Mujer al sol ante la ría

Pues ya que hoy empezamos hablando de la sensación de comer con altitud gastronómica mientras pruebas unos vinos de alto standing, que se hace más maravillosa ante la ría de Vigo, elegimos esta imagen no menos maravillosa que captó Germán Cruces, fotógrafo de ríos y rías, en la playa de Samil. Podía titularse Mujer al sol ante la ría, y se entiende al verla que hayan elegido a Vigo como mejor ciudad en calidad de vida.

Ante la ría, con los Tesalia

Hace tiempo que había leído con curiosidad, en una revista económica, la que me pareció novelable vida de Richard Golding, un inglés que llegó a España en los años 70 como director de marketing de Schweppes y cayó de pie con aquel recordado eslogan de “aprende a amar la tónica”. Luego supe de sus altas responsabilidades en grandes empresas como Vitaldent (presidente no ejecutivo) o como asesor de dos fondos de capital riesgo, pero lo que más me llamó la atención fue su amor y asentamiento en España con su familia en una finca de Arcos de la Frontera, entre caballos, con un proyecto para producir trufas y, sobre todo, la locura de lograr con un viñedo de 12,5 hectáreas, plantado en 2010, que cuida y supervisa con su hija Natalia, reivindicar los tintos de la Tierra de Cádiz. Por fin, el otro día tuve ocasión de conocer, en una comida en el Mauro de San Adrián, con Javier Luca de Tena como anfitrión, a un puntal de su equipo: el enólogo estrella Ignacio de Miguel. Mirando a la ría, una excelente comida nos dejó entrar en sus tres vinos: Iceni, Arx y la joya de la corona, Tesalia, todos de sus bodegas Tesalia, entre uvas Petit Verdot, Tintilla, Syrah, Cabernet... Aquel sueño inglés de amor a España es hoy una realidad presta a competir con los mejores tintos. Mi preferido, el Arx, más vivo y frutoso.

De Miguel, enólogo de la jet

Interesante el encuentro culinario ante la ría de Vigo con Ignacio de Miguel, un tipo encantador, dialogante y cordial, brillante no solo por su sabiduría en el mundo de los vinos, sino por haberse casado con una gallega y tener segunda casa cerca de A Coruña, en Laracha. Eso es sexto sentido como el que también tiene para las bodegas. Es un madrileño afectivamente vinculado a Galicia al que la prensa etiquetó hace años como el enólogo de la jet, cosa que a él no le hace especial gracia, pero que no tiene más remedio que admitir. Y es que, sí Golding y su hija Natalie (también jinete olímpica de alto standing, que representó a España muchas veces) le convencieron para que fuera un artífice del exigente proyecto Tesalia, tuvo y tiene otros novios en su harén vitivinícola. Puedo citar al Marqués de Griñón, Gómez Sequeira (ex propietario de Sánitas) y su Dehesa del Carrizal, Alfonso Cortina, (Pago de Vallegarcía) y otros como Blanca Martín Berrocal, Pascual Babilonia... En general, conocidos financieros que invirtieron en vino. Claro, Ignacio ha sido uno de los pioneros en España como consultor técnico externo de bodegas, esos profesionales que trabajan simultáneamente como asesores enológicos para distintas bodegas y que, en consecuencia, se pasan el día cogiendo aviones de vendimia en vendimia. Buena compañía para comer, y más ante la ría de Vigo, y gran profesional.