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La primera dosis ya llega a los grandes dependientes

Emilio Estévez, con parálisis cerebral, recibe la primera dosis de la vacuna.

Queda camino por recorrer en la lucha contra el COVID en el colectivo de dependientes, pero al menos en Vigo se ha conseguido dar un primer paso. Y es que cerca de unos treinta usuarios del centro de día de la Asociación de Familias de Personas con Parálisis Cerebral de Vigo (Apamp), han recibido ya la primera dosis de la vacuna. Concretamente la de AstraZeneza (un día antes de que se anunciase la suspensión de la inyección de esta farmacéutica), y la recibieron únicamente de momento las personas con un grado tres de dependencia, es decir, el máximo. El pinchazo llegó después de una constante lucha de familias y profesionales que reclamaron durante semanas la vacunación urgente de un colectivo que es muy vulnerable porque no se puede valer por sí mismo. Escribieron varias cartas a la Consellería de Sanidade e incluso a la Valedora do Pobo.

Pero la directora de Apamp, Concepción Somoza, reclama la vacunación de forma urgente también para los dependientes de grado uno y dos, ya que aunque en el centro de día funcionan con grupos burbuja para evitar posibles contagios, lo cierto es que ahora se juntan usuarios que han recibido la primera dosis con otros que no. “No se puede separar a unos y otros. Y los de grado uno y dos también tienen que ser considerados porque tienen grandes complicaciones de salud”, explica Somoza. Además, se reclama que se vacunen a los cuidadores y a todos los familiares que conviven con los dependientes, para evitar posibles sustos y que el virus pueda entrar en el centro.

Francisco Diz, también con parálisis cerebral grave, recibe la vacuna.

Y es que hay que recordar que desafortunadamente hace un mes el centro de día de Apamp tuvo que cerrar temporalmente tras un bote de coronavirus que afectó a ocho usuarios y tres profesionales. Y esto provocó que familias enteras de los usuarios acabasen contagiadas.

Pilar Estévez, hermana de Emilio, usuario de Apamp con parálisis grave que ha recibido la primera dosis, relata su caso. “Yo me encargo de los cuidados de mi hermano, y en casa en total somos cuatro personas. No tiene sentido que convivamos personas que no estamos vacunadas con alguien que sí lo está. Queremos reiterar que los dependientes tienen unos derechos y las autoridades sanitarias y los políticos deben tenerlos en cuenta como prioritarios en una situación como esta”, explica Pilar, que vive con Emilio y el resto de su familia en Candeán.

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