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Aduanas escanea más de 300 contenedores del puerto al mes en busca de contrabando

El coordinador de la Unidad de Escáner de Vigo revisa un contenedor con 21.000 kilos de sepia procedente de India.

El coordinador de la Unidad de Escáner de Vigo revisa un contenedor con 21.000 kilos de sepia procedente de India.

Frutas y pescado congelado de Sudamérica, en la línea roja del narcotráfico

Un camión con un contenedor procedente de India cargado con 21.000 kilos de sepia congelada en tiras pasa el portal espectrométrico del Puerto de Vigo. El pórtico antiterrorista funciona desde el ataque a las torres gemelas de Nueva York, a petición de EE UU, para evitar el paso de material radiactivo o de cualquier otro tipo que permita fabricar una bomba. Hasta ahora en Vigo no se ha detectado ningún riesgo, si bien el protocolo está preparado, pero es el paso previo al megaescáner de rayos X del Servicio de Vigilancia Aduanera en busca de material de contrabando.

El camión circula hacia delante sin conductor, pues rayos láser mueven el volante. Camilo Carrón, coordinador de la Unidad de Escáner a la que está adscrito desde su creación en 2008, da el visto bueno: el cargamento es el declarado y aunque hay un par de bultos sueltos y apoyados en la puerta, su ojo experto detecta que son cajas del producto congelado que se cayeron de la última fila.

Cabinas de rayos láser que mueven el volante del camión P. HERNÁNDEZ

El Servicio de Vigilancia Aduanera escanea más de 300 containers al mes en busca de contrabando o drogas en la dársena viguesa. Hace unos años cayó un gran alijo de tabaco falso procedente de China, pero lo habitual es el tráfico de cocaína mediante el sistema del ‘gancho ciego’. Unas bolsas con droga que llegan escondidas entre fruta, pescado congelado y otras mercancías desde América del Sur sin permiso de los importadores y que llegan acompañadas de precintos originales sin usar para quienes recogen la mercancía en el puerto de destino.

El riesgo se eleva ahora al recibir Vigo la fruta que antes entraba por Marín

Las revisiones rutinarias vienen precedidas por el análisis de la Unidad de Riesgo. A partir de ahí, los contenedores entran en el canal verde –pueden seguir ruta–, en el naranja –revisión documental– o en el rojo –revisión del contenedor–. Los gastos de estas revisiones se cargan a los importadores. Frutas y pescado congelado de Sudamérica, están en la línea roja del narcotráfico. Además, la llegada a Vigo ahora de gran parte del tráfico de fruta que antes iba a Marín, aumenta el riesgo.

El megaescáner de Vigilancia Aduanera en el puerto. P. HERNÁNDEZ

El uso del escáner y la presión que supone el elevado índice de registros físicos en los contenedores que llegan al Puerto de Vigo, hacen que cada vez entre menos droga por este sistema. Los narcos gallegos prefieren otros puertos como Algeciras, Barcelona o Leixões, donde es más fácil pasar desapercibidos entre los millones de contenedores que se mueven cada año.

“En los años 2009 y 2010 detectamos un gran incremento de ‘ganchos ciegos’ en los puertos de Marín y Vigo, así que apostamos por los reconocimientos masivos: apertura y cierre del contenedor para comprobar que no venían mochilas con droga. El puerto de Vigo, a nivel nacional, es uno de los que más registros físicos realiza un 20% de los 300.000 contenedores que entran cada año, a los que se suman los 300 que se escanean mes. Eso ha tenido un gran efecto disuasorio. En las escuchas hemos oídos decir a los narcos ¡ojo, por Vigo no lo metas que vigilan mucho! No somos perfectos y tal vez algo entra, pero sería de tontos intentar meter un gran cargamento de cocaína en un puerto pequeño y con un escaneo tan elevado”, apunta Jaime Gayá, jefe regional de Aduanas en Galicia. “Este tipo de inspecciones son disuasorias porque la inmensa mayoría de los grandes alijos se descubren gracias a la información y a las investigaciones de los grupos especializados”, matiza Gayá.

Un camión pasa con un container bajo el portal espectrométrico antiterrorismo. PABLO HERNÁNDEZ

Con todo, los narcos, a lo largo de los últimos años no dejaron de intentar introducir droga en el puerto con el método del ‘gancho ciego’. Se incautó cocaína en medio de plátanos, piñas, material de construcción, carbón... Uno de los alijos más difíciles de localizar venía en pastillas de apenas 80 gramos ocultas entre las maderas del propio palé. “Era un cargamento de plátanos en mal estado que los importadores querían llevarse a toda costa. Sabíamos que venía cocaína pero no aparecía, hasta que un funcionario rompió una tabla”, recuerda Carrón. También hubo curiosidades, como una cocina con churrasquera que enviaron en un contenedor lleno de pescado congelado para un familiar o la pistola de juguete que un profesor de artes marciales olvidó en una maleta y se descubrió en la frontera con Portugal con un escáner móvil.

Claves

  • Los importadores costean los gastos

    Revisar físicamente la carga de un contenedor conlleva gastos que recaen en el importador.

  • La mayoría de los registros, sin droga

    Los controles rutinarios apenas detectan droga. La información es ahora clave.

  • Los narcos prefieren Leixoes o Algeciras

    La presión en Vigo lleva a los narcos gallegos a optar por Algeciras o Leixões.

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