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Vigo se lanza (de nuevo) a por las naranjas de Sudáfrica

Un buque de la naviera CMA-CGM de la línea que trae contenedores con fruta de Sudamérica durante su maniobra de atraque en Vigo.

Un buque de la naviera CMA-CGM de la línea que trae contenedores con fruta de Sudamérica durante su maniobra de atraque en Vigo.

Las naranjas de Sudáfrica jugarán un papel clave en el objetivo del Puerto de Vigo de afianzar la condición de principal terminal frutera del norte peninsular y una de las primeras de España en este tráfico, puesto que ganó en poco más de un año impulsado por los cargamentos perecederos llegados desde Sudamérica a bordo de la CMA-CGM. Con los contactos ya cerrados con los exportadores del país austral para la nueva temporada de fruta que allí arranca en mayo, los operadores vigueses se proponen descargar unas 20.000 toneladas de naranjas en Guixar durante los cinco meses escasos de los que disponen para disfrutar de la exención arancelaria en la UE.

Los primeros cargamentos saldrán de Ciudad del Cabo con el tiempo calculado para su llegada a Vigo a principios de junio. Como en las anteriores ocasiones serán transportados por buques de la naviera MACS que cubren la ruta quincenal y directa entre Vigo y Sudáfrica. Aunque muy adaptados para la carga de pesca congelada, la mayoritaria en sus bodegas, estos barcos también han tenido que realizar mejoras específicas para sumar los contenedores de cítricos.

Estas mejoras a bordo y otras formaban parte de las condiciones exigidas por los exportadores sudafricanos para iniciar el flujo de contenedores hacia Vigo. Y desde la primera tanda de ellos, en agosto de 2019, su satisfacción con la recepción, manipulación y conservación de su mercancía en Guixar era máxima hasta que surgió lo inesperado.

Operarios trabajan en la descarga de un cargamento de patatas en la nave de Vigo Fresh Port en Guixar. K.B.

"Problemas documentales"

“Problemas documentales”, en palabras del consignatario Titus Van Lieshout, frustraron el año pasado lo que se presentaba como el inicio de la consolidación de Vigo como una de las principales entradas a España del cítrico sudafricano. Bastó con paralizar uno de los contenedores para que los exportadores frenaran en seco los envíos de Ciudad del Cabo hacia España volviendo a recurrir a Rotterdam, y por cercanía, también a Leixões (Portugal).

Un varapalo que, sin embargo, no desanimó al responsable de la consignataria Comarsa y principal implicado en este tráfico. Van Lieshout cree “firmemente” en las posibilidades de la terminal de Guixar, más ahora que funciona disparada en contenedores de fruta con la escala estabilizada vía Algeciras de CGM procedente de Sudamérica y la meganave refrigerada de DART (del Grupo Davila). Su objetivo es sumar hasta octubre 20.000 toneladas importadas. “A eso aspiro y creo que lo lograremos”, remarca.

Un operario coloca un palé con naranjas sudafricanas dentro de la nave de DART Vigo en Guixar. Pablo González.

Más de 5.000 m2 de instalaciones acondicionadas para la fruta

El Puerto de Vigo cuenta con varias instalaciones especializadas para el intercambio modal de fruta, tanto en la importación como en la exportación, y situadas en las cercanías de la Terminal de Contenedores. Más de 5.000 m2 de instalaciones totalmente acondicionadas para el tratamiento de mercancías de temperatura controlada y sus correspondientes conexiones de frío, una docena de cámaras refrigeradas para conservar esta mercancía a temperaturas diferentes y cerca de una treintena de bocas de carga para el cambio de intermodalidad que pretenden aprovechar la estratégica situación que ocupa el Puerto de Vigo geográficamente, en ruta de todos los flujos marítimos norte-sur, cubriendo el norte de Portugal, la meseta y el resto del noroeste de España. Además, el Puesto de Inspección Fronterizo (PIF) cuenta con laboratorios y oficinas para los funcionarios que intervienen en la inspección de esta mercancía perecedera procedente de países no comunitarios, desde pesca fresca y congelada, a conservas, desde donde se ofrecen las máximas garantías sanitarias.

Hasta hace una década el Puerto vigués era un referente nacional en el tráfico frutero, que perdió en favor del de Marín. El muelle de Comercio era el receptor de la mercancía (que se almacenaba previa a su distribución en las llamadas “naves de la fruta”) tanto nacional, compuesta en su mayoría por plátanos de Canarias, como internacional, llegando a mantener distintas conexiones intercontinentales con Nueva Zelanda para la importación de kiwis; Colombia y Ecuador, de donde una flota de mercantes frigoríficos traía bananas y piñas embarcadas en Turbo y Guayaquil respectivamente, así como manzanas, naranjas, peras y uvas que eran cargadas en Chile y Argentina.

Ruta oceánica

Ese liderazgo se recuperó hace dos años gracias al operador marítimo CMA-CGM, que restableció la conexión con Sudamérica para el tránsito de fruta de la mano del mayor productor del mundo, el gigante californiano Del Monte Foods. Desde 2019, esta línea marítima ha disparado las estadísticas viguesas. De hecho, el sector de la alimentación ha sido uno de los verdaderos protagonistas del tráfico portuario durante el año de la pandemia por coronavirus, soportado bien esta crisis e incrementando su tráfico en casi 200.000 toneladas, en gran medida debido al nuevo flujo de fruta que se estableció a principios del pasado año y que, en el acumulado de 2020, creció un mil por cien, al acumular más de 151.000 toneladas hasta diciembre, en su mayoría de importación.

Países

Costa Rica (plátanos y piñas), con un flujo mensual constante, ha acaparado casi el 50% del tráfico; Brasil ha tenido un incremento de tráfico en el último trimestre que la ha llevado a acaparar el 24% del volumen de fruta (sobre todo piñas y melones); en tercera posición se sitúa Colombia (plátanos), con un 14% de tráfico y, por último, el caso de los tránsitos en donde Vigo hace de plataforma para el flujo de fruta procedente de Sudáfrica.

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