Buena parte del Vigo más fotografiado, de su arquitectura más admirada, reconocida y celebrada, incluso de la memoria visual de la ciudad de los últimos cien años, comparten “cuna”: la mesa de trabajo de Michel Pacewicz. De su estudio salieron entre finales del XIX y principios del XX los planos de algunas de las fachadas más bellas que sobrevivieron a la piqueta que, por épocas, se manejó con desenvoltura en el municipio. El listado es largo: El Moderno, la Escuela de Artes y Oficios, Casa Yáñez, Casas de Oya y un largo etcétera que llegó a serlo más cuando otros edificios, como el Odeón o el Royalty, por ejemplo, seguían en pie. En 2021 se cumplen cien años de la muerte de Pacewicz en Vigo.

Para celebrar ese número redondo y –tomándolo como gancho– reivindicar la figura y el legado del arquitecto, la ciudad acogerá una exposición. El Concello de Vigo y el Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG) acaban de firmar un convenio para cooperar en la organización de una muestra que –avanzan desde Praza do Rei– se instalará en la calle Príncipe, muy cerca de una de sus grandes obras: el Moderno, antiguo hotel, hoy bloque residencial, que se levanta en una de las esquinas de Porta do Sol. Con ese objetivo las arcas municipales aportarán 14.000 euros. Ayer el alcalde, Abel Caballero, destacaba el legado de Pacewicz, un creador, que “arraigó en la ciudad con la belleza de sus fachadas y la funcionalidad de sus diseños”.

Pacewicz nació en 1843 en Chateau-Gontier, Francia, y se instaló en Vigo a finales del XIX, ya mayor, atraído por las oportunidades que ofrecía una ciudad en expansión y una burguesía fascinada por su estilo parisino. Años después, el 2 de febrero de 1921, fallecía en una vivienda de la calle Urzáiz. Su memoria y legado se rescató en gran medida gracias a las investigaciones de Martín Curty, quien acaba de reeditar su biografía. A lo largo de los últimos meses se han celebrado conferencias sobre el arquitecto.