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Paula Rivas Ramírez Doctora en Neurociencias en paro tras 5 años trabajando en centros extranjeros

“Me dijeron que mi perfil no era adecuado para el embalaje de vacunas”

Paula Rivas, en Cesantes, con su bata de laboratorio. R. Grobas

“Hasta aquí he llegado; no le veo futuro a la ciencia y voy a opositar para profesora”

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Tras una década invertida en su carrera científica y los últimos cinco años trabajando en dos destacados institutos de Praga y en la Universidad de La Sorbona, Paula Rivas dice haber llegado a un punto de no retorno. Regresó en diciembre “por motivos personales” y, a falta de oportunidades en Galicia, valora opositar para ser profesora de instituto.

–¿Se plantea dejar la ciencia entonces?

–Sí, pero como tantos otros. Ahora mismo estoy un poco perdida. Estoy en paro y viviendo en casa de mis padres. Llegas a una edad, ves que no tienes posibilidades de consolidarte y ahora también priorizo un poco más la vida personal. Empecé en el laboratorio con 25 o 26 años, primero con el máster y luego el doctorado, y ahora tengo 37, llevo más de 10 trabajando en ciencia y por mí seguiría, sobre todo, en cerebro porque me encanta. Pero no le veo futuro y hay que tirar hacia delante.

  • FICHA PERSONAL

    (Cesantes, Redondela; 1984). Titulada en Biología por la UVigo, donde se doctoró en Neurociencias. Entre 2016 y 2020 hizo estancias ‘postdoc’ en el Instituto de Química Orgánica y Bioquímica y en el Instituto de Medicina Experimental, ambos en Praga, y en La Sorbona.

–¿Qué opciones se plantea?

–Dar clase en una universidad o hacer el máster y opositar para ser profesora de Biología en Secundaria o FP. La mayoría de la gente acaba abandonando. Es un poco triste, la verdad. En la República Checa se invierte mucho más en ciencia y Francia, aunque empeora, está un poco mejor que España. De los que empezaron el doctorado conmigo para dedicarse a la ciencia, casi ninguno ha podido seguir aquí. O están en el extranjero o se han ido a empresas privadas. Da mucha pena, pero no por mí, sino por el país. España invierte mucho en sus universidades, que son buenas y a las que todo el mundo puede acceder. Genera muchos titulados y luego una gran parte de ellos se tienen que ir al extranjero porque no es capaz de crear tanto empleo. Y luego tenemos que comprar fármacos y recursos a otros países porque aquí no hay una correcta administración.

–¿Adónde ha enviado currículos estos meses?

–He solicitado becas para seguir trabajando en la UVigo y también he enviado el currículo para plazas de la USC y para ser profesor adjunto en universidades on line privadas. También a las empresas farmacéuticas de la zona.

“Estoy en paro y viviendo en casa de mis padres; hay que tirar hacia delante”

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–¿Y sin ningún éxito?

–Las becas no se resolverán hasta final de año y una de las farmacéuticas, que en ese momento contrataba técnicos para embalaje de vacunas, me dijo que mi perfil no era adecuado. Quizá en otro momento puede que sí. El problema es que cuando tienes un perfil demasiado alto, con doctorado o incluso con carrera, las empresas prefieren un técnico porque es más barato. Pero para mí hubiese sido una forma de entrar y tratar de moverme cuando apareciese otro perfil. Me he especializado en una técnica que se llama electrofisiología, que permite estudiar la electricidad en neuronas y ver cómo responden a distintos fármacos. Es algo tan específico que aquí me cuesta mucho encontrar trabajo. Solo está el grupo de mi exjefe en la UVigo, Antonio Lamas. Entonces tengo que optar a lo que sea.

–¿Y a él le gustaría volver a tenerla en el equipo?

–Claro. Ahora mismo, sigo colaborando con él en artículos. Él dice que si tiene financiación me contrata, pero por ahora cada vez va a peor. Y si dejas la ciencia 2 o 3 años luego es muy difícil volver, no hay marcha atrás.

Paula Rivas, en Cesantes, con su bata de laboratorio.

Paula Rivas, en Cesantes, con su bata de laboratorio. R. Grobas

–Desde que se fue de España en 2016, ¿ la situación ha empeorado?

–Ya estaba mal, no ha habido mucha diferencia. Fue tras la crisis de 2008 cuando se empezaron a reducir becas y financiación. Y creo que ahora el coronavirus va a generar tal crisis económica que irá a peor. Aunque ahora se crea más en la ciencia y se vea como algo importante no creo que vayan a invertir más. Y si no mejora a nivel económico, no tendremos oportunidades. Porque el problema en España es el dinero, hay científicos muy buenos.

–Las instituciones y las empresas deberían rifarse a los que vuelven del extranjero con currículos enriquecidos en las mejores instituciones.

–Es que somos muchos. En otros países no solo hay más dinero, sino más cultura científica. Aquí, hasta el coronavirus, nadie pensaba en ciencia. Pero en la República Checa la gente de a pie sabe que un país sin ciencia no evoluciona. Es difícil cambiar esta falta de cultura en España. Y también pienso que una parte del problema es nuestra porque los científicos deberíamos hacer más divulgación. Es muy importante que la gente sepa lo que hacemos y vea la necesidad de que el Gobierno invierta. De lo contrario, no lo va a hacer. Es uno de los pilares que fallan. En París y Praga había más divulgación y además los estudiantes, desde los 13 -14 años, ya van a los laboratorios de las universidades.

“Ahora se ve más la importancia de la ciencia, pero no se invertirá más”

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–¿Qué tipo de investigación desarrolló en sus estancias postdoctorales hasta su vuelta?

–En las tres estudié los canales o receptores iónicos relacionados con esquizofrenia, alzhéimer, dolor, etcétera. En el Instituto de Química Orgánica y Bioquímica de Praga probábamos los medicamentos que generaban otros grupos. Y me pareció increíble la cantidad de premios Nobel y expertos top a nivel mundial que venían a dar charlas. Sacar adelante fármacos genera muchos beneficios para un país. También en Francia hay muchas farmacéuticas que buscan tratamiento para esas enfermedades neurológicas.

–¿Se ha puesto una fecha límite para abandonar la ciencia?

–Ahora mismo estoy en esa fecha, en ese momento. En el punto de decir hasta aquí he llegado. El último ‘postdoc’ ya lo hice pensando que era la última oportunidad que le daba a la ciencia. Porque aunque te vaya bien es muy difícil estabilizarse.

Paula Rivas, en Cesantes, con su bata de laboratorio R. Grobas

–¿Cree que lo tendría más fácil en el extranjero?

–No. Es otro motivo por los que me vine. Es fácil tener contratos para 2 o 3 años, pero para estabilizarte tienes que ser jefe de grupo y a un extranjero le resulta un poco más complicado.

–¿Desde cuándo tuvo claro que quería ser investigadora?

–A mitad de carrera un profesor nos propuso un trabajo experimental con plantas y luego la asignatura de Neurociencia con Antonio Lamas me gustó muchísimo. Los últimos años de carrera ya lo tenía clarísimo y poco a poco la ciencia me encantó. Pero luego te desencantas. Trabajas muchas horas, fines de semana incluidos, y cuando no estás en el laboratorio estás leyendo o escribiendo. Y ves que a lo mejor el problema es simplemente que no tienes suerte. Yo no he tenido demasiada con mis estancias ‘postdoc’ y en ciencia es muy importante. 

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