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La estación de autobuses se ‘abandona’ antes de tiempo

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La estación de autobuses se ‘abandona’ antes de tiempo Alba Villar

Poco o nada queda de la actual estación de autobuses. Y es que al entrar y discurrir por el recinto de entre las calles Gregorio Espino y Martínez Garrido, la sensación que trasmite es que toda actividad ya fue derivada al macrocomplejo que se está construyendo en Vía Norte, compartiendo espacios con el centro Vialia y la terminal de trenes. Pero esta nueva ubicación no será realidad, mínimo, hasta finales de este año; plazo en el que está previsto concluyan las obras.

La imagen que muestra su parte superior, sin entrar en los andenes inferiores, es más propia de los meses de confinamiento, cuando la normativa impedía el tránsito por la vía pública y la apertura de negocios. Actualmente, estos locales no solo están cerrados, sino que directamente no tienen actividad.

Solo un local con actividad

De los 13 bajos comerciales, una única empresa sigue en activo, concretamente un negocio dedicado a las apuestas deportivas. Las restantes, una cafetería que presidía la entrada, un puesto de alquiler de coches, un kiosco , una carnicería, una peluquería, una tienda de moda o una bisutería, entre otras, permanecen sin funcionamiento y cerradas, dejado prácticamente desmantelada a la estación, y siendo solo empleada, por buena parte de los vigueses, como atajo para discurrir hasta la Avenida de Madrid.

Este –casi– nulo uso comercial contrasta con el movimiento de pasajeros. Por sus andenes discurren a diario más de un centenar de autocares con hasta seis viajes de ida y vuelta a Ourense, otros ocho a A Coruña, una treintena a Pontevedra, quince a Santiago y tres, también con ida y vuelta, a Lugo; a mayores del transporte entre los ayuntamientos del Val Miñor y Baixo Miño, ahora a cargo de la empresa Lugove. También se mantienen las conexiones con la capital madrileña los sábados y domingos a cargo de Avanza o la ruta diaria a Lisboa de la mano de Flexibus.

En cuanto a los billetes, tan solo está activa una taquilla que dispensa para una única compañía. Para el resto de viajes, deberán comprarse directamente en el autocar. A mayores, cuenta con un punto de atención e información y una máquina expendedora de billetes para Avanza.

Toda esta actividad será trasladada en algo más de medio año para la estación intermodal, que se espera captar dos millones de viajeros anuales y acoger 500 expediciones diarias.

Un centro intergeneracional

Las nuevas instalaciones, en las que el gobierno gallego invierte 18 millones de euros, sustituirán definitivamente a la actual terminal de autobuses, muy alejada del centro. Pero, ¿qué ocurrirá con el edificio actual? La Xunta ya tiene proyectada para esta instalación un centro intergeneracional –el tercero en la comunidad– que integrará un espacio de ocio para la tercera edad y una guardería para los más pequeños.

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El futuro de la estación de autobuses de Vigo Faro de Vigo

En sus presupuestos de este año incluyó una partida de 100.000 euros para la redacción del proyecto básico y de ejecución de este futuro centro, que contará con una equipación social de vanguardia, escuela infantil, centro de día y espacios socioculturales y destinados a la juventud. En total, sumará 162 plazas para pequeños y mayores –82 de escuela infantil y 80 destinados a la tercera edad– y contará con una inversión de cerca de 5 millones de euros.

El edificio, plenamente sostenible, contará además con paneles fotovoltaicos, puntos de recarga de batería, un jardín interior, parcialmente cubierto y con un aparcamiento para más de 230 vehículos, que podrán usar durante el día los usuarios del centro y durante la noche todos los vecinos del barrio. Asimismo, esta actuación permitirá recuperar y aprovechar un edificio emblemático para la ciudad y que ahora languidece.

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