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Trata o explotación laboral: la brigada de Extranjería investiga siete casos en Vigo

Con la pandemia, denotan un aumento de clubs clandestinos que complica aún más su trabajo: “Los grupos emplean domicilios particulares y dar con ellos es más laborioso”

La brigada de Extranjería investiga 7 casos de trata o explotación laboral en la ciudad

La brigada de Extranjería investiga 7 casos de trata o explotación laboral en la ciudad

Rondas diarias por zonas históricamente conflictivas, inspecciones a clubs de alterne, llamadas anónimas o, en ocasiones más residuales, una denuncia personal de la víctima. Estos son los supuestos que ayudan a destapar posibles delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros; actuaciones dirigidas por la Brigada de Extranjería (UCRIF) de la Policía Nacional. Actualmente, el grupo cuenta en Vigo con siete casos abiertos por trata de seres humanos, explotación laboral o falsedad documental, entre otros ilícitos penales.

Más de un año de investigación

Del comienzo de la investigación hasta la desarticulación de un grupo delictivo pueden pasar años. Un ejemplo es la última operación llevada a cabo por los efectivos de esta Brigada –denominada como “La Suite”–, que se saldó el pasado viernes con el arresto de cinco personas integrantes de una organización criminal dedicada a la explotación sexual y prostitución de lujo en chalets de Vigo y Pontevedra. “Son indagaciones muy a largo plazo; la prostitución no es ilegal pero la coactiva sí y tienes que demostrar que ahí se está produciendo un delito, bajo qué condiciones, si les obligan a consumir drogas para aguantar más, jornadas de total disponibilidad... Conlleva mucho tiempo, mucho trabajo y muchos efectivos”, destaca uno de estos agentes.

Clandestinidad

A la ya complejidad de estas investigaciones se le une un nuevo factor que trajo consigo la pandemia: la clandestinidad. Y es que a consecuencia del cierre de los clubs y salas de alterne; los grupos han trasladado su operatividad a domicilios privados o particulares dificultando su localización. “Antes teníamos muy centralizados los sitios a controlar y ahora detectamos, muchas veces a través de Internet, clubs clandestinos o pisos más independientes. Para poder acceder a ellos y comprobar si se está produciendo un delito necesitamos una orden judicial, tener ya una cierta base que nos ampare el entrar en un piso”, destaca el efectivo, que recuerda que uno de los últimos permisos concedidos por el juzgado, tras un recurso en segunda instancia, era para la entrada y registro en la conocida casa de citas “Piso Sandra” .

Inspecciones de trabajo

Gran parte del trabajo diario del grupo de investigación de la UCRIF se centra también en las inspecciones a establecimientos donde hay mayor número de ciudadanos extranjeros. “Hacemos muchas Inspecciones de Trabajo al objeto de detectar situaciones de explotación laboral o situaciones de irregularidad, pudiendo incurrir delitos contra los derechos de los trabajadores: comprobaciones de identidad, si su situación está regularizada, etc. Por llamadas de vecinos tenemos constancia de pisos o lugares donde se ejerce la prostitución. Los efectivos comprueban la situación de estas personas y si manifiestan que están en contra de su voluntad o que las condiciones no son las legales empezamos la investigación” , aclaran los agentes.

Matrimonios de conveniencia

No solo tipos delictivos centran las diligencias de este grupo, ya que investigan cualquier asunto que tenga como protagonista a personas extranjeras. Uno de sus quehaceres diarios son las comprobaciones de posibles matrimonios de conveniencia. Y es que cuando uno de los cónyuges se encuentra en situación irregular, el Registro Civil deriva el expediente a este grupo para que averigüe su motivación. “Nos solicitan un informe de convivencia. Acudimos al domicilio, buscamos pertenencias de ambos, enseres personales, fotos o imágenes del pasado. Nuestra labor es más de comprobación”, puntualizan desde la UCRIF.

Una vez la unión se ha oficializado, realizan un seguimiento de la misma para ver si realmente era afectiva o por interés. “Cualquier novedad o incidencia se le da traslado tanto al Registro Civil como a la Subdelegación, a los efectos de revocar sus permisos de residencia. “Pese a todo, los informes suelen ser positivos; hay amor”, concluyen.

Miedo de las víctimas

Junto a esta clandestinidad, otro de los grandes escollos con los que se encuentra la Brigada de Extranjería para llevar a cabo con éxito sus investigaciones son, precisamente, las víctimas. Su reticencia, mejor dicho.

Y es que los propios agentes reconocen que muchos extranjeros relacionan a la Policía con la “expulsión” del país. “Un extranjero en situación irregular no viene a Comisaría acaso que su situación sea extrema o denigrante, porque piensan que la Policía es expulsión. Tienen que perder este miedo, su colaboración es esencial para poder encaminar nuestra investigaciones”, refrenda el jefe de la Brigada.

Colaboración de ONGs

Pese a esta habitualidad, sí reconocen que se han dado casos donde la denuncia de la víctima fue clave para su investigación y posterior resolución. “En muchas ocasiones las víctimas son mujeres coaccionadas, explotadas; es difícil que denuncien pero sí se han dado casos. Para ello, y para que se abran un poco contamos con la ayuda de ONG –un ejemplo es Faraxa–. Tienen entrevistas con ellas, las convencen para que continúen con el proceso judicial, que narren todo el periplo que ha sufrido, etc. ”, reivindica el policía de la UCRIF.

Asistentas explotadas

Recuerda el efectivo de Extranjería uno de los casos más sonados en la ciudad, el matrimonio de Castrelos que explotaba sexualmente a sus asistentas de hogar. “Todo comenzó con la denuncia de una de las víctimas. A los pocos meses una segunda logró escapar del domicilio. A partir de ahí entramos en la casa y de la información de los registro pudimos detectar otras víctimas, hasta un total de siete”, narra. Esta pareja cumplía con el perfil de estos grupos delictivos: “Son extranjeros cuya situación es regular, muchos incluso ya nacionalizados. A la hora de poder captar a víctimas lo tienen más fácil con promesas de conseguir los papeles, les ofrecen altas cantidades de dinero, buenos domicilios... Vienen engañadas”, sentencia.

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