La Universidad ha cerrado por primera vez a cal y canto todos sus centros académicos, de gestión e investigación como medida para ahorrar energía durante esta semana sin clases. El equipo de gobierno comenzó a implantar esta política de eficiencia durante los periodos vacacionales en agosto de 2019, logrando un ahorro medio del consumo del 25%. La repitió al verano siguiente y el año pasado la extendió a Semana Santa, aunque coincidió con el confinamiento, por lo que no pudo determinarse su efecto.

Según la instrucción emitida desde la Gerencia, los centros, dependencias e instalaciones de la UVigo permanecerán cerrados entre el 29 y el 31 de marzo. Se paraliza, por tanto, no solo la actividad académica sino también la laboral. Y solo se mantendrán servicios esenciales en el Cacti, con cinco técnicos en diferentes unidades y en conserjería; en el animalario del Cinbio, del que se ocuparán dos expertos durante las vacaciones; y el área de tecnologías de la información y la comunicación, con tres técnicos de guardia.

Según informa el diario digital de la institución, el cierre del 7 al 19 de agosto de 2019 supuso un ahorro de 15.000 euros para las arcas universitarias. El consumo en algunos centros alcanzó el 70%. Además, la Universidad redujo su huella ecológica en 58 toneladas de CO2.