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Siete de cada diez familias ya piden servicio de comedor escolar o aula matinal para conciliar

Comedor escolar en un colegio vigués

Comedor escolar en un colegio vigués Marta G. Brea

Con la llegada de la pandemia y el obligado confinamiento, el teletrabajo se convirtió en el servicio fundamental para todos aquellos padres que no disponían de otra alternativa para el cuidado de sus hijos tras el cierre de los colegios. Pero previamente, ¿cómo lograban el equilibrio entre sus obligaciones laborales y el horario lectivo de los menores?

De los 90.474 alumnos de Vigo y otros puntos de la provincia, 63.651 comen en sus centros o entran una hora antes | Primaria, etapa educativa con más demanda | Foanpas busca renunciar a la gestión de los comedores

A través de los servicios complementarios que ofertan buena parte de los centros educativos. Tanto es así que en el pasado curso 2019/2020 de los 90.474 alumnos matriculados en Educación Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato, un total de 63.651 disfrutaban del comedor escolar, transporte o aula matinal; dicho de otra manera, siete de cada diez familias de Vigo y otros puntos de la provincia ya requieren alguno de estos servicios para poder conciliar su vida familiar con la laboral, según las estadísticas publicadas ayer por el Ministerio de Educación y Formación Profesional.

La demanda por estos recursos es bien distinta en función de la edad del alumnado. Así, en las primeras etapas educativas, tanto Infantil como Primaria, el porcentaje de solicitudes es mucho mayor que en ESO o Bachillerato, siendo ésta última casi residual. De los 35.288 alumnos de entre 6 y 12 años (E.Primaria), el 87% acude a estos servicios ante la imposibilidad de los padres de poder recogerlos al término de las clases o de llevarlos a la hora de entrada.

Por la contra, en etapas más avanzadas como son la ESO o incluso Bachillerato, ya sin ser obligatoria, es el transporte escolar el que acapara una mayor demanda debido a la distancia con sus institutos, con prácticamente la mitad del alumnado suscrito a este servicio.

El colectivo Foanpas, que aglutina a los padres y madres de alumnos del área de Vigo ostenta buena parte de estos servicios en los centros públicos. Empresas externas se encargan de la apertura hora u hora y media antes del centro (a partir de las 07.30 horas) para que los padres puedan dejar a sus hijos antes de ir a trabajar. También a mediodía, el comedor del centro les sirve la comida así como un programa de actividades lúdicas que fomentan la convivencia entre el alumnado.

"Sí es verdad que al principio de este curso hubo un parón por todo lo relativo a la pandemia y a la reapertura de los servicios, pero poco a poco ya se fue recuperando"

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En Foanpas reconocen su importancia para las familias y en especial, el apoyo que suponen para que el tiempo que pasen con sus hijos sea de “calidad”. “Sin estos servicios, el peso de llevar, traer, alimentar o incluso educar a los niños recaería en los abuelos. Con los comedores, transporte o aulas matinales alivian esta presión. Para muchas familias es incluso vital”, señala Bertila Fernández, portavoz de Foanpas. “Todos los años tenemos un aumento de alumnos para el servicio de comedor. Sí es verdad que al principio de este curso hubo un parón por todo lo relativo a la pandemia y a la reapertura de los servicios, pero poco a poco ya se fue recuperando”, amplía.

Problemas al inicio de curso

Desde la Federación veían que año tras año, el interés por estos servicios iba en aumento, pero nunca fueron del todo conscientes de su peso hasta que este año el COVID puso en jaque su reapertura. La obligación de adecuar los espacios al protocolo autonómico, contar con dobles turnos, más monitores, distancias, etc., motivó un retraso –incluso se llegó a barajar la no apertura– en la puesta en marcha de los 23 comedores o las diferentes aulas matinales (Plan Madruga) que gestionan las anpas, lo que supuso un auténtico quebradero de cabeza para muchas familias.

Esta situación todavía echó más leña al fuego si cabe en la cuestión que rodea la gestión de los comedores en los centros públicos del municipio. De la mitad de ellos se hace cargo de Xunta y de los 23 restantes Foanpas, bien de forma directa –con cocina en el propio centro–, bien de forma indirecta, a través de una empresa de catering.

Desde el colectivo asumieron esta competencia, afirma Fernández, para ahondar en la alimentación de estos escolares, pero reconoce que se trata de un arduo trabajo. “No es una competencia nuestra, y así se lo hemos trasladado a la Consellería en varias reuniones que hemos tenido. Nos consta que están trabajando en ello y esperamos que se puedan hacer cargo de este gestión en todos los centros”, admite.

“La conciliación debe partir del trabajo, no solo desde el colegio”

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Favorecer la conciliación familiar y laboral es el objetivo de estos servicios complementarios de los colegios –comedores, transporte y aulas matinales–, pero las empresas o firmas deben también poner a disposición de las familias otras alternativas y que no dependa solo de los centros educativos. Bertila Fernández pone voz a este reflexión, uno de los temas más suscitados en los foros educativos y reuniones que plantea el colectivo de padres y madres.

Creo que sería necesario, conveniente, hacer un nuevo planteamiento de la jornada laboral. Al final, con este sistema el más perjudicado es el niño. Porque, en muchos casos, entran al colegio antes de las 08.00 horas de la mañana; comen ahí, luego extraescolares también muchas veces por conciliación, para llegar a casa pasadas las 20.00 horas de la tarde y aún tendrían pendientes los deberes. ¿Cuándo pueden disfrutar de sus padres? Es un tema que necesita de un debate más a fondo”, razona Fernández, quien lleva más de treinta décadas como miembro del colectivo de padres y madres de alumnos de Vigo.

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