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El baile en pareja, una realidad tras 15 meses

La profesora Evita Salsera, durante una clase de baile en Pasos-Bailegalicia

La profesora Evita Salsera, durante una clase de baile en Pasos-Bailegalicia Alba Villar

Han tenido que pasar casi 15 meses para que los amantes de la danza puedan bailar en pareja en las escuelas –solo convivientes, por ahora, al igual que en las verbenas–, petición recurrente del sector, uno de los más afectados por la pandemia del COVID, con facturaciones desplomadas por aforos, pérdida de clientes por miedo al contagio y restricciones a su actividad. La tan ansiada noticia fue comunicada de una manera muy poco corriente en tiempo de pandemia: no fue a través del Diario Oficial de Galicia (DOG) ni en una intervención pública, sino por medio de un correo electrónico de respuesta a la plataforma RescatArte enviado por un departamento del Servizo Galego de Saúde (Sergas).

“Poderán bailar parellas de persoas conviventes”. Es la frase que pone punto final a una larga travesía que obligó a los profesionales del gremio a salir a las calles a protestar para lograr este permiso. “Llega un poco tarde, ya que, en junio, mucha gente para, pero, por lo menos, nos da la posibilidad de realizar talleres en verano, que es una forma de captar clientes para el curso que viene. Esperemos que, en breve, se incluya a los no convivientes”, explica Ana Paula Vega, presidenta de la asociación Vigo por la danza y una de las portavoces de la plataforma RescatArte.

Asegura que la prohibición “jamás tuvo sentido”. “En los DOG, ponía “evitarase o contacto físico”. ¿Evitarase es prohibición o recomendación? Personas con conocimientos jurídicos nos aseguraban que era prohibición y gente del sector nos decía que era recomendación. Posteriormente, en septiembre, el Sergas contestó a un correo especificando que no estaba permitido el baile en parejas, sean o no convivientes”, señala Vega antes de criticar que el gobierno gallego no haya dedicado tiempo a elaborar un estudio para conocer las probabilidades de contagio en las academias de baile y lamentar que la mayoría de las ayudas ofrecidas por la Xunta y el Gobierno central no las pueden solicitar al no tener un epígrafe específico en el CNAE (Código Nacional de Actividades Económicas): comparten grupo con las escuelas de idiomas o las autoescuelas, entre otras actividades.

Una sesión de baile en pareja en Pasos-Bailegalicia Alba Villar

La posibilidad de bailar en pareja ha despejado parte del cielo negro que se posaba sobre el gremio. Da fe de ello Eva Domínguez, conocida en este mundo como Evita Salsera. Es instructora de bailes afrolatinos en el Club de Baile Deportivo Pasos-Bailegalicia. “Me parece estupendo que hayan abierto un poco la mano. Los profesores estamos entusiasmados, pero deseamos que llegue la normalidad absoluta”, explica antes de destacar que la prohibición de bailar en pareja, sumada al cierre del ocio nocturno, supuso una “depresión”. “En este tipo de locales, practicábamos y lo pasábamos bien; el 80% de mis grupos eran de baile en pareja”, apostilla.

Tras conocer el ok del gobierno gallego, se ha puesto manos a la obra para retomar las sesiones en pareja: empezó la semana pasada. “Hasta ahora, tuve que adaptar las clases de baile en pareja a individual, entonces, bastante gente lo dejó. Ahora, recuperamos poco a poco la actividad: ya hay cuatro parejas que se han anotado”, dice.

“Teníamos muchísimas ganas de volver. Estamos encantados"

María Aranguren - Alumna

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Una de las personas que ya ha optado por regresar a la pista de baile es María Aranguren, alumna de Evita Salsera. Acude a clases con su marido. “Teníamos muchísimas ganas de volver. Estamos encantados. Ya no me acuerdo de la última vez que bailamos juntos”, confiesa. “En este tiempo, hemos hecho sesiones individuales online, pero no es lo mismo: en pareja, te diviertes muchísimo, te ríes, aprendes con la otra persona... Es muy positivo para la relación”, argumenta.

Idéntica reflexión hace Borja Fernández, que retoma ahora el baile en pareja con una amiga: “Ya era necesario, se echaba muchísimo de menos. Se aprende más y se disfruta más cuando bailas con alguien. Hemos hecho cosas en solitario, pero no es lo mismo”.

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