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La Universidad ayuda a la industria textil a ser más verde

Un proyecto de I+D con financiación nacional busca recuperar los tintes en las aguas residuales para su reutilización

Ensayos con colorantes en el laboratorio de la UVigo.

Ensayos con colorantes en el laboratorio de la UVigo. FdV

La industria textil es una de las más contaminantes en todo el mundo por su elevado consumo de agua y, entre otros compuestos, por los colorantes de sus vertidos residuales. El grupo de Procesos de Separación Avanzada, del departamento de Ingeniería Química de la UVigo, trabaja en nuevos procesos que permitan a las empresas recuperar y reutilizar los tintes dentro de los principios de la economía circular. El proyecto, financiado dentro de la convocatoria nacional de Retos de Investigación, busca nuevos disolventes, naturales y baratos, para que sean fáciles de implantar en el sector.

“La mayoría de métodos de limpieza actuales se limitan a retirar o descomponer el colorante, pero no lo aprovechan. La asociación europea de la industria textil plantea la recuperación de las fibras de los tejidos, pero no la de los tintes. Por eso pensamos que podía ser un buen camino por el que tirar, ya que contamos con experiencia en la separación por extracción. Arrancamos el año pasado, aunque estuvimos limitados por la pandemia a la hora de conseguir productos primarios y hemos ido más lentos. Aún así, estamos obteniendo resultados prometedores. Queda camino, pero ya van asomando la nariz, lo que nos anima a seguir”, celebra Ángeles Domínguez, directora del grupo e investigadora principal del proyecto junto con Begoña González.

También participan como equipo de investigación Beatriz Orge y José Canosa y, formando parte del grupo de trabajo, Pablo Sánchez, Javier Páez y Lorena Villar.

Los disolventes utilizados deben ser insolubles en agua, para no contaminarla. Y a través de un proceso de decantación, los expertos obtienen, por un lado, el agua limpia y, por el otro, el disolvente con el colorante.

Es entonces cuando llega el momento más crítico del proceso, ya que el tinte debe ser recuperado de forma que mantenga sus propiedades y pueda seguir siendo útil a la industria textil. Y en todos estos pasos se busca generar la menor cantidad de residuos posible.

“Vamos probando diferentes disolventes y, de forma simultánea, estudiamos diferentes técnicas para extraer el colorante. Se trata de ir jugando con todas las combinaciones posibles porque no todos los tintes tienen la misma estructura”, explica Ángeles Domínguez.

Experimento con tintes. FdV

Los investigadores vigueses realizan sus ensayos con los tintes que más se utilizan en la industria textil: congo red, direct blue, verde malaquita y orange 7. “No solo se diferencian en el color, sino también en su estructura. Varían en la cantidad de átomos de carbono y pertenecen a distintos grupos funcionales. Si conseguimos que un disolvente funcione bien con uno de ellos podremos extrapolar los resultados ”, apunta.

El siguiente paso será incorporar al agua sales minerales y otros compuestos que se añaden a las prendas durante el proceso de tintado para poder acercarse lo más posible desde el laboratorio a los vertidos residuales reales de la industria.

Los investigadores también contactarán con el sector, una vez que obtengan los primeros resultados, para pedirles que le suministren muestras de sus aguas residuales.

“El objetivo final es llegar a un disolvente o a una serie de disolventes naturales muy poco contaminantes que, mediante un proceso normal de extracción líquido-líquido, puedan retirar el colorante del agua. Y después establecer métodos de separación. Vamos a diseñar todas las etapas del proceso”, señala Ángeles Domínguez.

Fácilmente escalable

Además de la máxima efectividad y reducción del impacto ambiental, los investigadores también persiguen que sus métodos sean asequibles en su escalada a la industria: “Los disolventes que utilizamos son muy baratos y sencillos de obtener. De manera que si se consigue llegar a un proceso final con buen rendimiento se pueda implementar con la mayor facilidad posible”.

Confían en empezar a obtener conclusiones entre este año y 2021, cuando finalizará el proyecto oficialmente. Los resultados permitirán a la industria reducir el impacto de su actividad y recuperar parte de la inversión destinada a la compra de colorantes.

“Ya existen muchos métodos de depuración, pero la mayoría de ellos eliminan los tintes, no los recuperan. Y ahí es donde está nuestra aportación. El contaminante lo es porque está donde no debe. Y si lo separas se puede volver a utilizar. La industria textil hace un elevado uso de colorantes y, al consumir un gran volumen de agua, también tiene muchos vertidos residuales que tratar”, comenta Domínguez.

Los procesos de recuperación suponen beneficios para todos. Para las empresas, que pueden reutilizar los colorantes, y para la sociedad en general, puesto que se genera menos agua contaminada y no hay que volver a sintetizar estos tintes”, concluye.

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