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Terapia con conejos para los mayores con Alzheimer

Una trabajadora de Afaga con otra usuaria con Alzheimer explicando las actividades con los conejos

Una trabajadora de Afaga con otra usuaria con Alzheimer explicando las actividades con los conejos FdV

Las personas con Alzheimer o con algún tipo de demencia son uno de los colectivos más castigados por la pandemia. Los centros de día estuvieron meses cerrados y los mayores sufrieron un enorme deterioro cognitivo al ver cómo se frenaban de repente las terapias que permitían frenar ese deterioro.

Usuarios con demencia del centro de día de Afaga realizan actividades con animales “para recordar su pasado”

Entre ellas las actividades asistidas con animales que tienen lugar en el centro de día de Afaga en Beiramar para mayores con Alzheimer. Por protocolo COVID a estas instalaciones no se permite la entrada de ninguna persona externa al centro, por lo que se vieron obligados a suspender una de las terapias que más éxito tienen entre sus usuarios: las intervenciones asistidas con animales, realizadas por la entidad ADA.

En los últimos días recuperaron esta actividad, aunque debido a ese protocolo sanitario ninguna persona de ADA pudo entrar, únicamente entregaron a los animales al personal del centro para que realizasen ellos mismos la actividad. Aunque habitualmente se hace con perros, en esta ocasión fueron conejos, que permitieron vivir a los mayores una jornada que les ha ayudado a romper su rutina.

Arriba, un usuario del centro de día de Afaga en Beiramar, con un conejo entre sus manos. FdV

“Los elegimos porque sabíamos que les despertarían mucha ternura, y así ha sido. Son animales que les permiten transportarse de nuevo a la infancia y recordar viejas historias"

Patricia Ruibal - Psicóloga del centro de día de Afaga

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Los mayores cogieron a los conejos en sus brazos y contaron historias de su vida, de su infancia, al mismo tiempo que no pierden el vínculo con los animales y la naturaleza. Patricia Ruibal y el terapeuta ocupacional Pedro Gaspar supervisaron la actividad, y afirman que introducir una novedad así les ayuda a romper la rutina y les sirve como “un nuevo estímulo”. Otro de los objetivos de las actividades con animales es también motivar la participación de los usuarios ya que además “les ayudan a mejorar su estado de ánimo al ser conscientes de que están cuidando de otro ser vivo”. Hay estudios que demuestran además que el contacto con animales en las personas con Alzhéimer en estado avanzado les permite mejorar su comunicación.

En los pacientes con demencia moderada, también se certificó la interacción con animales fomenta su contacto social, aumentando el número de sonrisas, risas, inclinaciones, contacto físico y verbalizaciones. Las terapias asistidas con animales son consideradas como una intervención efectiva en la población que padece Alzheimer, ya que proporciona beneficios tanto físicos y cognitivos como emocionales, sociales y conductuales. Estos beneficios son mayores en aquellas personas en las que la figura del animal de compañía haya estado presente en sus vidas. En Afaga, lo más habitual son las visitas de perros, normalmente mascotas pequeñas, que hacen compañía a los mayores durante unas horas.

Dos cuidadoras de Afaga con un paciente y los conejos de terapia FdV

Desde la vuelta a su actividad, los profesionales de Afaga se han volcado para frenar el deterioro causado en sus usuarios durante el tiempo que han tenido que estar encerrados en sus casas.

Terapeutas ocupacionales, psicólogos, fisioterapeutas y auxiliares trabajan con las personas con algún tipo de demencia tanto en el centro de día como en la sede ubicada en Martínez Garrido, en la que también se realizan esas actividades con animales. Se hace mucho hincapié también la parte física, ya que al no poder salir en los últimos meses los usuarios han pegado también un importante bajón en ese aspecto. Con la progresiva vuelta a la rutina, los profesionales esperan lograr frenar ese deterioro cognitivo y físico de los pacientes.

“Trabajar con animales les ayuda a romper con su rutina y les sirve de estímulo”

Patricia Ruibal - Psicóloga de Afaga

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Según los psicólogos, el tener una mascota en casa también puede ser beneficioso para ralentizar el avance del Alzheimer. No solo porque hacen compañía a los que sufren la enfermedad, sino que ayudan a reducir el estrés y la ansiedad cuando las acarician, de forma que permiten a los mayores combatir la depresión y la soledad que muchas veces se ven agudizadas en los inicios de procesos de demencia. Y es que muchos enfermos se ven deprimidos y sin ganas de salir a la calle, y el hecho de tener un perro les hace gozar de responsabilidad y de la necesidad de sacarlo a pasear a diario, lo que finalmente no solo es beneficioso para la mascota, sino también para la persona enferma.

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