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Emigrantes de excelencia en la tierra de sus abuelos

Desde la izquierda: Carlos Andrés Ramírez, en Cíes; Agustina López Arestín con su marido y sus dos hijos, en Castrelos y Candela Sol Rodríguez, en Samil

Desde la izquierda: Carlos Andrés Ramírez, en Cíes; Agustina López Arestín con su marido y sus dos hijos, en Castrelos y Candela Sol Rodríguez, en Samil FDV / Pablo Hernández Gamarra

Una treintena de descendientes de gallegos con currículos brillantes cursan másteres en el campus vigués con las becas Beme de la Xunta

Sus abuelos inocularon en ellos el amor por la tierra y la valentía para dejarla en busca de oportunidades. Y ahora viajan a ella para reencontrarse con sus raíces y aportar sus currículos de excelencia al desarrollo de Galicia. La Secretaría Xeral da Emigración concedió este curso 162 becas Beme para que retornados y descendientes de gallegos puedan cursar un máster. La Universidad de Vigo ha recibido a 56 beneficiarios, 34 de ellos en el campus de As Lagoas-Marcosende.

“Dejé un buen puesto y movilicé a toda la familia, me gustan los desafíos”

Agustina López Arestín - Administración integrada de empresas y RSC

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Agustina López Arestín, en Castrelos Pablo Hernández Gamarra

Agustina López Arestín es la veterana de la promoción. Especializada en relaciones internacionales y calidad, comunicación y marketing, entre otros ámbitos empresariales, y con experiencia como docente universitaria, formaba parte de la gerencia de un hospital privado de Mar de Plata, en la costa argentina. Pero las ganas de ampliar su formación en el extranjero y su espíritu inquieto la animaron a hacer las maletas. Y con ella cruzaron el Atlántico su marido Damián y sus hijos Bianca y Salvador.

“Después de diez años dejé un buen puesto con buenas posibilidades y movilicé a toda la familia. Le quise dar un giro a todo de repente. Trabajé hasta el último día y en el hospital me dijeron que podía volver. Pero saben que no es mi voluntad regresar. Cuando tienes hijos da más miedo, pero me gustan los desafíos. No cualquiera arriesga así. Soy de arremeter. Hay que ponerle pecho a todo”, reconoce entre risas.

Agustina, que cumplió los 40 años en Vigo –el límite para optar a las becas está en 39–, realiza actualmente en el Hospital Vithas las prácticas del máster en Administración Integrada de Empresas y Responsabilidad Social Corporativa: “Tengo un perfil multitasking. Allá donde veo que puedo mejorar un proceso me implico. Es mi naturaleza”.

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    Becados en la UVigo
    El campus de VIgo suma 35 becarios Beme de la Xunta, Pontevedra tiene 13 y Ourense, 9.

Y, desde hace un mes, se encuentra en proceso de “búsqueda activa” de empleo. “El contexto mundial está complejo, pero nuestra idea es quedarnos en España. Y también está la opción del autoempleo. Aquí nos han acogido en todos los aspectos, estamos muy agradecidos por la oportunidad. Falta que me inserte laboralmente, pero estamos convencidos de que tomamos la decisión correcta”, asegura.

La beca de la Xunta también le ha permitido reencontrase con su familia materna de Ribeira, a la que no visitaba desde que, siendo estudiante, hizo un intercambio en Alemania. “Lloré de la emoción, los sentimientos son indescriptibles. Mi hijo se llama como mi abuelo, Salvador. Él era capitán de barco y fue un faro para mí. Lo era todo. Siempre me decía que me abriese al mundo y que viajase. Estaría orgulloso”, confía.

“Ojalá pueda quedarme, encontré la magia de Vigo y ahora me encanta”

Candela Sol Rodríguez - Gestión desarrollo sostenible

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Candela Sol Rodríguez

Candela Sol Rodríguez Kotsatos, que a igual que Agustina tiene la nacionalidad argentina y española, también destaca la emoción que sintió al reunirse por primera vez con sus tíos y primos de Boimorto.

“Nunca había estado en Galicia. Mi bisabuela paterna Encarnación emigró a Buenos Aires con otro hermano para enviarles un sustento a los que se quedaron aquí. Y no volvió hasta cuarenta años después. Murió cuando yo tenía 15 años y cuando hablo de ella se me llenan los ojos de lágrimas, pienso en lo que ella sacrificó para que yo tenga lo que tengo. Además la prórroga que concedieron para poder entregar la documentación acababa el día que falleció mi abuela Betty, a la que también estaba muy unida, y lo sentí como una señal”, comenta emocionada.

Candela, que por parte de madre tiene orígenes italianos y griegos, habla cinco idiomas y cursó dos carreras en ADE y Comercio Internacional. Eligió el máster en Gestión del Desarrollo Sostenible y realiza las prácticas de forma on line en Tandem Solutions: “Es un trabajo exigente pero estoy muy contenta”.

Está muy implicada con la sostenibilidad y en su blog de instagram (@tripping.arg) comparte rutinas y consejo: “Todos podemos aportar nuestro granito de arena. El cambio individual sí influye. El consumidor tiene un poder abismal”.

Admite que lo pasó mal los primeros meses: “Soy un ser social y con el COVID todo te limita. Pero en enero acá salió el sol y fue un nuevo despertar. Encontré la magia de Vigo y ahora me encanta”.

Otra razón para intentar quedarse: “Si hay algo que me gusta es seguir estudiando y avanzar. Creo que estas becas son un beneficio para nosotros y también para Galicia, porque atrae a profesionales muy capacitados. Latinoamérica fue una gran oportunidad en su momento para los gallegos y ahora Europa lo es para nosotros. Amo Argentina pero ojalá pueda quedarme. Tengo 24 años, el momento de probar es ahora”.

“Constantemente buscaba oportunidades para venir y quedarme”

Carlos Andrés Ramírez - Máster en acuicultura

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Carlos Andrés Ramírez y su novia Lizbeth, en Samil

El ingeniero en biotecnología Carlos Andrés Ramírez Rodríguez, de 25 años y natural de la ciudad mexicana de León, planeaba establecerse en Galicia desde hace tiempo: “Constantemente buscaba oportunidades. Y además quería venir a Vigo porque ya la conozco y me gusta. Mi abuelo Domingo, con el que tengo mucha relación, es de Salvaterra de Miño y tiene una casa aquí que visitamos siempre en vacaciones. Mi madre también hizo un posgrado en su día en Valencia e intentó quedarse pero se tuvo que ir. Ahora me toca a mí”, comenta.

Eligió el máster en Acuicultura para ampliar sus opciones laborales: “Me abre más campo para poder quedarme. Las condiciones actuales no nos han permitido hacer toda la parte práctica, pero estoy bastante contento. Y la ventaja de ser un título de las tres universidades es que conoces a gente con mucha experiencia en su campo”.

Carlos Andrés se ha establecido en Vigo con su novia Lizbeth, que cursa el mismo máster: “Es una ventaja estar juntos. Ella es mexicana y no había venido nunca pero le gusta”.

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