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Los centros de ocio se reinventan

Los centros de ocio infantil de la ciudad sobreviven sin piscinas de bolas, hinchables ni camas elásticas.

Los centros de ocio infantil de la ciudad sobreviven sin piscinas de bolas, hinchables ni camas elásticas. FdV

¿Qué puede hacer un centro de ocio infantil que siempre ha ofrecido parque de bolas, camas elásticas y/o hinchables si la normativa prohíbe el uso de estos tres elementos? Realmente poca cosa y la consecuencia más directa para estos autónomos es la necesidad de echar el cierre.

“Los protocolos desaconsejan el uso de parques de bolas y camas elásticas. Entonces me quedé con mesas y sillas”, lamenta Jéssica Ibáñez, responsable de Bolbolúa Animación.

Bolbolúa tenía desde septiembre de 2013 un centro de ocio en la calle Brasil, muy popular en la zona, que ayudaba a la conciliación a muchas familias del área del Calvario. Pero la pandemia se lo llevó por delante. “Nos cerraron. No podíamos facturar pero el alquiler había que pagarlo igual”, explica la responsable de la empresa.

Sin embargo, esta empresaria decidió no tirar la toalla y volcarse en el ámbito de la animación infantil, en la medida que la ley lo permite. En este área la colaboración con otra empresa de sector en Vigo, “El Escondite”, les ha ayudado a sobrevivir, con la realización de actividades como campamentos de forma conjunta. “Estamos trabajando más que nunca, pero no queda otra para sobrevivir. Yo me considero afortunada porque he podido seguir, indica Jéssica Ibáñez.

El sector del ocio infantil, como la hostelería, se ha encontrado desde marzo de 2020 con un continuo ir venir de normativas, de cambios en los aforos y cierres aperturas que hacía inviable una programación de ingresos y gastos. La consecuencia directa fue la liquidación para más de la mitad de estos centros de ocio infantil en la ciudad, al pasar de los 18 que había antes de la pandemia a la media docena actual.

“Los grandes centros tuvieron que cerrar y nos quedamos los pequeños”, explica Sabela Suárez Rodríguez, copropietaria del centro de ocio infantil Trasnos. Basta una simple búsqueda en Google para corroborar estas palabras y ver detrás del nombre de grandes instalaciones como La Nave o Pirata Park el cartel de “cerrado temporalmente”.

Sabela explica que han tenido que cambiar y mucho su forma de trabajar para seguir abiertos. ”Tuvimos que vaciar la piscina de bolas y nos afecta también la ratio por monitor”. Además, ahora se celebran “cumples burbuja”, tienen que ser grupos reducidos –seis en interior y diez en exterior– y siempre de la misma clase. “Es complicado porque la atención a los niños se resiente y ellos tampoco pueden disfrutar libremente”, lamenta la responsable de Trasnos, que lleva abierto desde hace 18 años en la calle Barcelona.

Sólo resiste un “scape room”

El sector del scape room también ha sufrido las consecuencias de la pandemia y en Vigo sólo sobrevive uno de los tres principales centros que existían.

Elisabeth Bayer, responsable de Código Oculto, asegura que ahora se están recuperando, pero se plantearon cerrar por las dificultades para hacer frente al alquiler. “Fue muy duro. Nosotros tuvimos que meter dinero de forma particular para seguir abiertos, pero no todo el mundo pudo hacer algo así.

Bayer explica que el año pasado tuvieron que cerrar de forma intermitente “y no puedes dar de baja internet o cualquier otra factura para intentar ahorrar”. Ahora están abiertos con una autorización expresa de Sanidade, donde les indican las medidas concretas, porque su sector no sale en el DOG.

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