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Un millar de musulmanes se prepara para el Ramadán en Vigo

El toque de queda a las diez de la noche obliga a cenar en casa

Hassan Elhariri con los dulces caseros de almendra y miel que disfrutarán sus clientes durante el Ramadán. | // RICARDO GROBAS

Un millar de musulmanes radicados en Vigo se prepara para el Ramadán, la celebración de la primera revelación del Corán al profeta Mahoma, que este año se extenderá del 13 de abril a 13 de mayo. El Ramadán conlleva un ayuno riguroso durante el día (no pueden ni beber agua) pero al caer el sol las mesas de las familias se llenan de viandas y dulces tradicionales con almendras y miel. “Este año nos toca volver a celebrarlo cada uno en su casa por el toque de queda. Nosotros empezamos a comer al caer el sol, pero el toque de queda es a las 10 de la noche, así que no podemos reunirnos a esa hora en la mezquita”, explica Hassan Elhariri, presidente del Centro Cultural Islámico de Vigo,

Nacido en Beni Malal, este futbolista reconvertido en carnicero llegó a Vigo hace trece años y junto a su esposa, Asmaa, regenta en la calle Pino una carnicería y supermercado especializados en productos “halal”, de acuerdo con la ‘sharia’ o ley islámica. La carne es, por supuesto, el producto estrella. Procede de animales que para ser sacrificados fueron situados al oriente y dedicados a Alá antes de cortarles el cuello de forma que toda la sangre salga fuera y el animal quede perfectamente limpio.

Estos días la tienda ofrece también numerosos postres especiales para el Ramadán, del que van haciendo acopio las familias musulmanas de Vigo.

“El ayuno nos permite ponemos en el lugar de quienes no tienen nada que comer, de los pobres, y ser generosos ofreciendo viandas y medicinas a los más necesitado. Pero el Ramadán no solo es ayuno. De nada vale si no eres bueno. Hay que ayudar a los otros, pensar bien y ser buena persona. Se trata de cambiar de vida si estás descarriado. Se trata de no mentir, no robar, no engañar, no hablar mal de la gente... Entonces Dios ayuda a cumplir el ayuno”.

En Vigo un millar de musulmanes cuentan ya con una mezquita para reunirse en Gregorio Espino, donde acuden a rezar, especialmente los viernes, día de oración. También van las mujeres y los niños, que aprenden árabe de la mano de un imán egipcio.

Asmaa prepara un pollo en la carnicería ‘halal’ . | // RICARDO GROBAS

El Ramadán se adelanta cada año doce días en el calendario, en función de la luna. El año pasado la celebración tocó en pleno confinamiento por la pandemia y por eso solo pudieron repartir víveres en cajas, pero este año van a repartir comida en la mezquita antes del toque de queda para que quienes pasan necesidad puedan cenar en su casa, indica Hassan. El fin del Ramadán y la fiesta del Cordero sí las celebrarán en la mezquita. Tienen aforo para 130 personas y si hace falta se celebrarán dos rezos, porque se cumple la normativa COVID.

“Cada vez hay más musulmanes en Vigo y Galicia, con casi 25 mezquitas. Cuando yo llegué a Tui teníamos que ir a la de Vilaboa a rezar, ahora en Vigo tenemos capacidad para casi 360 personas”, apunta Hassan.

Asmaa, su mujer de origen marroquí, le ayuda en la tienda donde ofrecen ya los dulces y las viandas para el menú que no debe faltar en ninguna mesa musulmana durante el ramadán.

“Hay que tener dátiles, no pueden faltar, igual que las aceitunas. La comida principal es la sopa ‘harira’ con verduras, garbanzos, carne y muchas especies. También hay que tener ‘selou’ (un postre marroquí con sésamo, cacahuetes, anís...) y baklava (un postre turco de dulces con miel) Después, en función de cada hogar, albóndigas y pollo con verduras, ciruelas y aceitunas.

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