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Radiografías, un TAC y muestras biológicas para arrojar luz al caso "Déborah"

El equipo de investigación policial de Madrid accede al custodiado cementerio de Pereiró para la exhumación del cuerpo.   | // FOTOS: R. GROBAS

El equipo de investigación policial de Madrid accede al custodiado cementerio de Pereiró para la exhumación del cuerpo. | // FOTOS: R. GROBAS

Cuesta creer que hayan tenido que pasar casi dos décadas para poder decir que la investigación del caso por la muerte de la joven viguesa Déborah Fernández-Cervera entra en su momento clave. Todos los pasos que se tenían que haber dado cuando su cuerpo fue hallado desnudo diez días después de su desaparición en un cuneta de O Rosal –a 40 kilómetros de su domicilio– se concentrarán en las próximas 72 horas. Para ello, su familia ha tenido que enfrentarse ayer a uno de los peores momentos en todos estos años de recorrido judicial: la exhumación de sus restos mortales.

Los hermanos y madre de Déborah, junto a parte de su equipo legal y el criminólogo Óscar Tarruella.

Los médicos forenses realizaron ya radiografías de los huesos que estudiarán en busca de signos de violencia y tratarán a lo largo de los próximos días de extraer ADN de las uñas y otros vestigios biológicos con el fin de aclarar las circunstancias que rodean la muerte de la joven.

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Dispositivo policial

La Policía Nacional custodió el cementerio de Pereiró desde las 9.30 de la mañana, para salvaguardar la intimidad del proceso. Solo la comisión judicial, formada por el jefe de Patología Forense del Imelga de Vigo, José Luis Gómez, el responsable de la Unidad de Antropología Forense del Hospital de Verín, Fernando Serrulla y la Letrada de la Administración de Justicia del Juzgado de Instrucción 4 de Vigo, en funciones de guardia; su madre Rosa Neira y sus hermanos Rosa y José Fernández-Cervera, el equipo legal que asiste a la familia, los criminólogos Óscar Tarruella y Aitor Curiel y el equipo de investigación policial de Madrid pudieron acceder al interior del recinto para la práctica de la retirada del cuerpo de la joven, proceso que no se extendió más allá de la media hora.

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Día clave en el caso Déborah: su cadáver es exhumado en Pereiró Ricardo Grobas

Buen estado

El “buen estado” de conservación del ataúd motivó no solo que fuese necesario la presencia de un vehículo de mayor tamaño para el traslado al completo, sino que animó las esperanzas de la familia en aras de arrojar luz sobre lo sucedido el pasado 30 de abril de 2002.

"Esperamos poder encontrar algo aunque sean 19 años después"

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“Esperamos poder encontrar algo aunque sean 19 años después. Si estamos aquí es porque se han hecho mal las cosas, tenía que haber sido 2002 y no ahora en 2021”, lamentaba Ignacio Amoedo, uno de los abogados de la familia. Rosa Neira, la madre de Déborah agradecía la “presión mediática” que permitió haber llegado hasta aquí a la vez que su hija, Rosa Fernández-Cervera reconocía que era un día “muy duro para mi familia, por vernos en la obligación de levantar el cuerpo de mi hermana 19 años después”.

Pruebas en el Meixoeiro

El traslado de los restos mortales de Déborah se realizó primero al Vigo Memorial para la realización de una serie de labores mortuorias y poder comenzar con este proceso de análisis. Fue en el Meixoeiro donde se le realizaron varias radiografías así como un TAC. ¿El objetivo? Buscar posibles fisuras o indicios de alguna fractura ósea, ya que en la autopsia que se le hizo hace casi dos décadas, solo se radiografió el cuerpo de cuello para arriba.

Muestras biológicas

En torno a las 15.15 horas de la tarde, el cuerpo de la joven ya se encontraba en el Hospital Nicolás Peña para la recogida de muestras biológicas por parte de los forenses Gómez, Serrulla y Curiel. El hallazgo de ADN bajo las uñas puede ser clave para el esclarecimiento del caso, siempre y cuando pueda compararse con otra muestra registrada. Esta prevista que la secuenciación de este ADN se demore no más allá de tres días; por la contra, otros vestigios, en caso de que se hallen, tendrán que ser remitidos al Instituto de Toxicología de Madrid, cuyo retraso llegó a alcanzar los 6-8 meses según el tipo de prueba.

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El equipo legal de la familia de Déborah espera que estas diligencias tengan un carácter urgente o prioritario para que la sombra de la prescripción los alcance. Ayer mismo, realizaron junto a sus criminólogo nuevamente el recorrido que habría dirigido Déborah el día de su desaparición. “Tenemos un año por delante, hay que seguir luchando, tenemos que agarrarnos a la esperanza”, aseveró Amoedo.

Disco duro

El cementerio de Pereiró no fue el único escenario donde se desarrollaron las diligencias en torno al caso Déborah. En el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 2 de Tui, responsables del laboratorio Lazarus Technology –empresa que colaboró en casos como el de Diana Quer– recogió el disco duro del ordenador de la joven viguesa para su estudio.

  • “Déborah nos ayuda desde arriba; ella tiene la clave”

Se tratará de indagar en la actividad del dispositivo en las fechas previas a la desaparición de Déborah, buscando emails u otras comunicaciones. La Guardia Civil no logró volcar los datos, por lo que a petición de los abogados de la familia, se dio traslado a esta empresa especializada. Ayer mismo, los expertos de Lazarus ya comenzaron con este proceso a su llegada a Madrid, donde esperan disponer ya hoy de los datos de conexión de los últimos días de la joven. El objetivo pasa por estudiar este historial y cronología de los mensajes y actividad realizada.

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