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La pandemia desploma la natalidad en Vigo

La pandemia desploma la natalidad en el Álvaro Cunqueiro: 114 bebés menos en solo tres meses

La pandemia desploma la natalidad en el Álvaro Cunqueiro: 114 bebés menos en solo tres meses

El miedo a contagiarse durante el embarazo o en los primeros meses del bebé, la incertidumbre económica que ha generado la pandemia o el parón de algo más de dos meses en la actividad de las clínicas de reproducción asistida ha tenido impacto en la natalidad del área sanitaria viguesa nueve meses después.

Un total de 711 niños vinieron al mundo en el complejo de Beade, un 14% menos que el ejercicio anterior

En diciembre, enero y febrero, en el Hospital Álvaro Cunqueiro han venido al mundo 711 bebés. Son casi un 14% menos que en las mismas fechas del año anterior.

El efecto de la pandemia en los planes de las familias de la comarca se combina con una tendencia a la baja en la fecundación. A lo largo de 2020 ya se observaba un nuevo descenso en los alumbramientos en la mayor maternidad de Galicia. De enero a noviembre de 2020 nacieron 3.111 bebés, lo que ya suponía una caída del 3,6%. Pero se agravó en diciembre, cuando se cumplían los nueve meses de la declaración del primer estado de alarma de la pandemia. Los nacimientos cayeron un 11,2%.

El mayor impacto, hasta el momento, se percibe en febrero con un descenso del 19% de los alumbramiento

El descenso fue similar en enero. Nacieron 248 pequeños, un 11,4% menos que en el ejercicio anterior. La bajada es más abrupta en febrero: de un 18,8%, con casi dos bebés menos al día –52 en total– hasta los 225.

La bajada global de estos tres primeros meses de nacimientos de bebés concebidos durante la pandemia –y, mayormente, durante el confinamiento– es de un 13,8%. Un par de décimas por encima del gran batacazo que se llevó la natalidad del área viguesa en 2018. Fue el mayor descenso, al menos, desde 2008. El siguiente en envergadura se produjo en 2013, tras la crisis económica, con un retroceso del 9% de los alumbramientos. Pero la tendencia de descenso no es homogénea y, en los últimos doce años se han producido cuatro repuntes. Si calculamos la evolución media de ese periodo, sale negativa: de un 2,4% de hundimiento anual. En la ciudad, que aporta algo más de la mitad de los nacimientos del área, en la última década también se ha registrado una media de un 3% de bebés menos al año.

Además del miedo al contagio o la incertidumbre económica, una de las cuestiones que más impacto tiene en estos números es el parón en la actividad de las unidades de reproducción asistida, como la del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi) que dejó de hacer un centenar de intentos de embarazo. Las clínicas no solo cerraron sus puertas hasta mayo, sino que luego priorizaron casos en los que una demora podría influir de forma negativa en el pronóstico o pacientes con patologías que incrementan el riesgo.

Familias que sí crecen

Pero muchas otras personas o parejas han decidido seguir adelante con sus planes de ser padres, a pesar de la pandemia y sus efectos. Una de ellas es Carmen Alonso. Su historia no es la habitual. Perdió el trabajo la semana anterior a la declaración del primer estado de alarma y encontró uno nuevo al inicio de la desescalada, el 11 de mayo. Su pareja y ella mantuvieron los planes de boda, pese a las limitaciones, y se casaron en septiembre. Lo hicieron con 69 invitados frente a los 150 previstos –veinte procedentes de Madrid, una semana antes de que cerraran esta comunidad–, pero igual de contentos. Se fueron de luna de miel y se compraron una casa. No renunciaron a ninguno de sus planes. Tampoco al bebé. “Nuestro punto de vista es que no puedes paralizar tu vida”, resalta. Lo esperan para el 25 de junio. “No me preocupa demasiado cómo estará la situación para entonces, lo iremos viendo día a día”, cuenta.

Carla Álvarez admite que “un poco de miedo” sí puede dar por la incertidumbre de esta situación. Pero, “por la edad, llega un momento que tiras o no”. Ahora está de cinco meses y es “más prudente que otras personas”. “Al fin y al cabo, es algo desconocido”, señala. No es que se imponga más restricciones que las existentes: “Soy de las que las cumplen”.

"Hay que normalizarlo. El miedo no nos puede paralizar. Igual que ha venido, se irá"

Antía García Rodríguez - Embarazada de seis meses

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Antía García Rodríguez

“Hay que normalizarlo, no nos puede paralizar el miedo. Igual que ha venido, se irá”. Eso es lo que opina Antía García Rodríguez sobre la pandemia y lo que a ella y a su marido les ha llevado a buscar a su tercer hijo durante ella. Antes de que llegara esta crisis que ha puesto patas arriba el mundo, habían decidido que 2020 sería “el momento de planteárselo”. Ella está en primera línea de exposición al virus. Es odontóloga y se ha enfrentado al miedo al COVID desde el principio. “Nos sentamos y vimos que es algo transitorio, que está ahí y que no podemos paralizarlo todo”, señala y añade: “Que es más complicado, sí. Que da más miedo, bueno. El que no tira para adelante ve la vida pasar”.

Ahora está de seis meses y, en cuanto al control del embarazo por el Servicio de Obstetricia, no ha notado diferencia con las anteriores gestaciones. El mayor inconveniente que ha vivido es no poder vacunarse frente al COVID, pese a que a su colectivo profesional ha sido uno de los primeros inmunizados.

Lorena Román y su marido también lo tenían planificado y el embarazo llegó enseguida. Él, empleado del sector del motor, había estado tres meses en ERTE. Ella, que trabaja en el ámbito del marketing online vivió un crecimiento de este mercado que le tranquilizó. “La vida sigue, tenemos este plan y no nos va a parar la pandemia”, opina y concluye: “La vida tiene que seguir”.

Colas en el centro de salud de Sárdoma Ricardo Grobas

Primer repunte de casos activos de COVID en un mes

El área sanitaria de Vigo registró ayer el primer repunte de casos de COVID activos en los últimos 31 días. Es pequeño, de solo cuatro más, hasta 610, y tiene más que ver con una bajada en las altas concedidas a infectados –solo 19 en las últimas 24 horas, la cifra más baja desde el 19 de octubre–, que con los nuevos contagios por el nuevo coronavirus diagnosticados –fueron 23, uno más que el día anterior y en la media de la última semana–. La presión hospitalaria sube ligeramente en las unidades de críticos, con dos pacientes más, hasta 16. En planta de los diferentes centros permanecen 45 infectados.

La incidencia a dos semanas en el área baja un punto más hasta los 92 nuevos diagnósticos por cien mil habitantes, lo que la sitúa aún en riesgo medio. Está ocho puntos por debajo de la media gallega, pero solo están peor las áreas de A Coruña (175) y Pontevedra (111). La incidencia a siete días está en 33, lo que indica que mejora.

No hay ningún municipio por encima de los 250 casos por cien mil habitantes a dos semanas. De hecho, de los 26 concellos del área, diez no han registrado ningún nuevo contagio en la última semana. Son los de Gondomar, Nigrán, Arbo, Crecente, Fornelos, As Neves, Salvaterra, Mondariz, Mondariz Balneario y Oia. Otros nueve, han detectado menos de diez en los últimos siete días. Son Baiona, Mos, Ponteareas, Porriño, Tomiño, Tui, A Guarda, A Cañiza, O Rosal, Pazos de Borbén, Covelo y Salceda. Solo cuatro han tenido más. Entre ellos, por su tamaño la ciudad, que tiene una incidencia de 96 a dos semanas. También Mos –el único que está en riesgo alto con Pazos de Borbén–, Cangas y Redondela. Continúa la vacunación a mayores de 80 años, con colas en el exterior de los centros, como en el de Sárdoma, donde también citan a los de Matamá y Bembrive.

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