“Prácticamente normal”. Así describió ayer el alcalde de Vigo, Abel Caballero, el comportamiento de la población en la primera noche tras el fin del estado de alarma. Señaló que no se registraron incidentes reseñables.

El regidor indicó que la Policía Loca sí localizó “pequeñas agrupaciones de personas”, que se disolvían sin mayores problemas ante la presencia de los agentes. También fueron avisados de dos botellones en parroquias de la zona rural. Los pocos participantes se dispersaron rápidamente cuando llegaron las patrullas.

En el Casco Vello, a media tarde, se concentraron grupos de jóvenes en Teófilo Llorente, “sin ninguna consecuencia”. Indicó que, en las inspecciones a los locales, se comprobó que “todos respetaban bien las normas”. Solo se cursaron tres denuncias por infracciones leves. Pusieron otras 14 a particulares por no llevar mascarilla.

El área registró el sábado 64 nuevos contagios por COVID. Es la segunda cifra más alta de la semana. También suben los contagiados ingresados: uno más en UCI, hasta los 14, y 38 en planta.

La ciudad de Vigo mejora sus cifras y presenta una incidencia de 129 casos por cien mil habitantes a 14 días, la más baja desde el 15 de abril. El Concello mantiene reservadas plazas de aparcamiento para la vacunación en centros de salud, como en Rosalía de Castro.

Entre los 26 municipios del área, solo hay cinco que empeoren su situación. Son Moaña, Mos, Ponteareas, A Guarda y Cangas. Este último entre en riesgo extremo de transmisión, al superar los 250 nuevos positivos por cien mil habitantes. En esta situación permanece también Fornelos de Montes.