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Mira Vigo

En éxtasis

Fernando Franco

En éxtasis

En éxtasis

Quico se sentó en aquella roca, entre el mar y el cielo de las Cíes, y se sintió protagonista de un momento especial a través de la mirada, una especie de éxtasis, no digo una transverberación teresiana pero casi, algo así como un instante de iluminación mística o claridad espiritual. En la mochila, un FARO DE VIGO era como el ancla que unía a tierra a su cuerpo en elevación. María Pérez Hernández , que lo vio, disparó el objetivo de su cámara para congelar en el tiempo tal momento. La contemplación de la belleza, en este caso de las Cíes, produce esos efectos. Esas Cíes a las que canta el pintor Diz en su última poesía: “Sinuosa figura perenne / en el seno de la ría anclada / donde el sol cansado duerme /en la noche serena y callada”.

Vamos a veros, León y Olvido 

Hola, Marta Larralde, cariño. ¡Qué bien que diste un salto a tu Vigo natal desde ese Madrid que habitas para presentar hoy mismo León y Olvido! El otro día tomé un chiriguai con Pablo Baños y ya me avisó de que la distribuidora viguesa Baños Films, que es la de su familia, propone para hoy un plan de cine: la presentación de esta película que protagonizas y cuya primera parte vimos ¡ya hace 15 años! Por eso nos cita hoy a los vigueses en los cines Yelmo del Centro Comercial Travesía, a las 19:00. Y me sopló que, después de esos quince años, tú, querida Marta, te enfrentas en la peli a un acontecimiento muy importante en tu propia vida: ¡uf, tu boda! Pero tendrás que superar una insatisfacción personal que tienes ligada a tu propio hermano, León. La excusa perfecta para regresar a las salas de cine. Pues vamos al cine hoy,, porque veremos cómo ha evolucionado aquel argumento que vimos hace mucho, pero también porque ver cine se asocia con la diversión y el ocio, pero también tiene ventajas tanto para la salud psicológica como para la física: relajar y reducir el estrés, permitir hacer catarsis, desarrollar la creatividad... ¡Bienvenida Marta! Aquí seguimos a gusto los que te vimos marchar a buscarte la vida a Madrid (como a Celia Freijeiro), tras aquella Lena con Manquiña con que te estrenaste en cine.

Volver a la normalidad

Ayer, el hostelero vigués Carlos Viqueira (Twenty Century Rock, etc.) me envió por whatsapp una foto en la que se veía, sobre una mesa de terraza, el Faro abierto por esta sección, una cerveza y un pincho. “Cómo se aprecian las cosas normales –decía–, como tomar un pincho mientras lees el periódico del día, cuando el virus te ha encerrado en casa tanto tiempo”. Hablamos luego por teléfono y me decía que hoy tener un bar abierto debajo de tu casa era como un regalo divino, la luz, la Revelación... Seguro que otro Carlos, pero Veleiro, piensa lo mismo, ahora que le han quitado la noche en que brillaba como Relaciones Públicas, y no menos Carlos Rodríguez, del Cátering del Canario o Karlos Rodríguez, gerente de Island en Praza da Estrela.. Eso, por hablar solo de algunos Carlos afectados por el cierre de la hostelería. ¿Cómo nos cierran los bares conociendo sus desastrosos efectos en la economía, en la cultura, en la sociología, en la salud psíquica, en la política de igualación social? Habrá que pedir a las Naciones Unidas que extiendan el concepto de genocidio cultural al cierre de los bares. San Judas Tadeo, abogado de los casos imposibles y de las causas desesperadas, nos asista.

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