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Kevin Johansen | Cantante invitado al Festival TerraCeo

“No seremos esenciales, pero sí presenciales: necesitamos mirar a los ojos de la gente”

El domingo 23 de mayo llega al Mar de Vigo acompañado solo de su voz y guitarra: “Será la esencia más íntima de mis canciones”

Johansen, en uno de sus conciertos. // FdV

Johansen, en uno de sus conciertos. // FdV

Nació en Alaska, creció en Argentina y se abrió paso en el música en Nueva York. Lo que quizás pocos saben en su ascendencia materna lo liga a tierras gallegas. Una miscelánea de culturas, de la que afirma, ha costado “hermanar” pero a la que define como su “esencia”. Y es precisamente esta esencia lo que el cantante Kevin Johansen viene a mostrar el próximo domingo 23 de mayo sobre el escenario del Festival TerraCeo, su primera puesta de largo en Vigo después de actuaciones en O Grove o Lugo.

–Durante los meses en pandemia, de confinamiento, muchos artistas y profesionales de cualquier sector optaron, obligados o no, por reinventarse. ¿Qué nos encontraremos en Vigo, un Kevin Johansen fiel a su estilo, al folclore tradicional, o también se ha reinventado?

–Todos nos hemos obligado a encontrar nuestra esencia en cualquier situación. Y en este caso, al ir solo con la guitarra, lo que van a ver es algo que no suelo mostrar, la vida, la esencia de mis canciones. Será un formato mucho más íntimo, más real. En mi caso ha sido difícil de lograr porque he tenido que hermanar mis dos culturas; por un lado la del norte de Europa como la del sur. Mis ancestros, por parte de madre, son todos ibéricos. Tengo bisabuela gallega, bisabuelo catalán, también por Castilla-León... Encontrar esa esencia me costó tiempo, pero volver a Argentina me reencontró con mi historia. Quién no tiene una abuela que viene de un lado y un abuelo del otro. De la mezcla venimos todos.

–Comentaba que, por medidas sanitarias, será un concierto más íntimo, más pequeño. Para un artista ya consagrado y habituado a llenar recintos, ahora volver al pequeño público, ¿representa un poco esta vuelta a los orígenes, regresar a cuando se inició en la música?

–Absolutamente. Vuelve ese espíritu de fogones, de bares, como si se tratara de un tablao en el que cantan los que saben y les enseñas a los demás. Yo siempre he tenido alma de anfitrión, el que está arriba de un escenario debe disfrutar de ser anfitrión. Lo comparo a tener una pequeña reunión en tu casa, una fiesta en la que al principio estás preocupado por que la gente tenga su bebida, que le guste la música, que está cómodo, qué necesitan... Luego, a las 3 o 4 canciones uno ya está más en su salsa, se relaja y disfruta.

–La música no necesita de un contacto social; se puede escuchar en la radio del coche, en el ordenador, con el “streaming”. Para usted, ¿se podría entender la música sin el directo, sin los conciertos?

–Uff, yo siempre digo que nosotros, los artistas, somos trabajadores presenciales. No seremos esenciales pero sí somos presenciales porque necesitamos del contacto de la gente, de mirarse a los ojos, que alguien te diga algo, te grite, te pida una canción... Y lo descubrí este año, el público también lo necesita, esta necesidad es mutuo. Hay un público que está acostumbrado a ir a recitales, acudir a shows en vivo. Por eso estoy tan excitado por venir a Vigo.

–Y lo hace ya con el precedente de haber actuado en O Grove.

–Sí, acompañado por Jorge Drexler, en el Náutico, hace casi dos años, en agosto del 2019. Él fue quien me habló maravillas de las tierras gallegas. Después también estuve en un castillo, un claustro, maravilloso en Lugo. Esa fue mi primera vuelta en Galicia, y ahora, con esta, será mi segunda oficial.

–En esta ocasión cambiará el castillo por la Ría de Vigo de fondo.

–El contexto es fundamental para un directo. Es el feng shui, y está acorde a un ritual de compartir música y estoy muy ilusionado con ello.

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