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El juez otorga a los comuneros de Vilar de Infesta terrenos ocupados por Peinador

Avión despegando sobre de la pista de Peinador

Avión despegando sobre de la pista de Peinador Marta G. Brea

El aeropuerto de Peinador se asienta sobre tres términos municipales: Vigo, Mos y Redondela. Hace ya más de una década las comunidades de montes en mano común que tenían terrenos sobre los que se levantaron estas instalaciones empezaron a pleitear contra Aena para que se reconociese que eran propietarios de dicho suelo.

Concluye que son dueños de parte del suelo donde está el aeropuerto: diez hectáreas | Otras tres comunidades de montes de Vigo y Mos ya ganaron la batalla judicial a Aena

Los comuneros vigueses de Cabral fueron los primeros en ganar la batalle judicial en 2009 y después lo hicieron los mosenses de Guizán y Torroso.

Los manifestantes, rodeados por policías, en la rotonda de Peinador. Ricardo Santalices

Y ahora otro juez acaba de dar la razón a los redondelanos de Vilar de Infesta, al estimar parcialmente la demanda que presentaron contra el ente aeroportuario y declarar que esta comunidad de montes es propietaria, “por haberla poseído desde tiempo inmemorial”, de una porción del monte Cotiño y de una parcela que ocupan una extensión de algo más de diez hectáreas y que están ocupadas por el aeropuerto.

La sentencia, contra la que aún cabe recurrir en apelación ante la Audiencia Provincial de Pontevedra, fue dictada por el Juzgado de Primera Instancia 2 de Pontevedra. La comunidad de montes de Vilar de Infesta ejercitó frente a Aena una acción declarativa de dominio de una porción del monte Cotiño situado en dicha parroquia y sobre la que se sitúa parte de Peinador. Entre otros alegatos, el abogado vigués Calixto Escariz, que representó a los comuneros, realizó un detallado análisis de la documentación histórica de dicho monte, así como de que los vecinos venían poseyendo dichos terrenos desde muy antiguo, “en régimen de aprovechamiento colectivo y sin especial asignación de cuotas”.

Aena se opuso a la demanda, negando haber “expoliado” nada ni a nadie en Vilar de Infesta. Entre otros alegatos, la sociedad aeroportuaria echó la vista atrás y expuso que las obras de construcción y ampliación de Peinador se realizaron desde los años 30 del siglo pasado mediante proyectos públicos que, alegaron, “fueron aprobados conforme a la legalidad vigente en cada instante, con las consiguientes consignaciones presupuestarias y aplicando la expropiación forzosa” según la ley. Concurrieron, agregaron, los elementos de “declaración de utilidad pública” y “necesidad de ocupación”.

Terrenos y obras de Peinador

Titularidad

En este pleito ninguna parte puso en duda que la titularidad originaria del monte fue vecinal. El “tema de debate”, es decir, la cuestión litigiosa, era si existía el título válido de expropiación invocado por Aena en relación con esos terrenos. Y para determinarlo fue clave un informe realizado por un perito judicial designado por el propio tribunal que, analizados los expedientes que le hizo llegar la parte demandada, concluyó cuál era la superficie que había sido expropiada correctamente en base a los documentos aportados: 1,58 hectáreas. El resto del suelo, 10, 23 hectáreas, es decir, más de 100.000 metros cuadrados, es el que acaba de recuperar la comunidad de montes redondelana.

En primer plano, la terminal levantada en 1973; al fondo, el edificio primitivo inaugurado en 1954. A.B.

Y es que Aena no justificó documentalmente la cuestión relativa a esa extensión. “Para privar de la propiedad a su titular ha de seguirse un procedimiento administrativo rigurosamente reglado, perfectamente documentado; solo con la aportación de la oportuna documentación se podrá comprobar si existió expropiación y si fue correcta”, afirma el juez, máxime en una época en la que existía “un Estado autoritario y corporativo”. “En dicho marco es perfectamente factible que no se cumplieran dichos trámites y se obviaran por esa confusión de poderes en la dictadura; es factible que se cedieran o donaran las parcelas correspondientes, pese a su inalienabilidad”, argumenta.

En definitiva, lo que considera el magistrado pontevedrés es que al no aportarse los expedientes de expropiación de esos terrenos, “no podemos entender acreditado el título invocado” por la sociedad aeroportuaria. Y por ello concluye que los comuneros de Vilar de Infesta son los dueños de esa parcela.

La sentencia

Una porción del monte “Cotiño”

La sentencia del juzgado pontevedrés otorga a los comuneros de Vilar de Infesta la propiedad de una porción del monte “Cotiño”.

100.000 m² en los que se sitúa el aeropuerto

El terreno recuperado por los comuneros de la parroquia redondelana es parte del que ocupa el aeropuerto de Peinador

A la espera de que la sentencia sea firme

La sentencia tiene fecha de este 12 de marzo y todavía no es firme. Cuando lo sea, los demandantes deben ser indemnizados.

Vista aérea antigua del areopuerto de Peinador Marta G. Brea

¿La solución? Una compensación económica

Las comunidades de montes de Vigo y su entorno han ganado muchas batallas en los tribunales. La de Santa Mariña de Cabral recuperó los terrenos donde están el IES Carlos Casares y el Colegio de Educación Especial (CEE) Saladino Cortizo, ambos de la Xunta.

Otra sentencia entregó a Lavadores el suelo donde se ubican el CIFP Manuel Antonio y un geriátrico, también del gobierno autonómico. Y ya son varios los fallos que dan la razón a los comuneros afectados por el aeropuerto. El despacho de abogados Calixto Escariz llevó todos estos casos, incluidos los relativos a Peinador.

Dos aviones, en las pistasdel aeropuertode Peinador. Marta G. Brea

Las sentencias firmes ganadas por las comunidades de Cabral (Vigo) y Guizán (Mos) derivaron en que la situación se regularizara con el correspondiente expediente expropiatorio que acabó con la formalización de un mutuo acuerdo. Estos colectivos ya fueron compensados económicamente. Los comuneros de Torroso también ganaron en la vía judicial y el fallo adquirió firmeza, pero en este caso la indemnización económica ofrecida por la ocupación del terreno era muy baja: hubo que tramitar un expediente de justiprecio y se está pendiente de lo que determine el jurado de expropiación en relación a dicha cuantía. En el caso de la sentencia que acaban de ganar en Vilar de Infesta, hay que esperar a que sea firme. “Y una vez sea así, habrá que proceder también a regularizar esa ocupación de terrenos”, concluye el letrado vigués.

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