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El área sanitaria afronta la semana que marcará su futuro epidemiológico

Un hombre es vacunado contra el COVID el pasado jueves en el hospital Álvaro Cunqueiro. Marta G. Brea

Máxima expectación. Es sin duda el sentimiento general ante la llegada de los días clave que marcarán el futuro epidemiológico del área sanitaria de Vigo. Precisamente porque en las próximas jornadas se empezarán a conocer las consecuencias de la Semana Santa, donde pese a que Galicia se mantuvo cerrada perimetralmente, la movilidad entre provincias y municipios debido a los festivos y los excesos que se vivieron en momentos específicos, como una fiesta ilegal en Marqués de Valladares con once personas en la madrugada del domingo o las aglomeraciones que se vivieron en momentos concretos en el Casco Vello de jóvenes que no cumplían con las medidas de seguridad, llevan a un escenario complejo donde las previsiones no son las mejores.

Porque el optimismo con el que Vigo y los municipios del entorno entran en esta semana clave es moderado. Y es que pese a que ha conseguido reducir en tres días consecutivos el número de pacientes con COVID y los contagios diarios han bajado, lo cierto es que ambas circunstancias tienen que ver sobre todo con el hecho de que durante los festivos especialmente el número de pruebas PCR que se realizan es mucho menor que en una jornada normal.

Por ejemplo, según el último parte del Sergas, en 24 horas se hicieron 517, cuando lo habitual en un día laborable es triplicar o incluso cuadruplicar esa cifra. Esta lectura de que los buenos datos se deben a las pocas pruebas realizadas durante estos días concuerda además con el ascenso de la curva que el área sanitaria estaba viviendo antes de la llegada de los festivos de Semana Santa, llegando a los 650 positivos activos (ahora hay 581) en esas jornadas previas.

Respecto a la situación por municipios, los que peor llegan a esta semana, en términos de incidencia acumulada de nuevos casos por cada 100.000 habitantes a catorce días, son Baiona (206), Cangas (192) y Moaña (113). En Pazos de Borbén y Gondomar la situación también preocupa. Respecto a la ciudad olívica, logra bajar tanto la incidencia a catorce como a siete días, con 103 y 49 nuevos casos respectivamente.

Precisamente la evolución de los distintos municipios en las próximas jornadas marcará la posibilidad de que se amplíen o se reduzcan las restricciones en función de la localidad. De momento no hay ninguna en restricciones máximas, pero sí en nivel alto: Baiona y Pazos de Borbén, que no tienen permitido el servicio en el interior de los locales de hostelería, únicamente en las terrazas y con un aforo máximo del 50%.

Ingresos hospitalarios

La peor noticia de la última jornada llegó desde los hospitales de la ciudad, que registraron tres nuevos ingresos en la UCI por COVID, aunque hay uno menos en planta. En total hay cincuenta personas que están contagiadas que están recibiendo atención médica en los distintos centros sanitarios de la ciudad, la mayoría de ellos en el Álvaro Cunqueiro.

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