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Peinador: doce meses en blanco

Pasajeros del vuelo Barcelona-Vigo, en Peinador.

Pasajeros del vuelo Barcelona-Vigo, en Peinador. Alba Villar

Peinador sabe de años malos. A lo largo de su larga historia de tráfico aeroportuario, que arranca a mediados del siglo XX, le ha tocado lidiar con períodos de crisis, recesiones y la encarnizada competencia ejercida desde Lavacolla y Sá Carneiro, incluso durante años en los que ambas terminales disfrutaban de subvenciones vetadas en la terminal del sur de Galicia. Ninguno había sido tan malo sin embargo como el generado por el COVID. En el aniversario del primer estado de alarma, el balance que deja la pandemia es demoledor en la terminal viguesa. Igual que en Alvedro, Lavacolla y el resto de la red aeroportuaria de Aena.

El balance de 2020 publicado por el gestor aeroportuario muestra que el año pasado se cerró con 303.466 pasajeros, lo que representa un descenso del 70% si se compara con 2019. Durante lo peor de la crisis, en la primavera de 2020, cuando en las pistas de Peinador llegó a operar un único vuelo con Madrid —que no funcionaba además de forma diaria— el desplome se aproximó prácticamente el 100%. La cosa mejoró ligeramente en verano, aunque sin llegar a recuperarse plenamente. En agosto, por ejemplo, un mes tradicionalmente bueno para Peinador por los viajes de vacaciones, Aena contabilizó cerca de 35.000 viajeros, lo que sigue suponiendo un descenso del 63,5%. La situación no era muy distinta en Lavacolla y Alvedro. Ni siquiera en Sá Carneiro, que a pesar de disponer de una oferta y demanda bastante superiores, sufrió igualmente el mazazo de la pandemia.

El arranque de 2021 tampoco ha sido especialmente bueno. El último balance publicado por Aena muestra que a lo largo de los dos primeros meses del año desfilaron por el aeródromo vigués 32.444 personas, un 75% menos que durante el mismo periodo de 2020, el último que se vio libre del efecto del COVID. La pérdida de viajeros se explica por varias razones. La más evidente: las restricciones a la movilidad decretadas por las autoridades. A su efecto sobre las parrillas de los aeropuertos se suman el propio recelo de los pasajeros a desplazarse, el pinchazo del turismo, el auge del teletrabajo y la anulación de reuniones de negocios y grandes citas. En el caso de Vigo, por ejemplo, 2020 se saldó con la suspensión de O Marisquiño y Conxemar, dos eventos que atraen cada año a Vigo a miles de personas, muchas de ellos pasajeros que aterrizan y despegan desde las pistas de Peinador. El efecto inmediato de esa contracción de la demanda fue que las compañías aéreas optasen por adelgazar al máximo su oferta de conexiones.

En Vigo esa tendencia se padeció con contundencia. La inestabilidad del mercado llevó a Air Nostrum a anunciar el verano pasado su decisión de suspender su operativa en Peinador. Su decisión tuvo un impacto considerable en la parrilla de Peinador, sobre todo en verano, cuando la filial regional de Iberia tenía previsto operar conexiones con Valencia, Sevilla, Alicante, Bilbao, tres rutas insultares y también París, el único enlace internacional programado en Peinador. Aunque la salida del aeropuerto de Vigo se anunció entonces como una medida provisional, de momento la aerolínea aún no ha concretado cuándo ni cómo retomará su operativa local. A día de hoy en Peinador solo trabajan cuatro compañías: Iberia y Air Europa, ambas centradas en la ruta con Madrid; Vueling, dedicada a la conexión con Barcelona, y Binter, que enlaza Vigo con el archipiélago Canario. Aunque parco, el escenario mejora de forma considerable al que tenía Peinador hace apenas un par de semanas, cuando no contaba siquiera con la ruta de Barcelona.

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