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El “CSI del mar” regresa a Islas Atlánticas

Expertos del CEAB-CSIC de Blanes, que ya muestrearon los fondos en 2014 y 2015 para extraer su ADN, vuelven al parque para actualizar su inventario de biodiversidad

Dos miembros del equipo del CEAB-CSIC en Cíes.  | FOTOS: BIGPARK

Dos miembros del equipo del CEAB-CSIC en Cíes. | FOTOS: BIGPARK

El “CSI del mar” regresa a Cíes para actualizar el inventario genético que iniciaron de forma pionera en 2014 y 2015. El equipo liderado por Xavier Turón en el Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB), perteneciente al CSIC, ha vuelto al archipiélago vigués para recoger muestras de las que extraer su ADN y poder determinar si la biodiversidad se mantiene o si se han producido cambios en las diferentes comunidades bentónicas de sus fondos marinos.

La monitorización también prosigue en el Parque Nacional de Cabrera, de forma que junto con Islas Atlánticas, serán los dos primeros lugares del mundo con series genéticas, al menos, hasta 2022.

Imagen del muestreo de octubre en Cíes.

El proyecto Metabarpark sirvió para poner a punto la metodología de extracción de muestras y secuenciación. Y determinó la presencia de 3.000 especies en los fondos de ambos archipiélagos. El seguimiento continúa ahora en el marco de la iniciativa BigPark, que también está financiada por la Red de Parques Nacionales.

“El proyecto fue aceptado en la convocatoria de 2017, pero prácticamente no se concedió hasta finales de 2019. Y teníamos que muestrear en otoño para que coincidiese con el de 2015, así que no pudimos volver a Cíes hasta el pasado octubre, con un agujero mayor de lo esperado. También hemos tenido que adaptarnos a la situación de pandemia y a las dificultades para conseguir suministros de laboratorio”, explica Turón, profesor de investigación en el CEAB y líder del grupo de Ecología molecular del bentos marino..

Su equipo, que volvió a requerir los servicios del Centro de Buceo Islas Cíes, recogió muestras en 4 comunidades distintas. Y el ADN extraído en los laboratorios de Blanes será analizado por una empresa china que cuenta con equipamientos especializados en secuenciación masiva.

Muestreo en octubre.

En 2015, se analizaron 155 muestras y se obtuvieron más de 20 millones de secuencias de cada gen estudiado. “Agrupamos las que son parecidas y para identificar a qué especies pueden corresponder acudimos a las bases de datos que ya existen. En algunos casos, esas especies no están secuenciadas, las bases no están completas con nombres y apellidos, pero puedes determinar que se trata de una esponja, por ejemplo. Lo importante es que la secuencia está ahí y que al cabo de 4 o 5 años puedes comprobar si sigue presente o si ha llegado otra cosa que no estaba”, destaca Turón.

Durante el primer proyecto, los grupos más diversos correspondían a crustáceos, algas rojas, cnidarios y anélidos: “Hay mucha biodiversidad oculta. Los sistemas tradicionales permiten identificar, como mucho, a centenares de especies. Mientras que con estos métodos, aunque sea bajo la forma de pequeños grupos, obtenemos miles. Y esa diferencia está en los pequeños organismos, que sería imposible identificar de otra manera”.

Muestreo en Cíes.

Gracias al trabajo del CEAB también ha quedado mostrado que estos microorganismos son los que “más diferencian” unas comunidades de otras. “Son muy importantes y cuando se produce un cambio normalmente son los primeros que registran alguna alteración. Sus tasas de cambio son más rápidas y pueden usarse como identificadores. Pero solo podemos acceder a esta información a través del ADN, no con los estudios tradicionales”, subraya Xavier Turón.

El equipo de Blanes también monitoriza en Cabrera la expansión y evolución de las algas invasoras. En Cíes solo llevan a cabo el inventario genético, pero en una de las comunidades nativas que muestrean está presente la Asparagopsis armata.

En los últimos años, Turón y los miembros de su grupo han publicado varios artículos en los que queda demostrado que el metabarcording –caracterizar la biodiversidad a partir de la secuenciación de algunos genes– es un método “rápido y eficiente” para estudiar los componentes más pequeños de los fondos marinos, que tienen una “crucial importancia ecológica” y son los primeros en responder a las perturbaciones ambientales.

Fondos de Cíes.

Cíes y Cabrera, primeros lugares del mundo con series genéticas

Xavier Turón y su equipo volverán a Cíes en 2022 para recoger muestras de las mismas comunidades localizadas en fondos de cascajo, roca y sedimentos. A Porta y Viños son dos de esos lugares en los que bucearán de nuevo para retirar el material, con rasquetas y martillos en el caso de los sustratos más duros.

El proyecto Metabarpark permitió poner a punto el protocolo necesario para extraer ADN ambiental de los fondos rocosos, un hito mundial que reveló una gran biodiversidad en Islas Atlánticas y Cabrera, sobre todo, de los organismos de menor tamaño.

De esta forma, ambos parques nacionales serán los primeros lugares del mundo en contar con series genéticas de gran interés para el seguimiento futuro y conservación de su biodiversidad natural.

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