Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Aumento de costes en la construcción viguesa por la falta de personal cualificado

Un operario trabajando en una obra en la ciudad. MARTA G. BREA

La pandemia y la carencia de relevo generacional dejan una “alarmante” ausencia de trabajadores en el sector

Los años 2008 y 2009 fueron fatídicos en España. En esos tiempos comenzó la brutal crisis económica que azotaría a todo el país y que abocaría a la incertidumbre a varias generaciones. Uno de los sectores más afectados fue el de la construcción. El estallido de la burbuja inmobiliaria acabó con los años de bonanza en el ladrillo y abocó a muchas empresas que giran en torno a él a una situación ruinosa como no se recuerda. La falta de obra nueva por aquel entonces, que llegó a durar varios años, llevó a miles de trabajadores (albañiles, ingenieros, arquitectos, electricistas...) a quedarse sin trabajo y a ver negro el futuro. Es a aquel entonces cuando hay que retomarse para entender la situación actual. Porque muchos de los que se dedicaban a algo relacionado con la construcción decidieron reciclarse y formarse en otros ámbitos para labrarse un futuro. Y eso ha derivado progresivamente en una “alarmante” carencia de trabajadores cualificados en el ladrillo en Vigo y en su entorno. La situación se ha agravado más con la pandemia y todo ello forman un cóctel letal: la falta de profesionales formados está provocando que los costes de los servicios aumenten.

“Si antes pagábamos quinientos euros por un servicio, ahora ochocientos”, admiten los aparejadores

decoration

Porque los que siguen en este mundo tienen que asumir más trabajo y, por tanto, en muchos casos, han aumentado los precios para lograr una mayor rentabilidad. “Si antes se abonaba quinientos por un servicio, ahora ochocientos. Se están pagando precios muy superiores a los de antes”, reconoce Pelayo Eyo, el presidente del Colegio Oficial de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de la Edificación de Pontevedra (Coatpo). Este fenómeno está afectando a prácticamente todos los ámbitos que beben de este sector: electricistas, albañiles, fontaneros, directores de obra... En este sentido también hay que señalar la importante falta de relevo generacional: los jóvenes se forman para otras profesiones. “Ese relevo ya no existe. Hay profesionales que se están jubilando y por detrás no están llegando otros nuevos”, reconoce el presidente de los aparejadores provinciales.

La situación está generando una importante “inquietud” en el sector. Porque los constructores y los arquitectos están teniendo importantes dificultades para contratar fundamentalmente peones y oficiales de obra cualificados. “El problema es que no hay una formación como tal desde la base, y esto está provocando la situación que estamos sufriendo ahora. No encontramos trabajadores”, lamenta Rodrigo González, de la empresa viguesa Construcciones Sirwil. Y en las universidades gallegas hay año a año un descenso progresivo de alumnos que estudian arquitectura o ingeniería técnica.

Todo esto se está produciendo en un momento en el que paradójicamente el ladrillo vigués se está recuperando después de unos meses de parón, especialmente durante el confinamiento de marzo, abril y mayo del año pasado. Tal y como informó FARO hace dos semanas, cada vez hay más obra nueva en la ciudad, especialmente en lo que se refiere a viviendas unifamiliares. Por tanto, se puede decir que hay trabajo en el sector. El crecimiento general de la construcción rondó el 80% respecto a enero, febrero y marzo de 2020, según las cifras de los visados de construcción que Coatpo ha autorizado en los primeros tres meses de este año, un documento imprescindible para comenzar las obras de una vivienda. Y es que en este 2021 se ha dado licencia para edificar 32 chalés en la ciudad olívica, un 78% más que el año pasado en ese mismo período. Y la tendencia es al alza, porque a falta de conocer los datos de abril, marzo es el mes en el que comenzaron más construcciones. Las cifras, por tanto, confirman que ya no es que se construya más que antes de la pandemia. Sino que la actividad está siendo mayor que en los meses previos a la llegada del COVID.

Atendiendo a la recuperación del sector en el conjunto de la provincia de Pontevedra, aunque también se percibe un crecimiento general en la construcción de viviendas unifamiliares (concretamente el 22%), lo cierto es que ese aumento es considerablemente inferior al que se ha producido en Vigo, que roza el ochenta por ciento. Pero desde el colegio de aparejadores se apunta a que la tendencia general es positiva tanto en la ciudad como en los municipios del entorno y en toda la provincia. 

La situación del ladrillo

  • Recuperación tras un año complicado

    La construcción en la ciudad crece ya a un ritmo superior al de antes de la pandemia: la edificación de viviendas unifamiliares se dispara.

  • Escasez de todo tipo de empleados

    La carencia de trabajadores cualificados Vigo y su entorno es de todo tipo: albañiles, electricistas, fontaneros, directores de obra...

  • La burbuja de inicio de siglo, clave

    La crisis provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008 llevó a muchos trabajadores de la construcción a reciclarse.

Vialia y Ciudad de la Justicia, los atractivos inmobiliarios

La influencia de Vialia, que aplicará un giro de 180º a la movilidad del casco urbano, parece haber captado la atención de las promotoras. Un interés reforzado y ampliado por otra infraestructura de calado que toma forma a escasos 400 metros, en la otra punta de la calle Vázquez Varela: la Ciudad de la Justicia. La influencia de una y otra, combinada con el escaso stock de vivienda nueva, la demanda residencial y la densidad demográfica registrada en el entorno, ha puesto en marcha las grúas.

A día de hoy el entorno del eje comprendido entre Vialia y la Ciudad de la Justicia, una circunferencia que abarca desde Alfonso XIII a Travesía de Vigo, Pino o San Roque, aglutina al menos una decena y media de actuaciones inmobiliarias que rozan los 300 apartamentos. No todas están en el mismo punto. Algunas llevan algún tiempo finalizadas, otras están en plena construcción, hay algún caso en el que el proyecto está aún en su fase inicial y en otros se constata únicamente interés urbanístico. Pero todas comparten el entorno y que coinciden con el desarrollo del centro de Thom Mayne y el impulsado por la Xunta.

Compartir el artículo

stats