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Más motos, más seguridad: el Concello extenderá las barreras protectoras

Motoristas circulan por un tramo de Clara Campoamor con barreras protectoras

Motoristas circulan por un tramo de Clara Campoamor con barreras protectoras Adrián Irago

Más motos, más seguridad. Es la máxima que abandera el Concello olívico, que prevé extender las barreras protectoras a 50 puntos de la urbe. Se trata de una segunda plancha, en paralelo y situada por debajo de los guardarraíles, con la que se pretende blindar la seguridad de los motoristas: de este modo, se evita que, si un conductor de moto sufre una caía y se desliza por el asfalto hacia el guardarraíl, acabe colándose por debajo o impactando contra los postes de sujeción, lo que puede causarle heridas de consideración grave. Esta apuesta del gobierno local persigue, en palabras del alcalde, Abel Caballero, lograr “el máximo de seguridad vial para las motos”.

La iniciativa municipal cuenta con un presupuesto de 350.000 euros y proyecta reforzar la seguridad en casi 4 kilómetros de trazado. Y es que las dos ruedas cobran un protagonismo cada vez más destacado en el censo local de vehículos de la urbe. En el año 2000, la Dirección General de Tráfico (DGT) contabilizaba 9.800. Con datos actualizados en marzo de 2021, la cifra ya se sitúa en más de 29.300. El número no para de crecer: en diciembre de 2020, Vigo sumaba 29.165; en marzo del ejercicio pasado, 28.302; y, en el mismo mes de 2015, 24.017 motocicletas.

Tras esta alza, se esconden varios factores: su coste –más económico que el de un turismo–, su agilidad para desplazarse por la ciudad y sortear las colas, o las ventajas a la hora de aparcar –los usuarios pueden estacionarlas en las aceras de mayor tamaño y el Concello ha aumentado en los últimos años las plazas destinadas a las dos ruedas–. Además, la entidad de Praza do Rei ha incentivado su uso con una política tributaria atractiva y la instalación de pasos adelantados, carriles específicos para motos o la mejora de los guardarraíles, medida lanzada en el año 2014.

Hace unos siete años, el Concello cambió 200 metros de quitamiedos de la avenida do Tranvía, el vial que desciende desde la rotonda de Peinador-Ifevi hasta Cabral. Los planes del ente local pasaban ya entonces por seguir extendiendo la medida hacia otros puntos de la urbe, como Clara Campoamor, Falcoido, Portoloureiro, Emilia Pardo Bazán o Leonardo Alonso. Ahora, la institución encabezada por Abel Caballero pretende extender las barreras protectoras a otro medio centenar de puntos repartidos por la geografía municipal. El objetivo: mejorar los sistemas de contención que ya están colocados e instalar más.

En el pliego de condiciones técnicas de la Concejalía de Fomento, se detallan los 50 puntos en los que se tiene constancia de la necesidad de cambiar las barreras de seguridad existentes. Algunos de ellos son Arquitecto Palacios, Conde, avenida da Ponte, avenida do Tranvía, Cortellas, Bouzaboa, Saa do Monte, Estrada da Balsa, Leonardo Alonso, Becerreira, Fontaíña, Baixada aos Ríos, Roteas de Abaixo, A Madroa, Areeiro, Cabalaria, Eifonso, Cerceiros, Fragoselo, Subida a San Sebastián, Clara Campoamor, Camiño da Hermida, Lagos, Estrada Regueiro, el túnel de Jenaro de la Fuente o Foxo.

Según se detalla en el documento, esta lista sirvió de base para el cálculo estimado del presupuesto necesario, pero “el ámbito del contrato contempla la totalidad de la red de titularidad municipal”, por lo que “se podrá llevar a cabo la sustitución de algunos de los tramos de la lista por otros que sean afectados por incidentes” durante el contrato –de siete meses de duración– y se consideren prioritarios por razones técnicas diversas: la peligrosidad del tramo en cuanto a la protección que ofrecen las barreras como contención de los vehículos, la intensidad media diaria de vehículos, la intensidad media diaria de vehículos pesados, la velocidad máxima permitida en la calle, el trazado de las alineaciones curvas a proteger y la siniestralidad del recorrido.

Estos nuevos tramos se sumarán a los que el Concello ha ido cambiando a lo largo de los últimos años: en agosto de 2015, apenas 12 meses después de actuar en la avenida do Tranvía, calculaba que había eliminado cerca de 2,5 kilómetros de guardarraíles con riesgo para los motoristas.

La actuación municipal da respuesta a una demanda histórica del colectivo de las dos ruedas, que, para ilustrar su reivindicación, les puso un apellido evidente a los guardarraíles: “asesinos”. El Concello se puso manos a la obra después de que la plataforma Stop Guardarraíles entregase más de 130.000 firmas en el Congreso de los Diputados para exigir el cambio a nivel estatal. En esta cámara, consiguió respaldo unánime para la eliminación de los quitamiedos peligrosos de las carreteras del país y mejorar la información para los motoristas.

Peajes y uso del airbag

Motoristas de toda España se manifestaron el 13 de mayo en más de 20 ciudades para reclamar que no se implante el uso obligatorio del airbag y contra los peajes en las autovías. Los motoristas también solicitan mejoras de seguridad en los guardarraíles, que se incremente la velocidad en autopistas a 130 km/h, que se reforme el Reglamento General de Circulación para permitir el uso de intercomunicadores en los cascos de protección y la circulación por el arcén practicable en casos de congestión estática del tráfico a velocidad moderada, y que se reduzca el IVA de los equipos de seguridad para motociclistas.

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