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La A-55 agrava su colapso con el tráfico pesado: es el segundo vial gallego con más camiones

Accidente registrado en la A-55 con un camión implicado.

Accidente registrado en la A-55 con un camión implicado. FdV

Camión volcado el martes de la semana pasada al mediodía en la A-55, a la altura de Puxeiros. Y camión accidentado hace dos días, también en la A-55, tras chocar contra una mediana en Porriño.

Antes del COVID la autovía registraba en Porriño 4.400 vehículos pesados al día, el 10% de todo su tránsito | Solo lo supera la AP-9 en tramos como el acceso a Vigo o Pontevedra

Junio arranca con un triste balance de siniestralidad en uno de los viales más concurridos de la comarca, la autovía que enlaza Vigo y Tui: varios sucesos en cuestión de una semana, ambos con incidencia en el tráfico, ambos protagonizados por trailers y ambos concentrados en un trecho de solo unos kilómetros. Que en los dos hubiese camiones de por medio no es casualidad. Los datos de la DGT muestran que los vehículos pesados dejan una huella contundente en la A-55, sobre todo en el tramo más industrial, el que transcurre por As Gándaras.

El mapa de aforos publicado por el Ministerio de Transportes, con datos de 2019 –anteriores a la pandemia– muestra que entre el área industrial de Monte Faquiña, en el enlace con la AP-9 y el entronque con la A-52, el vial soporta una intensidad media diaria (IMD) de 4.084 vehículos pesados, el 6,2% del tránsito total. A partir de ese punto y hasta As Gándaras la media baja a 3.772 y a la altura del polígono industrial y ya hasta la conexión con la AP-9, cerca del casco urbano de Tui y la frontera con Portugal, la IMD se dispara a 4.420, el 10,1%.

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El dato es elevado. De hecho, en el mapa publicado por la DGT, en el que se reflejan los niveles de tráfico de las carreteras de titularidad estatal, solo se documenta una IMD de camiones mayor en ciertos tramos de la AP-9, la autopista que vertebra Galicia de norte a sur. En el acceso a Vigo, por ejemplo, soporta 4.555 vehículos pesados por jornada, el equivalente al 6,9% de su tránsito. En el ramal que transcurre hacia Cabral y Candeán y llega al entronque con la A-55, libre de peajes, la media se eleva incluso a 5.043.

El dato de la Autopista del Atlántico es elevado también a la altura de Pontevedra, con una IMD de 5.162 vehículos pesados; o en el entorno de Santiago (5.163). Salvo el caso de la Autopista del Atlántico, particular, dado que en buena parte de su trazado la única alternativa para los conductores son las carreteras nacionales, no hay ningún vial de titularidad estatal en Galicia con una IMD de camiones que supere a la que alcanza la A-55 en sus tramos más conflictivos.

La Autovía das Rías Baixas, la A-52, por la que circula buena parte del tráfico de ida y vuelta con el interior de la meseta alcanza en su punto de mayor tránsito un índice de 3.114 vehículos pesados. En el caso de la Autovía del Noroeste (A-6) el dato se eleva a 3.489 y a 1.628 en el corredor del Cantábrico (A-8). En la N-550, carretera que articula también la comunidad con un trazado de 180 kilómetros que se despliega entre A Coruña y Tui, la mayor marca de transporte pesado computada por los técnicos de la DGT es de apenas 1.648.

El elevado volumen de tráfico de la A-55 entre Vigo y Tui responde a dos causas, muy ligadas entre sí. La clave es su trazado estratégico, que convierte a la autovía en puerta de entrada y salida para el tráfico rodado que circula entre la ciudad, Ourense y la meseta y, al mismo tiempo, enlaza con Portugal. El tejido industrial que se reparte a lo largo de Vigo, Mos y Porriño, –marcado por la automoción y la actividad del puerto– genera además un intenso flujo de camiones.

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El segundo factor es que ese mismo tráfico que canaliza la A-55 carece, a día de hoy, de una alternativa real y económica. La AP-9, que transcurre en paralelo a lo largo de parte del recorrido –entre aproximadamente Puxeiros y Tui–, está penalizada por un peaje que lastra su uso. Si en As Gándaras la autovía alcanza una IMD de 4.420 camiones, la autopista no llega a 500. Para paliar ese desequilibrio, Transportes ya ha anunciado una política tarifaria más atractiva en la AP-9.

El intenso flujo de camiones en la A-55 agrava el gran problema del vial, el mismo por el que se ha trufado de radares –media docena fijos en un trecho de solo diez kilómetros– y rebajado a 80 e incluso 60 km/h la velocidad máxima de ciertos tramos: la siniestralidad.

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