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La alta tensión que clama Balaídos, clave para el vehículo eléctrico

Torres eléctricas que dan servicio a la planta de Stellantis.

Torres eléctricas que dan servicio a la planta de Stellantis. R. Grobas

Los objetivos de descarbonización que se han marcado España y la Unión Europea (UE) y el definitivo impulso al vehículo eléctrico acrecientan aún más la necesidad de enganchar el polígono de Balaídos -y por extensión, la ciudad- a la red de Muy Alta Tensión (MAT) de Porriño para mejorar la fiabilidad del suministro en los próximos años, en los que la potencia eléctrica demandada se disparará. Es otro de los argumentos de la planta de Vigo del Grupo Stellantis (antes PSA) para que el Ministerio de Transición Ecológica recupere el proyecto en la planificación de Red Eléctrica de España (REE) hasta 2026 tras retirarlo por sorpresa pese a que se trata de una infraestructura que la multinacional automovilística que preside Carlos Tavares califica de “prioritaria” para asegurar la producción de coches en Vigo y la supervivencia de todo el sector de automoción.

Las alegaciones de Stellantis, como avanzó este periódico, recogen el perjuicio económico e industrial al que se ha visto sometido el centro vigués desde hace más de una década por los huecos de tensión que se generan en la red actual de 132 kilovoltios (kV), que provocan pérdidas de producción y graves averías en los talleres de Balaídos pese a las inversiones acometidas desde entonces; pero también una serie de consideraciones ambientales para el desarrollo futuro de la actividad de la factoría y en conjunto, de la primera ciudad gallega. La primera hace referencia a los objetivos de descarbonización impulsados por Bruselas y el Ministerio de Transición Ecológica en el proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que contempla que en 2040 todos los coches -turismos y vehículos comerciales ligeros- sean cero emisiones.

Con ese fin, Stellantis ha previsto que todas sus fábricas sean neutras en cuanto a emisiones de carbono, para lo que la planta de Vigo sustituirá progresivamente el consumo de gas natural por electricidad de fuentes renovables, lo que supondrá un notable incremento de la potencia desde la red exterior para 2030. Esta deberá garantizar la calidad, estabilidad y continuidad del proceso productivo, que además se verá alterado por la electrificación del portafolio de vehículos de la factoría. Hay que tener en cuenta que la producción de vehículos 100% eléctricos irá a más cada año y que estos coches tienen que salir cargados de Balaídos. Y a mayores, el polígono tendrá que soportar que el parque móvil de los trabajadores también se electrificará. Stellantis calcula que en 2026 se necesitarán trescientas plazas de coches eléctricos destinadas a empleados, y que en 2050 ya serán el 100%.

En este escenario de fábrica eficiente, electrificada y descarbonizada, necesitará en un futuro próximo un notable incremento de la potencia eléctrica que la red de 132 kV no puede garantizar, pero sí la de 220 kV que atraviesa Porriño. El proyecto Novo Vigo 2020, retirado de la planificación de REE por sorpresa pese a haber sido aprobado por el propio Ministerio en 2015, contemplaba también la construcción de una nueva subestación en Balaídos conectada la red de transporte de una potencia instalada de 100 MW, compuesta por dos transformadores de 50 MW de potencia máxima.

La principal razón por la que el Gobierno no ha ejecutado ese proyecto es que la potencia eléctrica demandada por Balaídos no llega al mínimo exigido para autorizar una inversión de este tipo, por lo que para desbloquear esta infraestructura se necesita una “excepcionalidad” que tiene que ser aprobada por el Consejo de Ministros. Frente a esto, Stellantis argumenta que en los próximos años sí se llegará a este mínimo de potencia demandada y recuerda que en 2009 el Gobierno autorizó a un laboratorio en Cataluña un enganche similar al que exige Vigo pese a tener una potencia eléctrica muy inferior al polígono y aceptando la necesidad de contar con un suministro de electricidad fiable, exactamente lo mismo que ha reclamado la factoría gallega desde 2013.

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