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La ‘cojera’ de la primera planta de coches de España y de Stellantis

Vigo es líder indiscutible por volumen de producción, pero también en incidencias relacionadas con la mala calidad de la red eléctrica

Panorámica de la terminal de
vehículos de Bouzas.   | // R.G.

Panorámica de la terminal de vehículos de Bouzas. | // R.G.

La planta líder en la producción de coches en España y en general en todo el grupo Stellantis –fabricó medio millón de unidades el año de la pandemia pese a estar más de dos meses paradas– lo es también en incidencias relacionadas con la mala calidad de la conexión eléctrica que llega a Vigo. Según datos de la propia planta, en los últimos diez años, el centro de Balaídos ha sufrido una media anual de 64 huecos de tensión que, pese a durar en ocasiones microsegundos, obligan a detener la producción y alteran la actividad en aquellos talleres más automatizados y sensibles a cualquier variación, como en Pintura. El peor ejercicio para la planta gallega fue 2017, cuando se registraron hasta 115 huecos de tensión, la mayoría entre primavera y otoño, que son las estaciones en las que se concentran las tormentas con aparato eléctrico en Galicia. Esta anomalía solo la sufre la factoría de Vigo, por lo básico de la red de 132 kilovoltios (las de 220 y 400 kV son mucho más fiables) y por las características de la orografía y el clima gallego, lo que supone una clara desventaja competitiva frente a otros centros de Stellantis como el de Zaragoza (rival directo de Balaídos) o los de Francia, donde la red eléctrica es mucho más potente que la española y los problemas que sufre Vigo se ven como tercermundistas.

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