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Francisco Puga | Presidente del Grupo Delta Vigo, este año leerá el pregón de la Reconquista

“Debemos aprovechar la recesión del COVID para crear nuevas tecnologías”

Francisco Puga, en el cuartel general de la compañía aeronáutica gallega en el parque tecnológico y logístico (PTL) de Vigo

Francisco Puga, en el cuartel general de la compañía aeronáutica gallega en el parque tecnológico y logístico (PTL) de Vigo Marta G. Brea

Sin desearlo, Francisco J. Puga se está acostumbrando a recibir reconocimientos. El último, de la ciudad que da nombre a su empresa al elegirlo para la lectura del pregón de la Reconquista. Con cuatro fábricas, tres de ellas en la comarca, Delta Vigo es la mayor compañía de aeronáutica de capital 100% gallego, reconocida a nivel mundial por los principales OEM de este sector ultracompetitivo, como Airbus o Boeing. Puga fundamenta el éxito de cualquier empresa en dos puntos: una estrategia de negocio clara y la apuesta por el conocimiento y la innovación, apuesta que ahora en plena pandemia, recalca, hay que potenciar.

–¿Qué significa para usted leer el pregón de la Reconquista?

–Satisfacción personal por participar en una fiesta señalada de mi ciudad.

–¿Cómo recibió la noticia?

–Con sorpresa. En mi caso, tengo la suerte de dirigir un gran equipo de profesionales y no puedo considerarme merecedor, a título personal, de los premios y distinciones que he recibido. Ellos compiten a un alto nivel y yo recojo los trofeos. Aclarada esta realidad, después de la sorpresa por la llamada del alcalde, acepto orgulloso el encargo y agradezco el reconocimiento.

–¿Sabe ya qué temas incluirá?

–Después de 43 años dirigiendo una empresa familiar, me atrevo a afirmar que los valores personales son más importantes que los profesionales. Defiendo la importancia de las personas, insustituibles a pesar de nuestros defectos y virtudes. Seguimos siendo responsables de lo que pasa en el mundo. También de la realidad virtual y futura. El bando ya se ha hecho público. He extrapolado puntos de vista de la empresa, pretendiendo poner en valor la importancia de nuestras actuaciones y su repercusión en la sociedad y el progreso.

–Si tuviera que explicarle a alguien cómo es Vigo, ¿qué tres palabras escogería?

–Industrial, costera y moderna.

–A través de su empresa, ¿qué valores comunica al mundo desde Vigo?

–Que la empresa se llama Delta Vigo porque se fundó en esta ciudad hace 74 años. Recalco que estamos ubicados en una ciudad históricamente industrial con una amplia diversidad de actividades productivas: automóvil, naval, náutica deportiva, aeronáutica, pesca, granito, farmacéutica, congelación… Intento explicar la ventaja competitiva que nos aporta poder aprovechar sinergias de unos sectores de actividad a otros; que disponemos de importantes instituciones: Universidad, Zona Franca, centros tecnológicos, centros de formación especializados, Círculo de Empresarios… Les invito a reflexionar sobre las posibilidades que, en un mundo global, se pueden obtener al formar parte de la eurorregión.

"Nos enorgullece llevar el nombre de Vigo por todo el mundo, incluyendo China, Indonesia y países de Europa y América"

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Pongo en valor las buenas comunicaciones a través de puerto, aeropuerto, ferrocarril y una buena red de carreteras. Les informo que gozamos de un clima óptimo, idóneo para vivir y poder desarrollar actividades industriales. Presumo, entre otras virtudes, del carácter emprendedor y el compromiso de los gallegos. En un mundo global no compiten solo las empresas y, lógicamente, a la presentación de Delta unimos los valores de nuestro entorno geográfico. Nos enorgullece llevar el nombre de Vigo por todo el mundo, incluyendo China, Indonesia y países de Europa y América.

–¿Cómo ha cambiado Vigo desde que empezó en el negocio familiar en un pequeño taller en Teis hasta la actualidad?

–No me voy a equivocar si digo que el cambio ha sido brutal y en la misma proporción para la empresa y la ciudad. El progreso, los avances tecnológicos y sociales son vertiginosos e imparables. Hoy hablamos de robótica colaborativa, inteligencia artificial, realidad virtual, sensórica, digitalización, visión artificial, tecnología 4G, etc. En mis comienzos todavía no habían empezado las empresas a aplicar sistemas informáticos. Se puede uno imaginar las carcajadas que reprime un ingeniero joven cuando le enseño las gráficas, tablillas y planificaciones hechas a mano con pinturas de colores, en la época de Teis.

–¿Le gusta el Vigo que ve?

–Voy a responder como si me preguntasen por mi empresa. Nunca seré capaz de proporcionar a mi empresa todo lo que necesita para hacerla todavía más competitiva: maquinaria, herramientas, software, sistemas de inspección y control, una organización interna perfecta… Intuyo que lo mismo le pasará a los que tienen que gobernar. Lo más importante, bajo mi punto de vista, es acertar en los objetivos y la estrategia para no tener que cambiar el rumbo 180º a mitad del recorrido. A todos nos gustaría ir más rápido y sin obstáculos. En el mundo de la empresa, en ocasiones y muy a nuestro pesar, la distancia más corta entre dos puntos es la línea quebrada. Y eso solo significa que el objetivo estaba bien marcado pero no hemos sido capaces de alcanzarlo navegando en línea recta.

"Hable de ciudad o empresa, me gusta el inconformismo por el bien de la comunidad"

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Me asusta el inmovilismo, la inactividad y la falta de decisión porque nunca vas a alcanzar la meta o el objetivo marcado. Ciudades, empresas o colectivos que se muevan, presenten iniciativas, propongan actuaciones y lo hagan con ilusión, me gustan. Y, aun así, cuando haces todo esto, el resultado no va a satisfacer a todo el mundo. En conclusión, no me gusta todo lo que veo en Vigo y tampoco todo lo que veo en mi propia empresa. Hable de ciudad o empresa, me gusta el inconformismo por el bien de la comunidad y la disposición para corregir el rumbo las veces que consideremos que es necesario para mejorar.

–¿Qué le falta a la ciudad?

–Desde el prisma empresarial mejorar los indicadores que perseguimos desde hace algún tiempo: mayor dimensión de las empresas, elevar el porcentaje de internacionalización y exportaciones, ganar masa crítica en los sectores de actividad principales, trabajar juntos –gobierno, instituciones y empresas– para generar empleo de calidad y duradero.

–¿Y a los vigueses?

–Creer más en lo que hacemos y en nuestras posibilidades.

–¿Está operativa la ampliación de la planta de Nigrán con el área logística? ¿Prevén alguna inversión más?

–El proyecto de ampliación está finalizado, en este momento se están homologando los procesos y las instalaciones. Hasta que esta pandemia inesperada nos permita planificar con certeza, teniendo en cuenta las fuertes inversiones realizadas en esta planta, no prevemos ninguna inversión a corto plazo.

Francisco Puga Marta G. Brea

–La apuesta por la innovación es seña de identidad de Delta Vigo, ¿se resintió con la pandemia?

–Al contrario, estamos con dos proyectos enfocados al sector aeronáutico, uno de ellos sobre el ala del futuro; y un tercero, en el área del automóvil. Los dos próximos años habrá más dedicación a I+D que en años anteriores. En periodos de crisis, normalmente, baja la demanda directa de clientes. Y es el momento de volcar la disponibilidad de recursos en nuevos desarrollos para afrontar el futuro con garantía, recuperar indicadores precrisis y rehacerte con rapidez para no perder tu posición en el mercado.

–La caída de la demanda está produciendo una bajada generalizada de la cadencia de fabricación de aviones, ¿para cuándo prevé una recuperación?

–Con toda la precaución que requieren estas previsiones, podríamos hablar de dos fechas. Los aviones de pasillo doble –aviones grandes– son los más perjudicados por esta crisis y su recuperación no llegaría hasta 2025. Los aviones de pasillo único, posiblemente, 2023. En cualquier caso –y sigue siendo mi opinión– habrá un antes y un después del COVID que, quizá, no nos permita volver a obtener indicadores de negocio similares a los de 2019. Otro factor a tener en cuenta es el importante reto al que se están enfrentando los grandes constructores aeronáuticos, inmersos en el desarrollo de nuevos sistemas de propulsión y aerodinámica para lograr una navegación limpia. Es una circunstancia que podría tener su influencia en el tiempo de recuperación.

–¿El sector lo sigue fiando todo a que se relance la fabricación del Airbus A320?

–En nuestro caso es solo una parte del negocio. Seguimos teniendo una participación muy alta en aviones de nueva generación y otros modelos, aunque de menor cadencia.

–¿Qué modelo es el que actualmente en el que más participan?

–A-220.

–Tras el Ariane 6, ¿participan en algún otro proyecto de índole espacial?

–En este momento, no.

–El Consorcio Aeronáutico Gallego situó el sector de la defensa como nicho de futuro, ¿participará Delta en el futuro caza europeo?

–Esperamos estar presentes en varios países. Es un proyecto ambicioso y a muy largo plazo que dará oxígeno al sector. Lo más importante es que no haya recortes en el programa, provocados por el COVID-19.

–¿Está Delta en algún proyecto que aspire a captar fondos Next Generation?

–No. Estamos centrados en potenciar, todavía más, el departamento de I+D., persiguiendo nuevos procesos y la aplicación de nuevos materiales que nos permitan aportar mayor valor al mercado y a nuestros clientes. Tenemos que aprovechar la recesión provocada por el COVID-19 para desarrollar nuevas tecnologías y, una vez superada esta crisis, mantener nuestra posición en el mercado internacional.

"Las próximas inversiones están destinadas a apuntalar nuestra presencia internacional"

–Superado antes de tiempo el plan estratégico lanzado en 2016, ¿cuál será ahora el siguiente paso de la compañía?

–Las próximas inversiones están destinadas a apuntalar nuestra presencia internacional. Queremos dar el mejor servicio postventa a los clientes de aquellos países en los que tenemos proyectos instalados. Nuestros clientes, principalmente cuando hablamos de proyectos de alta dificultad técnica, valoran la cercanía y la capacidad de respuesta de los proveedores estratégicos que componen su cadena de suministro.

–Portugal está creciendo también en aeronáutica. ¿Prevén inversiones allí o fuera de Galicia más allá de Illescas?

–Consideramos que las cuatro plantas de las que dispone el Grupo Delta cubren la demanda del mercado en procesos, diseño, fabricación de bienes de equipo, integración de líneas productivas, fabricación y montaje de componentes. Son muchos los proyectos que tenemos fuera de nuestras fronteras y cada año se siguen incrementando. No podemos pensar únicamente en el éxito y la satisfacción del cliente en la primera parte del contrato. Durante muchos años, mientras esté en producción el avión o el vehículo, necesitan nuestra colaboración ante cualquier imprevisto, incidencia o cambio en su propio producto. Por este motivo, estamos satisfechos con la capacidad que disponemos actualmente y la calidad técnica de nuestros proyectos, el objetivo ahora está en garantizar la calidad y rapidez del servicio postventa.

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