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La hostelería sonríe de oreja a oreja en el Día del Padre

Una familia, en un restaurante de Praza de Compostela Alba Villar

“Estamos llenos”. Son las dos palabras que tuvieron que repetir por teléfono los restaurantes durante toda esta mañana. Y es que la ecuación es perfecta: Día del Padre, sol (aunque frío y viento) y prohibición de celebrar reuniones entre no convivientes. El resultado: se llenaron las agendas de los establecimientos, que ya pudieron servir en el interior con un aforo del 50% y en el exterior al 75% y mantener las persianas levantadas hasta las 21.00 horas. La sonrisa del gremio se estira un poco más, pero todavía es tímida, ya que, como recuerda, continúa trabajando “con ciertas limitaciones”.

Benito López, uno de los responsables de la taberna O’Xe, en Teis, aseguraba poco antes de las 12.00 horas que ya no había sitio en el local para comer. “También es cierto que solo podemos meter a 38 personas, puesto que no disponemos de terraza. Estamos algo más contentos que antes, pero bueno, las restricciones apenas nos permiten cubrir gastos; cerraremos sobre las 6 de la tarde porque no tenemos margen para servir cenas”, comentaba antes de destacar que restaban muy pocas plazas para comidas mañana y pasado. “Estamos trabajando bastante bien. Ojalá no haya que dar pasos atrás”, añadía.

"Estamos algo más contentos que antes, pero las restricciones apenas nos permiten cubrir gastos"

Benito López - Dueño de la taberna O'Xe

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Situación similar se vivió en el Mesón Compostela, en la Alameda. “Está todo lleno para comer tanto en el salón como en la terraza, las últimas reservas se hicieron esta misma mañana, las otras, entre ayer y el resto de la semana”, aseguraba uno de sus empleados horas antes de que se sentasen los primeros comensales. También será complicado encontrar sitio en este restaurante mañana y el domingo: “Hay sitio, pero poco”. En su caso, con el cierre a las 21.00 horas, creen muy difícil que se hagan reservas para organizar cenas. “Se les atenderá según llegan”, avisaba.

El restaurante O Croque, en Bouzas, al igual que los dos ejemplos anteriores, se llenó a la hora de la comida. “En el interior, entran 35 personas, pero no meteremos a tantas, sino a 28, para mantener el metro y medio de distancia de seguridad entre mesas y sillas. En la terraza, se pueden sentar unos 38 clientes”, explicaba su propietaria, Celia Cabrera, que aseguraba estar “contenta” con la ampliación de aforos y, sobre todo, de horarios: “A los negocios que también ofrecemos servicio de cafetería, nos da la vida alargar la jornada hasta las 9 de la noche. Como sabemos que será complicado que la gente quiera cenar tan pronto, hemos elaborado una carta reducida pensada para la merienda-cena, con empanadas, croquetas o cucuruchos de calamares”. La dueña del local avanzaba que, para el fin de semana, se prevé mucha actividad.

“A los negocios que ofrecemos servicio de cafetería, nos da la vida alargar la jornada hasta las 21.00 h"

Celia Cabrera - Propietaria del restaurante O Croque

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En el restaurante Celme Galego, en Valladares, más de lo mismo. A la hora de la comida, todas las mesas estuvieron ocupadas. Y se espera el mismo éxito para el sábado y el domingo. “Suena bastante el teléfono y tenemos que decirles a muchas personas que no hay sitio”, señalaba una de las trabajadoras. “Para las cenas, no hay reservas. Cerrando a las 9, es complicado, pero atendemos a los clientes que vengan hasta esa hora. Después de todo lo que hemos pasado, es un alivio que relajen las restricciones”, apostillaba.

Terrazas en Monteo Ríos, este mediodía Alba Villar

Los negocios hosteleros de As Travesas también viven una jornada ajetreada. Lo confirmaba Areli Portela, una de las responsables del restaurante mexicano La Pastora. “Estamos llenos para la hora de la comida. Los clientes nos llamaron a lo largo de la semana y también hoy. Tuvimos que decir en varias ocasiones que no hay sitio ya”, aseveraba antes de apuntar que espera movimiento tanto mañana como pasado. “Con la ampliación de los aforos y del horario, estamos mejor, pero existe el miedo de que nos vuelvan a limitar la actividad. Espero que la gente se comporte y no tengamos que dar pasos atrás”, argumentaba.

Los hoteles, al mínimo

El presidente de la Federación Provincial de Hostelería, César Sánchez-Ballesteros, cifra la ocupación hotelera para este puente en un 10 o 15%. “Se hospedan parejas que buscan intimidad, así como personas que vienen del resto de Galicia para ver el mar y pernoctan para cambiar de aires”, exponía. El ambiente que se vive en los paseos de Samil y Bouzas y en las terrazas de la ciudad da fe de ello: vigueses y vecinos de la comunidad están aprovechando la jornada festiva para disfrutar de Vigo y de su gastronomía.

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