario, hacerlo con el periódico supone un añadido, el que da reflexionar sobre el contenido. 

María José Moreno. // Alba Villar

María José Moreno. // Alba Villar

"En la consulta recomendamos mucho leer la prensa como ejercicio cognitivo"

María José Moreno - Neuróloga del CHUVI especializada en demencias

María José Moreno, neuróloga del CHUVI especializada en demencias, explica cómo en su consulta recomiendan leer el periódico, así como escuchar la radio y ver en televisión concursos. 

“Hacemos seguimiento para que ese consumo de prensa sea rico.No es lo mismo tener el periódico y ya, que hacer los pasatiempos o comentar las noticias”, apunta. Y es que “un mayor nivel educativo y mantener esa actividad mental e intelectual en el tiempo ayuda a retrasar el deterioro cognitivo”. Por eso, insiste en lo positivo de “leer, hacer crucigramas, reunirse con otras personas y debatir de la actualidad, de deportes...”

Gonzalo Soliño, psicólogo de Afaga

Gonzalo Soliño Martínez, psicólogo de Afaga en Vigo y responsable del programa “Cultiva a Mente” insiste en esa “conexión con la actualidad y el esfuerzo cognitivo que implica interpretar las noticias” como beneficios del consumo de prensa. 

Haciendo gala de este buen hábito, a primera hora Ana y Fidel le dan un repaso general al diario, incluso se lo reparten, y luego vuelven sobre aquellos temas que más les han interesado. Su sección predilecta es la de Sociedad. Ana sí se anima de vez en cuando con los pasatiempos mientras Fidel también consulta los deportes. En definitiva, FARO ha vuelto a ser uno más en casa. 

Ejercicio, dieta y actividad social, otros pilares de la salud cognitiva

La falta de contacto social, la disminución drástica de la actividad física, la alteración de rutinas... Todas estas cuestiones que para muchos llegaron o se intensificaron con la pandemia y se extendieron durante demasiados meses son factores de riesgo para la salud cognitiva.

María José Moreno explica cómo, tanto para la sociedad en general como para aquellas personas con alguna demencia diagnosticada, el paréntesis vital impuesto por el COVID ha supuesto un empeoramiento. “Se trata de pacientes que tienen y necesitan sus rutinas y todo se vio interrumpido por la pandemia”, explica.

El sexo, la edad o la carga genética son condiciones que no pueden cambiarse, pero existen otros factores que influyen en la salud cognitiva que sí pueden modificarse. La doctora Moreno destaca la importancia de la actividad física “para reducir los riesgos cardiovasculares también vinculados con el deterioro cognitivo”, combinado con una dieta equilibrada y evitar sustancias tóxicas como el alcohol. 

Añade a esto otro pilar, el de “la actividad social”. “Hay personas que optan por actividades físicas, otras colaboran con oenegés, en definitiva, actividades que establecen rutinas con las que deben recordar tareas…”, dice. Y para el buen desarrollo de su día a día hace hincapié en la importancia del sentido del oído y el uso de audífonos, si se vuelven necesarios.

“El buen humor también reduce el riesgo de deterioro cognitivo”, aporta Gonzalo Soliño. Precisamente en las clases de “Cultiva a Mente” el psicólogo presta especial atención a conectar con esa parte más emocional. Todo ello “con actividades adaptadas al perfil de cada persona”. 

¿Cómo detectar indicios de alguna demencia?

La detección precoz de síntomas es decisivo en el desarrollo de una demencia. Moreno avisa que, cuando una persona percibe algún síntoma en sí misma, “puede reaccionar aislándose”. Por eso, “es importante estar atentos a cambios en la forma de ser y de comportarse”. Continuar con actividades instrumentales como ir al banco o estar al tanto de las cosas de casa es fundamental. “Cuando dejan de querer hacerlas o empiezan a hacerlas mal hay que permanecer atentos.Si una abuela que hacia fenomenalmente la cena de Nochebuena no quiere hacerla o sale mal, algo puede estar pasando”, advierte el experto. La forma de hablar, de orientarse y de razonar también darán pistas de que algo pasa.