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De ser el vertedero de Vigo a paisaje idílico prohibido por descontaminación

Vista de O Zondal, como vertedero y como actual zona en descontaminación.

Vista de O Zondal, como vertedero y como actual zona en descontaminación. P.P.

Un auténtico placer para los sentidos. Una amplia explanada verde que se ofrece como un balcón sobre la ría de Vigo y las Cíes. Se respira el frescor del mar y el silencio calma la mente. Una manada de caballos pastando con sus crías completa la bucólica estampa. 

Sin embargo, bajo este paraje idílico se ocultan miles de toneladas de basura. Es el antiguo vertedero de O Zondal, en Valadares, donde se depositaron los residuos domésticos e industriales, contaminantes, generados en la ciudad durante más de 20 años. 

Al límite de su capacidad desde 1990, el basurero centró un conflicto vecinal y supuso un peligro medioambiental

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Aquel inmenso basurero, de casi 10 hectáreas de extensión, se selló definitivamente en 1996, pero debido al volumen y toxicidad de la basura allí acumulada, 25 años después sigue siendo un área en descontaminación

Una verja impide el acceso a la explanada, en la que solo hay una caseta con una chimenea. Es la estación en la que se quema el gas metano fruto de la descomposición de las miles de toneladas de desperdicios que se pudren en el subsuelo. De aquel parque que prometió el alcalde Carlos Príncipe no hay ni el proyecto. Hasta 2030 no se puede actuar sobre la zona, fecha en la que estará libre de toxicidad.

Los únicos que se pasean a sus anchas por el verde y florido balcón son los caballos, ajenos a la historia de un lugar que centró un conflicto vecinal y supuso un peligro medioambiental

O Zondal: un paraíso sobre la ría de Vigo en proceso de descontaminación Patricia Pedrido

Un vertedero desbordado

A mediados de 1990 el basurero de O Zondal estaba al límite de su capacidad. Por entonces, acogía las 350 toneladas de residuos que se producían diariamente en Vigo. De ellas, 150 acababan en la incineradora y el resto sobre la tierra. 

La zona era peligrosa: en el verano de 1990 se llegaron a registrar hasta 15 incendios en el vertedero y una explosión en uno de los dos hornos que quemaban la basura llevó a aumentar la cantidad de residuos que se amontonaban en superficie.

Veinte años como basurero estaban a punto de desembocar en un desastre medioambiental. Los vecinos de la zona recuerdan acudir a O Zondal en busca de materiales, como el cobre o el acero, para su venta. También tiraban en él restos de obras, electrodomésticos o material agrícola. 

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De vertedero a paisaje idílico: el proceso de recuperación de O Zondal Cameselle, Magar, Jesús de Arcos

Los "trabajadores" de O Zondal

FARO DE VIGO publicó en 1990 un reportaje sobre “Los buscadores de basura”. Unas veinte personas subsistían a base de revolver en los miles de toneladas de desperdicios en busca de chatarra. Se sacaban hasta 30.000 pesetas (unos 180 euros) semanales.

Sellado: por fases y a lo largo de dos años

El 14 de marzo de 1994 se iniciaron las obras de sellado del vertedero, con un presupuesto de 600 millones de pesetas (3.607.000 euros). Un cierre por fases, ya que mientras se clausuraba un sector, el resto seguía acumulando residuos. 

El inicio de las obras supuso todo un alivio para los vecinos de Freixo, Matamá y San Andrés, hartos del olor pestilente, del desbordamiento del recinto y del peligro que acechaba al lado de sus casas

“El vertedero recuperado dará paso a un gran parque la próxima primavera”, les anunció el alcalde Carlos Príncipe en 1994. Pero ni en esa primavera ni en las siguientes.

Barricadas y carga policial

O Zondal vivió un verano caliente en 1994. No por los incendios, como años atrás, sino por el conflicto con el Concello, que seguía depositando basura en los sectores aún sin clausurar. El ayuntamiento mantenía operativa una parte del vertedero mientras trataba de concretar una nueva planta de residuos en la ciudad: finalmente recaería en Guixar (Teis), un emplazamiento que se topó con una fuerte contestación social

Durante varias noches, vecinos de Valladares levantaron barricadas para impedir el acceso de más de una docena de camiones al vertedero, que ya había rebasado su capacidad. Hubo lanzamiento de piedras y amenazas con estacas, que recibieron por respuesta una carga policial y pelotas de goma. Las protestas se saldaron con varios heridos y tres arrestados. Y la basura se descargó igualmente.

Una fallecida y desprendimientos

En 1995 una de las “chatarreras” de O Zondal murió aplastada por una máquina que esparcía la basura. A pesar de los avisos de sus compañeras, el operario nada pudo hacer por evitar la tragedia. La mujer, de 38 años, falleció en el momento.

Unos meses después, las lluvias causaron desprendimientos en los taludes del vertedero, lo que obligó a una reparación urgente para evitar su derrumbe.

A mediados de 1996, dos tercios de la superficie del basurero ya estaban cerrados y en fase de recuperación, mientras que en el restante todavía se depositaban residuos contaminantes de origen industrial y plásticos.

El hedor volvía a ser insoportable para los vecinos y las filtraciones tiñeron de color oscuro los manantiales subterráneos y regatos de la zona.

Vista de uno de los sectores de O Zondal, con caballos pastando. Marta G. Brea

Zona en descontaminación

Pasados 25 años desde el sellado de O Zondal, su imagen nada tiene que ver con aquel vertedero pestilente y desbordado. Sus 10 hectáreas se encuentran valladas, y a ellas solo acceden los caballos. Aunque ni ellos podrían. De hecho, el presidente de la comunidad de Montes de Valadares, Gregorio Álvarez, señala que no se trata de equinos salvajes, si no de particulares de la zona que acaban introduciéndose en la zona en descontaminación. 

Sostiene que la actual situación de O Zondal, que linda con el monte comunal de la parroquia, es buena. “Creo que la estación de quema del metano que emanaba de la materia en descomposición está sin actividad. Antes veías una pequeña llama o una especie de vapor, pero ahora no. Sé que cada cierto tiempo va un técnico del Concello a hacer una inspección”, asegura Álvarez. 

En 1994 se anunció la reconversión del basurero en un gran parque. Con el horizonte de su plena descontaminación en 2030, todavía no se conoce ningún proyecto para O Zonal

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La misma impresión comparten en la Comunidad de Montes de Coruxo, afectados por la contaminación de manantiales y riachuelos afluentes del Folón en el pasado. Su tesorera, Alexandra Alonso, asegura a FARO no tener conocimiento de denuncias recientes por parte de los vecinos. 

Ninguno de ellos conoce si existe algún proyecto para devolver esta zona “verde” a los vecinos. El Concello, titular de los terrenos, no ha dado respuesta a las consultas de este periódico sobre los niveles de contaminación actuales y el futuro del antiguo vertedero.

Así pues, hasta 2030 solo los pájaros, las flores y los caballos podrán disfrutar de O Zondal, ya en sus últimas fases de descontaminación. 

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