Los veterinarios municipales se han visto obligados a sacrificar a dos voluminosos cerdos encontrados en un estado lamentable en una finca de Coruxo. Según relata la Policía Local, los animales se encontraban literalmente "nadando entre sus excrementos" en un terreno en el Camiño de Moláns propiedad de una persona con Síndrome de Diógenes. Los agentes explican que la situación de los cerdos era tan precaria que mientras estaban en pie la capa de heces les llegaba por encima del vientre y tumbados les cubría casi por completo. Las autoridades conocieron esta situación después de que varios vecinos se quejasen por el hedor que provenía de la zona.

Los gorrinos, que entre ambos pesaban más de 750 kilos, fueron trasladados al Centro Ecuestre de O Galiñeiro, pero posteriormente tuvieron que ser sacrificados por el veterinario municipal en base a las instrucciones dadas por la Xunta. Sus restos fueron retirados por la empresa Gesuga.

Pero los cerdos no fue lo único que hallaron los policías en su visita a esta finca el pasado 13 de abril. Los agentes de la Unidad UMIR, convocados por el servicio de limpiezas FCC, se desplazaron al Camiño Moláns para ejecutar una orden judicial contra M.G.D.R., de 63 años, titular del terreno y diagnosticado de Síndrome de Diógenes. Los efectivos de la Policía Local constataron que había una cantidad ingente de objetos rotos, viejos, sucios e inservibles. Tal era el volumen que los operarios de limpieza afirmaron que tardarían al menos una semana en retirar todos los desechos.

En el lugar también había dos perros encadenados. Uno con una cadena alrededor del cuello y otro con un alambre. Ninguno tenía microchip de identificación y ambos fueron movilizados a un veterinario porque estaban muy sucios y en mal estado. El perro atado con el alambre, además, presentaba una herida en el cuello.

El estado en el que estaban la finca y los animales