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Traslado fúnebre al centro de salud por falta de rayos X

La sala de autopsias con la que en la actualidad cuenta el Imelga de Vigo.

La sala de autopsias con la que en la actualidad cuenta el Imelga de Vigo. MARTA G. BREA

Recurren a la unidad de Radiología del Nicolás Peña, pero hace poco tuvieron que trasladar un cuerpo al PAC de Pizarro | Las radiografías son necesarias si hay traumatismos o disparos

En no pocas ocasiones, junto a la autopsia que se le realiza a un cadáver, es necesario efectuar radiografías para ahondar en las causas y circunstancias de una muerte. Pese a ello, la sede viguesa del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) carece de equipos de rayos X propios para llevar a cabo estas pruebas. Dado que la sala de autopsias se encuentra ubicada en el Hospital Nicolás Peña, gracias a la colaboración del Servicio Galego de Saúde (Sergas) los forenses pueden realizar las radiografías en la unidad de Radiología ubicada en este centro sanitario. Un mal menor ya que, aunque situados en diferentes plantas, al menos las pueden hacer en el mismo edificio. Pero recientemente hubo que buscar una solución excepcional. El equipo del centro hospitalario estaba averiado y, dado que no se podía prescindir de la prueba, hubo que llevar un cadáver hasta el PAC de Pizarro, donde, siguiendo todos los protocolos y en un horario en el que apenas había pacientes en el centro, se usaron los rayos X de ese punto de atención sanitaria para hacer las placas al fallecido.

“La disposición del Sergas para colaborar con nosotros es extraordinaria”, destaca José Luis Gómez, jefe de Patología Forense del Imelga de Vigo. Al carecer de equipos de rayos X propios, ya tratan de realizar estas pruebas únicamente en aquellos casos en los que resulta imprescindible de cara a completar los informes forenses. Y estos supuestos en los que no se puede prescindir de las placas son por ejemplo ciertos fallecimientos en los que hay que ahondar con radiografías en los traumatismos hallados en los cadáveres, las muertes de bebés en las que hay sospecha de criminalidad o cuando la víctima sufrió disparos por arma de fuego.

Sin equipos propios

Sin equipos propios, los forenses utilizan generalmente los del Sergas para uso sanitario que están en el propio Nicolás Peña donde ellos también trabajan. Pero hace unas semanas esas máquinas no funcionaban y fue cuando, barajadas todas las opciones, se optó por llevar el cadáver al PAC de Pizarro. El traslado hasta allí se hizo en el furgón de la funeraria: el personal sanitario realizó las placas, pero quienes se encargaron de la manipulación del cuerpo fueron los propios forenses.

De cara a la Ciudad de la Justicia se pide contar con una sala de radiología propia

Este es un ejemplo muy ilustrativo de las carencias existentes en las instalaciones actuales de los forenses y que se prevé que se solventen cuando el Imelga esté en la futura Ciudad de la Justicia, un edificio que se prevé poner en marcha antes de que acabe este mismo año. En un espacio diferenciado y situado en planta baja para facilitar “la inmediatez del acceso”, la Xunta, según la información facilitada por la Dirección Xeral de Xustiza de la Xunta, proyecta que la sede del Imelga en el complejo de Pizarro disponga de 16 consultas para médicos forenses, otras estancias para albergar a hasta cinco equipos psicosociales –formados cada uno por psicólogo y asistente social–, una sala de reconocimiento de menores, otra sala Gesell para exploración o toma de declaración a personas vulnerables y, junto a otras dependencias forenses, “salas de autopsias” dotadas “con nivel de bioseguridad BSL-3”.

Esto significa un paso de gigante con respecto a la sala del Nicolás Peña. La que se proyecta para el futuro edificio permitiría, por ejemplo, hacer necropsias a fallecidos contagiados por COVID-19.

El futuro complejo judicial tendrá una sala que permitirá hacer autopsia a muertos con COVID

El jefe de Patología Forense del Imelga de Vigo, José Luis Gómez, explica sobre la Ciudad de la Justicia que ya remitieron en su momento a la Xunta un escrito con un croquis en el que se detallan “las necesidades y especificaciones” que debe cumplir el Servicio de Patología Forense, que, dada la sensible labor que se realiza en el mismo, tiene que adecuarse a una serie de requisitos técnicos.

La memoria enviada concreta las necesidades de la unidad encargada de realizar las autopsias, con la disposición y dimensiones mínimas que se precisan tanto en la sala de necropsias como en pasillos, vestuarios o despachos. Gómez considera “imprescindible” el poder contar en las futuras instalaciones con un servicio de radiología propio. Vería “idónea” además una estancia de refrigeración única dotada de camillas para los cadáveres. Otra cuestión interesante sería disponer de salas de reuniones para usar como biblioteca o para celebrar sesiones clínicas.

La Xunta avanza que la sala de autopsias de la Ciudad de la Justicia tendrá bioseguridad de nivel 3 –ahora en Galicia solo hay una así, en el CHUO de Ourense–. Esto significa un paso de gigante con respecto a la sala del Nicolás Peña. La que se proyecta para el futuro edificio permitiría, por ejemplo, hacer necropsias a fallecidos contagiados por COVID-19.

El jefe de Patología Forense ve adecuada esta dotación, dada la actual pandemia. Y es que, resalta, los niveles de bioseguridad en estas salas deben ser acordes “con la situación de riesgo y con las certificaciones reglamentarias de los servicios de riesgos laborales”. Resulta indispensable, y eso lo cumple el BSL-3, que tengan elementos como “presión negativa o flujos de ventilación adecuados”.

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