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María Begoña Rodríguez González | Presidenta de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Pontevedra

“Somos la garantía de los derechos de los ciudadanos; detrás de los pleitos hay personas”

La magistrada Begoña Rodríguez González, en su despacho de la Sección Sexta de Vigo.

La magistrada Begoña Rodríguez González, en su despacho de la Sección Sexta de Vigo. Pablo Hernández

“Me encanta a lo que me dedico, lo vivo y disfruto cada día”. La magistrada María Begoña Rodríguez González (Santiago de Compostela, 1962) se confiesa una apasionada de su profesión. Tras más de 30 años de trayectoria profesional en destinos como A Estrada, Ourense, Vigo y Pontevedra, acaba de regresar a la ciudad olívica como presidenta de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en esta urbe. Casada, con dos hijos y viguesa “por elección”, subraya la “enorme” satisfacción que para ella supone ser juez. Y la responsabilidad que ello supone: “Yo nunca me olvido de que detrás de los pleitos hay personas”.

–Lleva ya varias semanas como presidenta de la Sección Sexta. Procedente de la Sección Primera de Pontevedra, donde estuvo 19 años. ¿Cómo ha sido el cambio?

–El cambio es notable. Vengo de una sala especializada en derecho mercantil para toda la provincia y ahora en la Sección Sexta veo el derecho civil puro. Es el derecho del tú a tú, el de las relaciones privadas entre particulares con problemas que nos pueden pasar a cualquiera en el día a día: una deuda, un accidente, un internamiento psiquiátrico, una crisis matrimonial o de pareja, una servidumbre que me impiden ejercer… Para mí, desde luego, es más interesante y variado.

–La sala que preside llegó a ser la más colapsada de España entre las de su misma especialidad. Esto afortunadamente ya no es así. ¿Cuál es la situación actual?

–Ahora la sección está bien en cuanto a pendencia. La sala se desatascó gracias al trabajo de los magistrados titulares, de los de refuerzo, de la oficina judicial y de la letrada de la Administración de Justicia. No obstante, de confirmarse los pronósticos de una eventual crisis económica, es posible que con cuatro magistrados no pueda mantenerse el tiempo de respuesta razonable actual, que es de 10 meses aproximadamente desde que se dicta la resolución de instancia –salvo los asuntos preferentes que se resuelven cuanto antes–.

“La Sección Sexta tiene ahora dos grandes problemas: hace falta más personal de oficina y mejorar en el expediente digital”

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–Hace poco Vigo recibió la visita de José María Gómez y Díaz-Castroverde, presidente del TSXG. ¿Qué necesidades le plantearon con respecto a la Sección Sexta?

–Tenemos dos problemas. Uno muy serio de falta de personal de oficina (funcionarios): se fueron amortizando plazas (por jubilaciones, traslados, etc.) con la previsión de que se iba a crear un nuevo modelo de oficina judicial que no llegó a entrar en funcionamiento y ahora nos encontramos con que la plantilla es muy escasa. Y las bajas, cuando se puede, se cubren con personal interino que en ocasiones no está especializado. El otro gran problema es el del expediente digital. Vaya por delante que ha mejorado mucho, en rapidez, contenidos y medios, pero sigue existiendo el problema de que el sistema no permite la agilidad que sí posibilita el papel. Hay aún serias deficiencias que ralentizan nuestro trabajo y el de la oficina, a veces de forma insoportable. Se necesitan mejoras para que el “papel 0” sea una realidad.

–Por la experiencia de la crisis de 2008. ¿Prevén un aluvión de pleitos civiles por el coronavirus?

–No sabemos qué sucederá y cuáles serán las consecuencias reales de la COVID, pero de confirmarse la crisis económica, los juzgados de Primera Instancia serían los primeros en resentirse y las salas de apelación después, principalmente en asuntos como reclamaciones de cantidad, ejecuciones hipotecarias, e incluso llegará al derecho de familia, porque padres o madres no podrán atender las pensiones a sus hijos, por ejemplo. Si se confirma, es posible que cuatro magistrados en la Sección Sexta no seamos suficientes para responder a todas las demandas de los ciudadanos.

–Se confiesa una apasionada de su profesión...

–La vivo con pasión y prudencia, que es la mejor cualidad que puede tener un juez. Y con responsabilidad y preocupación. Somos la garantía de los derechos de los ciudadanos. Yo nunca me olvido de que detrás de los pleitos hay personas. Insto a los ciudadanos a que tengan confianza en nosotros: somos independientes y estudiamos los asuntos, aunque no siempre el que pide tiene la razón. O no fue capaz de demostrarla.

La magistrada Begoña Rodríguez González, en su despacho de la Sección Sexta de Vigo Pablo Hernández

–Es la primera mujer que preside una sección de la Audiencia en Vigo desde que se crearon las salas desplazadas hace más de 20 años.

–Es una situación que para mí no es nueva. Mi primer destino fue en un juzgado de A Estrada y allí celebraron mi llegada porque era la primera mujer en ocupar el puesto de juez en los 150 años de historia que tenía el partido judicial. Ahora repito en la Sección Sexta. Y para mí es una satisfacción personal. En la carrera judicial las mujeres ya somos en torno al 53%, pero no en todos los niveles: hay muchas en los escalones inferiores, porque se fueron incorporando más, porque somos buenas opositoras, pero nos falta el llegar a los puestos de responsabilidad.

–¿Cómo ha cambiado la situación en los últimos años?

–Desde que empecé como juez hace 33 años hasta ahora se notó el cambio. Yo entonces tenía 25 años y se dirigían al letrado de la Administración de Justicia antes que a mí, sin duda porque era varón. Y eso lo hacían los operadores jurídicos y los justiciables, que no se podían imaginar que una mujer pudiese ser la titular de un juzgado, dar órdenes a la Policía, dictar órdenes de embargo… Esto hoy afortunadamente ya no pasa.

“Es una satisfacción ser la primera mujer que preside una sección de la Audiencia en Vigo”

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–¿Qué queda por hacer en materia de conciliación?

–Queda mucho por hacer a pesar de lo que se progresó. Se nos deben facilitar los medios para conciliar la vida profesional con la familiar, particularmente con la maternidad o cuando surge un problema de dependencia. De nada me sirve que me den la oportunidad de atender a mis hijos si de vuelta a mi despacho veo que el trabajo se desbordó porque no se suplió mi ausencia con otro titular.

–¿Quién la animó a dedicarse al Derecho y ser magistrada?

–En primer lugar se lo debo a mi padre, que tuvo fe ciega en mí. Y después a mis preparadores de la oposición, ya tristemente desaparecidos, Javier Damorín y Antonio Romero, particularmente el segundo que dijo las palabras mágicas que me decidieron a opositar para juez:_“Los jueces somos los depositarios de la confianza de los ciudadanos para resolver sus conflictos individuales, dictamos resoluciones y ordenamos que se cumplan”.

–Con Antonio Romero, exjuez decano de Vigo y recientemente fallecido, le acabó uniendo un vínculo familiar, ¿qué lección nos ha dejado?

–Una lección primero de integridad. Y era una persona muy positiva, muy optimista. 

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