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Un golpe más para la hostelería en plena pandemia: “Es un palo de los que duelen”

Un golpe más para la hostelería en plena pandemia: “Es un palo de los que duelen”

Un golpe más para la hostelería en plena pandemia: “Es un palo de los que duelen”

Una de cal y otra de arena para la hostelería. Horas antes de conocer que la Xunta de Galicia aliviará las restricciones en el gremio, el sector se enteraba de que O Marisquiño abandona la ciudad. Es una pésima noticia: la última edición del festival, celebrada en 2019, superó todas las expectativas y las previsiones más optimistas tanto para los organizadores como para los comerciantes y hosteleros del Casco Vello y del Náutico.

Según los cálculos realizados en aquel momento, el retorno económico en Vigo y su comarca se tradujo en unos 20 millones de euros, una cifra superior a la de años anteriores que logró dibujar una sonrisa de oreja a oreja en los negocios. El balance, por tanto, no pudo ser más positivo. Ahora, el adiós de la gran cita del deporte urbano supone un estacazo para un sector ya muy maltrecho y duramente castigado por la pandemia.

El sector lamenta que O Marisquiño se vaya de la urbe: “Su repercusión es enorme, dejó unos 20 millones en 2019” | Pide un acuerdo con las instituciones para evitar su adiós

El presidente de la Federación Provincial de Hostelería (Feprohos), César Sánchez-Ballesteros, aseguraba ayer a FARO, minutos después de enterarse de la noticia, que es un “palo de los que más duelen”. “Que el evento abandone la ciudad cuando lo vimos crecer es un golpe serio para la ciudad y el sector: una factura de unos 20 millones de euros. Hay que tener en cuenta que, para el gremio, no solo cuenta el fin de semana en el que se celebraba, sino también los meses previos, en los que había unas 150 personas montando todo. Después de Conxemar, era la cita que más dinero movía”, lamentaba antes de destacar que, además, beneficiaba a los municipios del área:

“Los padres de los participantes y visitantes hacían turismo por el entorno y consumían en restaurantes de mucho nivel. El gasto por persona era muy elevado y su repercusión era enorme”

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El representante de la patronal, también responsable del Hotel Bahía, explicaba que, en su caso, el impacto es doble: “Teníamos los servicios preparados, como la conexión a internet superrápida, porque el edificio servía de sede. Era costumbre recibir a todo el equipo en el mes de agosto. Es una verdadera lástima, creo que será difícil que se pueda gestionar en un futuro otro evento con estas características”.

Rubén Pérez, presidente de la Asociación de Comerciantes y Hosteleros Zona Náutico, que acoge a negocios de la Alameda, Náutico, Casco Vello y Rosalía, así como de las proximidades, comentaba tras enterarse de la marcha del festival que se trata de una cita “primordial” para el sector, “la más relevante después de la Navidad”, por lo que su adiós puede suponer un varapalo. “En estos momentos, se demuestra quién está con la ciudad y quién apuesta por el dinero. Abogo por que se llegue a un acuerdo y la organización rectifique, porque no va a tener en ningún sitio el apoyo que se le ha dado en Vigo, y el emplazamiento es inmejorable. Tengo la esperanza de que el anuncio no sea definitivo”, anotaba. Y es que, como reconocía ayer, O Marisquiño permitía multiplicar la facturación en agosto y se había convertido en un acontecimiento que propiciaba el turismo familiar e internacional.

“Es un evento que le ha dado publicidad a la ciudad, la puso en el mapa al ser creado aquí. Es una seña de identidad... Una pena”

Casco Vello olívico, Juanjo Figueroa.

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Idéntica radiografía traza el representante de los comerciantes y hosteleros del Casco Vello olívico, Juanjo Figueroa. Apunta que el adiós de O Marisquiño no solo genera una herida considerable en la economía de Vigo, sino también en la proyección de la urbe. “Es un evento que le ha dado publicidad a la ciudad, la puso en el mapa al ser creado aquí. Es una seña de identidad... Una pena”, asevera. Y es que, como resume, el festival “no solo es el fin de semana que se celebra”. “La semana anterior y la posterior, las calles están a rebosar y los ingresos en algunos negocios se disparan un 30 o 40%”, explica antes de manifestar que esta cita del deporte urbano, a su vez, contribuía a dar vida al ocio nocturno: “Las salas tienen actividad incluso entre semana, algo que no es habitual”.

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