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Ofensiva para la venta de locales comerciales

Una cafetería ubicada en el Calvario, disponible para la compra o alquiler.

Una cafetería ubicada en el Calvario, disponible para la compra o alquiler. Marta G. Brea

Desde Teis, Calvario o San Roque, pasando por Samil, As Travesas o Camelias hasta Plaza España e Hispanidad, sin olvidar tampoco el conglomerado Príncipe-Don Bosco-Progreso o Torrecedeira y Pizarro... Resulta prácticamente imposible encontrase con alguna calle donde no haya algún local comercial cerrado. Locales con negocios que precisamente estaban abiertos antes de la pandemia pero que la crisis económica derivada de ella se han llevado por delante. En lugar de ropa, calzado o menaje lucen ahora anuncios de inmobiliarias o particulares que buscan desprenderse o sacar rédito de su inmueble. Si ya el volumen de bajos comerciales cerrados era ya antes notable, la pandemia no ha hecho sino agravarlo. Los propietarios están teniendo serios problemas para alquilarlos, es decir, para encontrar un nuevo inquilino que emprenda un negocio en las instalaciones.

Las inmobiliarias además señalan que hay muchos dueños reacios a bajar los precios de la renta mensual, por lo que las dificultades se multiplican. La urgencia para sacar rédito económico a estos bajos que estando cerrados suponen una sangría de facturas para los propietarios, está llevando a que muchos quieran ya, directamente, “deshacerse” de ellos. Y para eso los están poniendo a la venta. Resulta curioso pasearse por la ciudad y ver antiguas tiendas o bares en cuyos cristales hay dos carteles. “Se vende” y “Se alquila”.

Y eso, pese a que la venta “está todavía más complicado que el alquiler”, tal y como señala María Justo, de agencia inmobiliaria Alfa Inmo3, ubicada en Martínez Garrido. “La demanda de locales ha caído en picado, al contrario que las viviendas, y hay propietarios que siguen pensando que el mercado está igual que hace dos años, y dan un margen muy corto para bajar los precios”, asegura María Justo. Aunque es cierto que está habiendo casos de dueños de bajos comerciales que se han quedado vacíos que están tirando los precios para intentar alquilarlo o, en último caso, venderlo. En este sentido, una de las principales esperanzas para la venta están puestas en las entidades bancarias, que aunque se encuentran en una fase de cierre de sucursales, siempre están buscando nuevos activos para usarlos en un futuro o para que pasen a manos del conocido como banco malo. Otra de las esperanzas para conseguir vender actualmente un bajo comercial, según apuntan las inmobiliarias, es que hay empresas y emprendedores que antes de pagar un alquiler mensual prefieren embarcarse en un crédito hipotecario para que las dependencias pasen a ser de su propiedad.

Una de las grandes dificultades que se están encontrando para encontrar un comprador, no obstante, es el hecho de que las empresas y los autónomos están apostando cada vez más por el teletrabajo, una modalidad que parece que ha venido para quedarse tras la llegada del COVID, y que por tanto no necesitan locales físicos para trabajar, salvo que obviamente se trate de comercios de venta de algún producto o establecimientos hosteleros.

De negocios a viviendas

Las dificultades para alquilar o vender locales comerciales, tal y como informó FARO hace unas semanas, ha llevado a muchos propietarios a iniciar los trámites para convertir esos bajos en viviendas. Las zonas más habituales en las que más se está produciendo este fenómeno de conversión son en el entorno de la futura ciudad de la justicia, en el barrio Casablanca, y también en Torrecedeira o Pi y Margall. La decisión de los propietarios para transformar su local en vivienda, no obstante, requiere de ciertos trámites. Fundamentalmente, conseguir el cambio de licencia en el departamento de Urbanismo del Concello, y garantizar que el futuro piso o apartamento cumpla ciertos requisitos como una salida de humo para la cocina o unos metros mínimos tanto en la fachada como en las diferentes divisiones necesarias para una vivienda.

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