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Vigo, como en una postal de principios del siglo XX

Una imagen del Berbés entre 1920 y 1936.

Una imagen del Berbés entre 1920 y 1936. Arquivo Histórico Provincial (A.H.P.) de Lugo, digitalizadas y disponibles en Galiciana

La historia, en ocasiones, sale al paso cuando y donde menos se la espera. Le ocurrió en los 90 al dueño de un viejo edificio de Madrid. Mientras lo vaciaba se topó con una colección de miles de placas fotográficas, negativos de calles, plazas, estatuas... que componían el legado de Loty, una agencia que más de medio siglo antes, en los 20 y 30, había acumulado imágenes para postales. Entre ese tesoro había retales de un_Vigo secular que hoy descansan en el museo provincial de Lugo.

Suena muy, muy lejano en una época en la que la mayoría de quienes se pasean por la calle lo hacen con una cámara en el bolsillo o directamente entre las manos, pero hasta hace no tanto –un puñado de generaciones atrás– la imagen era patrimonio exclusivo del presente y de la memoria.

Para ver había que estar. O había que recordar. No quedaba otra. Los encantos de la Eiftel o del Coliseo o del Big Ben o de las Cíes, por ejemplo, estaban reservados a quienes tenían la fortuna de paladearlos con las pupilas, in situ, en París, Roma, Londres o asomados a la ría de Vigo desde O Castro; o a los que –tras visitarlos– podían evocarlos luego con una memoria capaz capturar, guardar y tejer detalles.

Entre la década de 1920 y la primera mitad de los 30 la agencia Loty recorrió la ciudad captando fotos con las que elaborar estampas

Había pinturas y libros de viajes y grabados como los de Maria Sibylla Merian, que permiten desde hace ya siglos viajar muy lejos sin levantarse del sillón; pero para mostrar y para ver de la forma que haría asentir con gusto por igual a un artista y a un notario hubo que esperar a la fotografía. Y para disfrutar de la Eiffel, el Coliseo, el Big Gen o de las vistas de Rodas sin haberse puesto jamás a su sombra o pisado su arena, a hombres de negocios como el francés Justin Marie Charles Alberty Jeanneret.

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Vigo, como en una postal de principios del siglo XX Casa Charles Alberty y Compañía SL-Arquivo Histórico Provincial de Lugo Loty

Gracias a Alberty sus coetáneos de inicios del siglo XX pudieron viajar por el mundo sin tener que pasar siquiera del felpudo de sus casas.

Y gracias a Alberty, hoy, un siglo después, podemos viajar en el tiempo a un Vigo recién “vestido” por Pacewicz, que estiraba los brazos hacia el Ensanche, podía remojarse las canillas en el mar desde O Berbés e hinchaba su músculo industrial.

A principios del XX y tras familiarizarse con la venta de papel fotográfico en Burdeos, Alberty decidió hacer las maletas y cambiar su Francia natal por el Madrid de la Restauración. Tenía treinta y pocos, estaba divorciado de su primera mujer –Jeanne Forrat– y cruzaba los Pirineos con su oficio bien aprendido y una vocación voraz de self-made man.

Para instalarse en la capital escogió un piso de la calle Silva, una de las transversales de la Gran Vía. Allí montó hacia 1918 Casa Charles Alberty y Compañía, SL, un negocio dedicado a la distribución de material fotográfico y la reproducción de planos, dibujos y documentos.

Retrato del fotógrafo Charles Alberty 1922-1925

Retrato del fotógrafo Charles Alberty 1922-1925

Las cosas no debieron de irle mal y a mediados de la década de 1920, Alberty y su mujer, Concepción López, representante y editora, decidieron apuntar alto: crearon un gran banco de imágenes de España, Portugal, Argentina, Italia, Brasil y el Norte de África que bautizaron con un nombre aún más grande, Archivo Fotográfico Universal S.A. (Afusa). Su objetivo: saciar precisamente esa necesidad de ver sin estar y abastecer a empresas dedicadas a la elaboración de postales para turistas, publicaciones y agencias de prensa que acababan de enfrentarse al reto de cubrir la Gran Guerra y la pandemia de la mal llamada gripe española.

A finales de los 90 la Xunta compró las imágenes de Galicia y las depositó en Lugo

A lo largo de su carrera, Alberty contó con clientes de la talla de la Universidad de Harvard, la Asociación de Prensa de Nueva Zelanda, General Motors o compañías ferroviarias. Consiguió también premios en concursos nacionales e internacionales. La pregunta del millón es... ¿Cómo conseguían Alberty y López mantener viva su intensa red comercial y sacar fotos por España y medio mundo? De una forma muy parecida a las agencias actuales: con colaboradores. Y en su caso –de forma especial– con el apoyo de uno de los fotógrafos más destacados del Portugal del XX, su amigo y socio António Pedro Carreta Passaporte (Évora, 1901-Lisboa, 1983), quien llegó a trabajar para la Casa Real lusa y se había instalado en la capital española unos años antes contratado por Madrid Films.

Durante una década, entre 1926 y el estallido de la Guerra Civil, Passaporte se dedicó a viajar cámara en ristre para tomar imágenes de monumentos, paisajes, calles... Todas rubricadas con el nombre Loty, una de las marcas comerciales que empleaba el negocio de Alberty y López –se compuso precisamente uniendo ambos apellidos– y con el que se firmaba la producción de la agencia. De ahí que se identifique que al menos buena parte de las imágenes tomadas entre los 20 y 30 sean obra de Passaporte. También las capturadas en Galicia, donde Loty se desempeñó a fondo con una minuciosa labor que abarcó ciudades y rural y le llevó –entre otras villas– por A Coruña, Lugo, Ourense... Y Vigo, donde la mayoría se datan entre 1920 y 1936.

El fotógrafo de la agencia se recreó a gusto en las calles del Vigo de las primeras décadas del siglo XX, el mismo por el que se paseaban y en el que trabajaban los también fotógrafos Jaime de Sousa G. Pacheco y Luis Casado Fernández, alias Ksado; y el que poco antes habían retratado en placas de vidrio Filippo Prosperi y su esposa, Cándida Otero.

Durante su paso por Vigo, Passaporte pudo sumarse a la lista de miradas “extranjeras” que en aquella época se pusieron tras el objetivo para elaborar una crónica visual de la ciudad. Pacheco era portugués, como él; y Prosperi había llegado a Galicia procedente de Italia. Si internacionales eran sus perspectivas, internacional era también la propia metrópoli, que a principios del XX disfrutaba ya de un puerto con vocación mundial, acogía oficinas del Cable Inglés y el Alemán y empezaba a paladear la arquitectura de influencia parisina de Pacewicz.

El inicio de la Guerra Civil en 1936 cortó en seco la labor de Loty. Al estallar la contienda Alberty y López se mudaron a Francia. Passaporte participó en las Brigadas Internacionales y tras la guerra encaminó sus pasos hacia Portugal, donde se dedicó a la edición y venta de postales hasta su muerte, en 1983. Buena parte del material –12.000 placas de vidrio junto a copias positivizadas– se quedó sin embargo en Madrid, en el piso de la calle Silva. Allí se redescubrió en los 90. En 1998 la Xunta compró 124 placas de Lugo para depositarlas en el Arquivo Histórico de la provincia –dirigido por Mª Dolores Pereira– y un año después añadía otras 930 con instantáneas del resto de Galicia. Del área de Pontevedra se conservan 376 digitalizadas y disponibles en la web de Galiciana.

Una ventana al Vigo del XX.

Para ver sin moverse del sillón.

 

Los orígenes del MARCO: el Palacio de Justicia. En Príncipe, donde poco antes Prosperi y Otero habían fijado su estudio, la cámara de la agencia se detuvo en el Palacio de Justicia, hoy reconvertido en MARCO.

Palacio de Justicia de la calle Príncipe 1920 -1936 Casa Charles Alberty y Compañía SL-Arquivo Histórico Provincial de Lugo Loty LOTY

El recién levantado teatro García Barbón. Durante el carnaval de 1910 un incendio devoró el teatro_Rosalía. En 1927, gracias a García Barbón y su familia, se estrenaba un nuevo edificio. No escapó a Loty.

Teatro García Barbón, 1920-1936 Casa Charles Alberty y Compañía SL-Arquivo Histórico Provincial de Lugo Loty LOTY

El Berbés que se mojaba los pies en el mar. Durante su periplo por Vigo en algún momento comprendido entre 1920 y 1936, la cámara de la firma Loty captó un_Berbés hoy desconocido, fundido con la ría, libre de rellenos. Su objetivo retrató la belleza de la ribera, sus barcas, tinajas y soportales desde diferentes perspectivas. En los márgenes se conserva su detallada anotación: 35, el código de la provincia; 4, el de Vigo, y a continuación el número de la foto. 

El Berbés en una imagen entre 190 y 1936 Casa Charles Alberty y Compañía SL-Arquivo Histórico Provincial de Lugo Loty

Una ciudad encaramada a sus raíces marineras.

A la caza de las mejores postales, la empresa captó la intensa actividad de los muelles de Vigo, sobre los que se levanta la fachada de lo que hoy es el Casco Vello.

Las dársenas con la Colegiata asomando.

Buena parte de las fotos de la colección de Vigo se centran en el litoral y los muelles, como la que se tomó de las dársenas con las torres de la Colegiata asomando al fondo.

Dársenas de La Colegiata entre 1920 y 1936 Casa Charles Alberty y Compañía SL-Arquivo Histórico Provincial de Lugo Loty

La sede de la Mala Real, en Cánovas del Castillo.

El fotógrafo de Loty se recreó con algunos de los edificios más elegantes de Vigo, como el de la Agencia de la Mala Real Inglesa, en Cánovas del Castillo.

Porta do Sol, sin el “vigía” de Leiro.

Cuando el fotógrafo montó su trípode y ensambló su cámara para captar la belleza de Porta do Sol, entre 1920 y 1936, faltaba aún más de medio siglo para que el Concello instalase el monumento de Sireno de Francisco Leiro.

Porta do Sol, sin el “vigía” de Leiro. Casa Charles Alberty y Compañía SL-Arquivo Histórico Provincial de Lugo Loty LOTY

Carral, “pasillo” al Hotel Moderno. En su celo por documentar cada foto, la agencia asignaba un código detallado a cada foto y tomaba nota de los nombres de las calles. En la imagen, Carral, con un gran cartel al fondo que anuncia el Hotel Moderno.

 El Paseo de Alfonso XII, atravesado por el tranvía. En la colección Loty se conserva, congelado, un instante del Paseo de Alfonso XII a inicios del XX, empedrado, atravesado por el cableado y los carriles del tranvía y con una amplia plaza arbolada.

El Paseo de Alfonso XII, atravesado por el tranvía Casa Charles Alberty y Compañía SL-Arquivo Histórico Provincial de Lugo Loty

 El legado de Pacewicz en la ciudad. El trabajo de la agencia en Vigo debió de realizarse entre 1920 y 1936. Por esas mismas fechas, en 1921, había fallecido en la ciudad Pacewicz, autor de algunos de los edificios que componen su álbum.

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