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Mira Vigo

Pepe o do “Jato”.

Fernando Franco

Fernando Franco

Pepe o do “Jato”

¡Cuánta historia encierran algunas fotografías, por muy sencillas que parezcan! Publicamos el otro día una de 5 viejos marineros faenando en su barca ante el Museo del Mar, cuando había mar pero no museo, allá por los años 60. Mirar hacia atrás es instructivo y hoy publicamos otra foto de los años 80 y de otro marinero hijo de José Álvarez “O Jato”, uno de ellos. Ahí lo veis, a los remos de una gamela con más de 70 años. Su nieta, Mónica Rodríguez, nos dice que es José Álvarez Hermida, residente en Alcabre, frente al matadero, nacido en 1910 y fallecido en 1994. Durante la II Guerra Mundial, faenando José allá por el Gran Sol, fue hundido por un submarino alemán su pesquero y recogidos sus hombres por un cablero inglés. Le quedaron secuelas en un hombro para toda la vida. Fue el marido de María Costas Guisande, “María la del matadero”, y en la foto aparece con Currás y “el catalán”.

¡Cuántos premios, IESV!

¡Felicidades, Fernando Marcote, como director de la Escuela de Imagen y Sonido de Vigo! Me escribe desde A Coruña mi admirado amigo Xurxo Lobato, ese varón ya madurito que con tanta intuición ha fotografiado la Galicia toda incluida nuestra Festa da Reconquista desde un balcón de mi casa. Me escribe con razón porque en el 16º premio de fotografía Xurxo Lobato de la coruñesa Asociación de Amigos do IES Monelos volvieron a ganar los tres primeros alumnos de Vigo y los tres son del IESV, o sea tu Escuela de Imagen y Sonido de Vigo. No es cosa de poco valor este premio que ganaron Antón Freire Barcia (1º), Samuel Giráldez (2º) y Frank González (3º) por no citar otros dos accésits para este centro (bueno, sí, Diego Lorenzo y Aurora Lorda), porque participaron 149 alumnos de 29 centros de enseñanza de 15 ciudades y pueblos de Galicia, con más de 440 fotos. Conozco a la Escuela de Imagen y Sonido de Vigo desde que en 1997 se inauguró como primera escuela oficial privada y homologada de Galicia, he recibido por atenderla periodísticamente uno de sus premios primeros, hice cameos en algunas de sus películas, soy cuando puedo jurado de su concurso de pintura corporal y en esos más de 20 años vi pasar a más de 2.000 alumnos. Siendo vigués, ¿cómo no me voy a alegrar por ello ?

La luna y la hoguera de Maril

Ahora que el nuevo mundo de Internet permite ir adelantando los discos single a single hasta la presentación final, en esta sección hemos acompañado el anuncio de cada uno de los de un artista, vigués de adopción, que nos parece dotado de una extraordinaria sensibilidad: Marco Maril. Así, a razón de un single por mes, hemos ido deslizando los pensamientos del autor en cada uno de ellos, como en Una escena de Varda, La luna y el mar... Avisamos que estamos en la recta final porque el 21 de este mes se publicará el álbum, titulado 15.11.18, y el miércoles salió su octavo single, La luna y la hoguera. ¿Queréis saber qué hay tras esta nuevacomposición, qué en los pensamientos y sentimientos del compositor vigués, eso que es el esqueleto emocional del tema, de lo que casi nadie se entera? Leed las bellas palabras con que nos respondió a ello Marco Maril: “Las jornadas de insomnio, con imágenes entrecortadas y borrosas por las tinieblas del desvelo. La debilidad de los amaneceres junto a una taza de té… o café. Recuerdos que se van confundiendo. Presencias que se van imaginando, o que se cree vislumbrar, mientras la oscuridad se abre al día y regresa la calma… tenue. La luna, una hoguera y, entre ellas, un piano en el que protegerse del frío. Los ecos de un delay se deslizan imitando el vaivén de unas cuerdas frotadas, un violín imaginario entre el piano y la voz de Iria junto a la mía”.

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