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El juicio por el incendio causado por los fuegos de Bouzas: “Dirigimos los cohetes al mar, pero alguna ráfaga los llevó a los coches”

PSA y Puerto acusan de imprudencia grave al jefe de la pirotecnia y a dos empleados | El grupo automovilístico cifra los daños en 373.000 euros

El jefe de la empresa pirotécnica y los dos trabajadores, en el banquillo, en el juicio.   | // MARTA G. BREA

El jefe de la empresa pirotécnica y los dos trabajadores, en el banquillo, en el juicio. | // MARTA G. BREA

Las fiestas de Bouzas, que se celebran cada mes de julio y que fueron declaradas de interés turístico de Galicia, protagonizaron en 2019 un grave siniestro. La tirada de fuegos que anuncia el inicio de los festejos derivó en un incendio que afectó a 340 vehículos que permanecían en la terminal Ro-Ro ubicada en dicha parroquia: 16 acabaron calcinados, otros 54 sufrieron daños de distinta consideración que obligaron a su reparación y los 270 restantes necesitaron limpieza. Transcurrido más de año y medio desde entonces, este caso acaba de llegar a juicio. El jefe de la pirotecnia, Argimiro A.M., y los dos empleados encargados de esa tirada de cohetes, se sentaron en el banquillo del Juzgado de Instrucción 4 de Vigo por la presunta autoría de un delito leve de daños por imprudencia grave del que se declararon inocentes. PSA y Autoridad Portuaria ejercen la acusación. El grupo automovilístico pide 4.050 euros de multa para el empresario pirotécnico, 1.080 para cada trabajador y que abonen 373.140 euros por los daños en los vehículos. Con respecto a esta cuantía, solicita que responda como responsable civil subsidiario la Cofradía del Santísimo Cristo de los Afligidos de Bouzas que contrató los fuegos y, de forma directa, dos compañías aseguradoras.

En este caso no existe ninguna duda de que la tirada de de esas bombas de palenque fue la causa del incendio ocurrido la noche del 19 de julio de 2019. Esa no es la disputa jurídica. La clave está en si hubo la imprudencia grave que requiere el artículo 267 del Código Penal. El abogado de los pirotécnicos considera que no y pide la libre absolución de sus clientes. Pero PSA y Puerto –que reclama una indemnización de 890 euros– sí aprecian dicho delito leve de daños.

Un veterano empleado de la pirotécnica se encargó de la tirada. Con él estaba, en proceso de aprendizaje, un joven que se formaba en el oficio. Una traca de 84 bombas de palenque fue el origen del siniestro. “Las que tiré a mano fueron todas al mar; la voluntad era que las de la traca también se dirigieran al agua, pero alguna ráfaga de viento que vino hizo que algunas de las varillas, no se, 10 o 15, cayeran en la zona de los coches; en ese momento ya no se podía hacer nada”, declaró ante el magistrado Juan Carlos Carballal.

El incendio ocurrido en Bouzas en 2019 causó daños en decenas de vehículos. // Alba Villar

Velocidad del viento

El trabajador añadió que adoptó todas las medidas de seguridad. “Medimos el viento y estaba entre 16, 17 y 18 km/h, dentro de lo legal; desde donde tiramos hasta la valla había 25 metros de distancia de seguridad...; todo estaba bien”, afirmó. Su jefe, al frente de una empresa activa desde 1934 y presidente de la asociación gallega de industrias pirotécnicas , no se explica cómo pudo desencadenarse el incendio. “Lo que apareció junto a los coches fueron varillas de las bombas; se liberan tras la explosión y son material ‘muerto’ que no tienen restos incandescentes; aún sigo sin entender hoy en día como pasó lo que pasó”, reflexionó.

Junto a la Guardia Civil que halló en la zona varillas y cartuchos, declararon los peritos de las distintas partes. El de PSA afirmó que esa noche hubo rachas máximas de hasta 33,5 km/h –habría obligación de suspender la tirada si el viento llegase a una velocidad de 36– y, al contrario que los acusados, considera que alguno de los restos cayó “incandescente”, lo que motivó que el incendio se iniciase en un vehículo y se extendiese a decenas de coches más. Un perito de la defensa cifró el viento en 18,9 km/h, similar a lo dicho por los pirotécnicos.

Una vista que evidencia (otra vez) fallos en las videconferencias

Los juzgados de Vigo hacen cada vez más uso de las videoconferencias en los juicios. Porque evitan desplazamientos innecesarios y porque en estos tiempos de coronavirus ayudan a mitigar las aglomeraciones en los edificios judiciales. Pero los fallos que dan lentitud y en ocasiones hacen imposible esas conexiones desesperan a jueces y abogados en las salas de vistas.

En el proceso de ayer en el Juzgado de Instrucción número 4 por el incendio de Bouzas se pudieron completar todas –hubo testimonios de peritos que estaban en Francia, Madrid o Valencia–, pero con problemas que ralentizaron el juicio. Los tribunales usan el sistema Cisco de videoconferencia instalado por la Xunta. Mediante un enlace, testigos o peritos se unen para comparecer a distancia ante el juez. A veces, los sistemas antivirus o cortafuegos que tienen los particulares en sus equipos informáticos dificultan dichas conexiones.

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