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Povisa gana precisión al renovar su tecnología para atender oncológicos

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Así es el nuevo acelerador de Povisa Marta G. Brea

Las obras en el Hospital Ribera Povisa no cesan. En este caso, están adecuando sus espacios para albergar nueva tecnología de última generación destinada, principalmente, a pacientes oncológicos: la renovación de su acelerador lineal y la incorporación del quinto PET-TAC en Galicia. Junto a la nueva resonancia, ya en funcionamiento, suponen tres millones de inversión.

El jefe de Oncología Radioterápica, el doctor Luis Ignacio Zugazabeitia, explica que el nuevo acelerador será más preciso, delimitando mejor el tumor de los tejidos sanos, permitiendo dar dosis más altas y, por tanto, reducir el número de sesiones para algunos tipos de cáncer. Así, ciertos pacientes podrán ir menos veces y se podrá citar a más personas. Calcula que, una vez “rodados” podrían aumentar hasta un 20%. Ahora tienen unos 370 al año.

Para albergar la nueva máquina de radioterapia ha sido necesario ampliar la sala plomada en la que se encuentra. El desmontaje de la vieja comenzó en febrero y esperan que la nueva esté en marcha a mediados de julio. Mientras, los pacientes son remitidos al Meixoeiro. Lleva tantos meses por la complejidad de estas labores y la tramitación de las autorizaciones posterior a la instalación. El radiofísico Juan García explica que también luego serán necesarios “muchos más controles de calidad” que antes.

“Un cambio trascendente para el hospital”. Así sintetiza el jefe de Radiología de Povisa, el doctor Francisco Tardáguila, lo que supone la incorporación del PET-TAC al hospital. Su homólogo de Medicina Nuclear, Ceferino Gutiérrez Mendiguchía, explica que, “hoy en día, es una técnica con una utilidad plenamente demostrada” que permite ser “más preciso”. Tiene muchas indicaciones: sirve para buscar el tumor primario, saber si hay metástasis, evaluar lesiones residuales tras el tratamiento... La prueba PET, funcional, es muy sensible para determinar si hay cáncer. El TAC le aporta una mejor localización espacial de la lesión. En la actualidad, mandan a los pacientes al Chuvi. Esperan llegar a unas 900 exploraciones al año. Para instalar esta máquina de 4,5 toneladas han tenido que reordenar el servicio sin dejar de trabajar. Son 5 meses de obras que concluirán en mayo y se podrá poner en marcha en junio.

La que ya está en marcha desde el 12 de abril es la nueva resonancia magnética para pacientes ambulatorios -el hospital tienen otras dos más para pacientes hospitalizados-, que tiene en el local de la calle Barcelona. Con mejores prestaciones que la anterior, han podido mejorar la calidad de los estudios musculoesqueléticos y añadir abdominales y pélvicos. La coordinadora de Enfermería de Radiodiagnóstico, Maruxa Centeno, añade que han ganado “mucha confortabilidad” tanto para el paciente como para el técnico. El doctor Tardáguila estima que pueden hacer entre un 20 y un 30% más de pruebas que antes.

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