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La A-55, la gran puerta para el tráfico rodado entre España y Portugal

Dispositivo para el control de tráfico entre España y Portugal activado el año pasado en el puente internacional.

Dispositivo para el control de tráfico entre España y Portugal activado el año pasado en el puente internacional.

A lo largo y ancho de la “Raia” portuguesa, desde la Punta de Santa Tecla hasta el estuario del río Guadiana, no hay ningún punto tan permeable como el del puente internacional que enlaza la autovía gallega A-55 y la autopista lusa A-3. Al menos esa es la lectura que dejan los datos recabados por el Ministerio de Transportes. Su último mapa de aforos –publicado por el departamento de José Luis Ábalos con mediciones de la Red de Carreteras Estatal– muestra que en 2019 los sensores registraban en ese punto, entre el viaducto nuevo de Tui y Valença, 18.415 vehículos diarios. En 2018 eran 1.400 menos, lo que revela un alza del 8,2% en cuestión de un año. Aunque la pandemia ha echado por tierra esas cifras –la frontera entre ambos países sigue restringida–, dan una idea de cuál era la tendencia y cómo de dinámica era la Eurorregión en la comarca de Vigo antes de que el COVID-19 hiciera acto de presencia.

Tan permeable es el sur de la provincia que el dato de Tui no destaca solo por su densidad de tráfico; lo hace igualmente por su ritmo de crecimiento. A pesar de situarse a la cabeza en flujo de vehículos, la A-55 anotó en 2019 una de las mayores alzas interanuales de toda la “Raia”. Entre los principales puntos de paso recogidos en el mapa de Transportes, solo hay dos tramos con un aumento mayor: la N-620 a la altura de la provincia de Salamanca; y la N-433, en Huelva. En el primer caso el incremento es del 53,8% y en el segundo del 12,9%, pero en ambos el volumen de tránsito está muy por debajo del registrado en el sur de Galicia. En el punto charro el nivel de tráfico no llega a 5.000 vehículos por jornada y en el onubense se queda en poco más de 1.700.

Los datos recabados por Transportes en el conocido como “puente nuevo” entre Tui y Valença se completan con los del viaducto internacional, más antiguo, pero que atraviesa igualmente el Miño para enlazar ambos países. Los sensores registraron allí en 2019 una media de 4.767 vehículos diarios, prácticamente el mismo flujo que el año anterior. En el mapa de aforos el segundo punto más transitado –con 12.519 conductores por jornada– se sitúa en la A-49, en la provincia de Huelva y el extremo sur de la “Raia”. En tercer lugar estaría la A-5 a la altura de Badajoz, donde la media diaria roza los 11.600.

Principales puntos de la frontera con Portugal. Simón Espinosa

El mapa de 2019 no es el primer estudio oficial que refleja cómo de intenso es el movimiento de conductores entre ambos países en la comarca de Vigo. Hace solo unos meses lo mostraba también el último informe del Observatorio Transfronterizo, editado por España y Portugal. Al analizar el flujo de vehículos ligeros –en ese caso con datos de 2017– concluía que en el “puente nuevo” de Tui-Valença se anotaban cada jornada 13.700 coches, motos y buses, muy por encima del resto de autopistas y autovías de titularidad estatal incluidas en el balance. Durante 2017 atravesaron la frontera a diario una media de 76.540 vehículos ligeros, con lo que el tramo de la A-55 aglutinaría el 18% de todo el movimiento.

Además de vehículos particulares, por la A-55 circula también un intenso flujo de camiones. El mapa de aforos refleja que el 13% de los conductores del punto fronterizo se sientan al volante de transportes pesados. En concreto, del total de 18.415 entrarían en esa categoría unos 2.400. El dato es elevado, pero está lejos del que anota el mismo vial solo unos kilómetros antes, a su paso por Porriño, donde la A-55 llega a soportar más de 4.400 vehículos pesados cada 24 horas.

El intenso flujo de trailers se explica por varias razones, como la fuerte actividad industrial que se concentra entre Mos y Porriño, los propios polos empresariales del norte luso, la influencia de los puertos de Vigo y Leixões o la conectividad de la A-55 con la A-52, el vial que enlaza con Ourense y la meseta. Una de las últimas pruebas del vínculo económico en la Eurorregión es que en una pregunta que acaba de dirigir al Gobierno luso sobre el tramo Valença-Monçao de la EN101, el PSD señala la “fuerte interconexión con Galicia” y apuntan, en concreto, al “área de influencia de PSA, instalada en Vigo”.

A pesar del trasiego de vehículos que soporta y su papel en el tráfico transfronterizo, la A-55 padece un grave problema de siniestralidad, con “puntos negros” como el de la curva de Tameiga. El vial anota además una intensa concentración de radares: en un tramo de apenas 6,2 kilómetros –entre el PK 5.606 y el 1.78– se reparten media docena de cinemómetros fijos.

A día de hoy, y al menos hasta mediados de mes, los movimientos por carretera entre España y Portugal están restringidos. El Ministerio de Asuntos Exteriores recuerda en su página web que “el control de la frontera terrestre se ha renovado hasta las 00.59 h del 16 de abril”.

Un potencial que “da alas” al tren de alta velocidad con Portugal

A pesar de los fuertes lazos que ligan Galicia y el norte de Portugal, las opciones para moverse a día de hoy por la Eurorregión en transporte público son limitadas. Hay bus y hay ferrocarril, pero las prestaciones de este último lo hacen muy poco competitivo frente al vehículo particular. Renfe y Comboios operan solo dos trenes diarios –hoy suspendidos por el COVID– que tardan unos 140 minutos en viajar de Vigo a Oporto. El potencial del eje ha despertado incluso el interés del sector empresarial, que antes de la pandemia había movido ficha para activar un servicio privado entre A Coruña y Oporto. También el del propio Ejecutivo luso, que ha reconocido en varias ocasiones que su prioridad –por encima del AVE Lisboa-Madrid– es la alta velocidad con Vigo.

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