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Los microplásticos, de la colada a la Ría de Vigo

Un estudio de las universidades de Vigo y Aveiro y el IEO demuestra que la EDAR del Lagares es la principal fuente y que las mayores concentraciones están en Samil y Canido

EDAR de Vigo

EDAR de Vigo Alba Villar

El agua descargada por nuestra lavadora tras cada colada contiene miles de microplásticos que las estaciones depuradoras, a pesar de su alta capacidad de tratamiento, no logran eliminar del todo. Y de esta forma se convierten en la principal fuente de estas partículas residuales en zonas costeras. Un estudio conjunto realizado por las universidades de Vigo y Aveiro y el IEO determina que la EDAR del Lagares es la principal impulsora de dichos compuestos en la ría y que su distribución depende en gran medida del régimen de mareas. Los resultados obtenidos gracias a un sistema de modelización 3D evidencian su utilidad para elaborar estrategias que ayuden a mitigar su impacto.

El trabajo, que aparece publicado en la revista Marine Pollution Bulletin, parte de una investigación previa liderada por Jesús Gago, del Oceanográfico de Vigo, en la que se detectaron microplásticos en mejillones de roca recogidos en otoño de 2016 en siete puntos de la ría. La concentración era más elevada en los bivalvos de A Guía y Canido, mientras que los más bajos correspondían a San Adrián de Cobres.

Maite de Castro y Moncho Gómez Gesteira.

A partir de estos datos, que se publicaron en 2019, los investigadores de las universidades de Vigo y Aveiro pudieron concluir que las estaciones depuradoras son el origen de los microplásticos y validaron un modelo para determinar su distribución y las áreas más críticas.

“Nuestras zonas de concentración coincidían con las del estudio del Oceanográfico, que se realizó mientras estaba en funcionamiento la vieja depuradora del Lagares. Y a partir de ahí, simulamos las siete EDAR de la Ría actuales para conocer dónde acaban los microplásticos dependiendo de si liberan el agua con mareas vivas o muertas”, explica Moncho Gómez Gesteira, del grupo EPhysLab de la UVigo, que firma el artículo con sus compañeros Maite de Castro, Marisela Des y José Luis Gómez Gesteira, los expertos de Aveiro Magda C. Sousa y Américo S. Ribeiro, y el ya citado Jesús Gago.

Las simulaciones determinan que la dispersión de microplásticos, con unas dimensiones de entre 10 micras y 2,5 milímetros, es prácticamente independiente de su tamaño y densidad. Y la mayor concentración se detecta al sur, en las zonas de Samil y Canido, por su proximidad a la EDAR del Lagares, que representa el 80% del agua liberada a la Ría. También destacan, en menor medida, A Guía y Cangas

Distribución de microplásticos en la Ría

“Si consideramos un millón de litros, Vigo expulsaría 800.000 y en segundo lugar estaría Moaña, con 35.000”, apunta Gómez Gesteira.

Los resultados también revelan que las concentraciones más bajas de microplásticos se registran en la zona interna de la ría y que su distribución viene dada por las condiciones de la marea en el momento de la descarga.

“Con mareas vivas, alrededor del 50% de los microplásticos acaban saliendo de la ría. Un 24% se queda en Cíes pero el 21% llega al océano. En cambio, durante las mareas bajas, la cantidad que se exporta fuera del estuario es insignificante”, apunta el investigador de EPhysLab.

Dispersión de microplásticos durante (a) marea entrante; (b) marea saliente en mareas vivas; (c) marea entrante; y (d) marea saliente en mareas muertas.

Las simulaciones constituyen, por tanto, una valiosa herramienta para enfrentarse a la amenaza de los microplásticos: “La idea de Jesús Gago y de su equipo de utilizar los mejillones salvajes como marcador fue muy buena, porque es impensable perseguir restos de este tamaño por la ría. Es muy difícil tener datos de campo. Sin embargo, las simulaciones nos permiten saber qué ocurre en diferentes escenarios y establecer estrategias. Si de pronto hay una gran cantidad de agua que depurar no se va a esperar a que la marea sea mejor, pero esta herramienta ofrece más posibilidades”.

El grupo EPhysLab está formado por un equipo multidisciplinar de expertos en Física de la Atmósfera y del Océano y en Ingeniería Informática. Además de este trabajo, cuentan con otro anterior sobre la distribución de microplásticos que desde Portugal y Galicia, tras superar Estaca de Bares, acaban por concentrarse en gran medida en el Golfo de Vizcaya, aunque también llegan a alcanzar la Bretaña francesa.

“Tenemos una sociedad muy basada en el plástico y hay que ir reduciendo su uso poco a poco. Pero todos lavamos la ropa y la que contiene microplásticos [PET o nailon] es la más barata y no se puede obligar a la gente a que compre solo materiales nobles. De todas formas, todavía no hay estudios que demuestren que son perjudiciales para la salud. De hecho, los mejillones los eliminan en unos días. Pero hay una cierta posibilidad y también pueden ser utilizados como vehículos de transporte para otras cosas”, añade Gómez Gesteira sobre la utilidad de estos estudios.

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