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Otros 365 días de espera para “pisar el asfalto”

Las comparsas combaten la añoranza por el Entroido con concursos virtuales y mensajes de ánimo en los chats de grupo

Iria Veiga y otros miembros de la comparsa Os Furafollas, ayer. / Marta G. Brea

Iria Veiga y otros miembros de la comparsa Os Furafollas, ayer. / Marta G. Brea

“Se lleva mal. Nos falta desgastar la suela de los zapatos. El buen carnavalero es el que ansía pisar el asfalto”. Las comparsas añoran desfilar por las calles y combaten la tristeza por un Entroido robado organizando concursos virtuales de disfraces, adornando las fachadas de barrios como el Casco Vello con mecos y enviando mensajes de ánimo a través de los chats telefónicos, que estos días echan humo.

Hoy deberían ser un día de despedida, de pena ante el fin de fiesta pero con la sonrisa todavía dibujada en el rostro por los días disfrutados. El COVID ha secuestrado la diversión, pero las comparsas han intentado mantener el espíritu de celebración e irreverente mientras cuentan los días para que llegue el próximo Carnaval.

“El peor día fue el sábado, cuando tendríamos que estar desfilando por el centro de Vigo. Todos estábamos de bajón y se notaba la tristeza. Yo empecé con solo 14 meses y algunos llevamos en esto más de 30 años. Cuando vives algo con esta pasión echas en falta la adrenalina de salir a la calle. Extrañas hasta las discusiones por los nervios de última hora”, reconoce entre risas Iria Veiga Rabuñal, de la comparsa “Os Furafollas” y una de las veteranas del Entroido en la ciudad.

Para “sacarse la espinita” de este año en blanco, la agrupación ha organizado un concurso de disfraces a través de las redes sociales con dos categorías, menores de 13 años y mayores de esa edad, que se cierra hoy. Los aspirantes llevan días enviando fotos y vídeos en los que hacen gala de su creatividad y buen humor. “El jurado entregará premios a los dos mejores de cada categoría. Y también nuestros patrocinadores, La Vieja Escuela, Veiga Joyeros y Otero Distribución, elegirán a los suyos. Todos los ganadores se darán a conocer en directo el viernes”, explica.

Otros 365 días de espera para “pisar el asfalto”

“Os furafollas” es un grupo familiar integrado por unas 50 personas de todas las edades. Tiene tres años de vida pero es heredero de la comparsa Travesía, nacida en el 87 y que tenía al padre de Iria Veiga como uno de sus fundadores. Y de las sinergias entre los más veteranos y las nuevas incorporaciones ha surgido un equipo “espectacular”, que se pasa casi un mes entero desfilando por distintas localidades del área metropolitana.

“El sábado desfilamos en Vigo, por la noche tenemos la cena, y el domingo nos vamos a Baiona o a Gondomar. Hemos conseguido integrar a padres e hijos para que todos disfrutemos juntos. Y los mayores de 60 tienen la misma ilusión que la niña más pequeña, que tiene 4 años. Teníamos la esperanza de que se pudiese hacer alguna actividad este año, pero parece que el Carnaval no interesa”, lamenta Iria.

Iria y otros miembros de la comparsa, con los premios del concurso.

Iria y otros miembros de la comparsa, con los premios del concurso.

La dinámica habitual es que la comparsa se dé “un mes de respiro y de necesaria desconexión” tras acabar las fiestas antes de empezar a trabajar en la temática del próximo año. “Ya teníamos la idea para este Carnaval y estábamos empezando a valorar qué materiales necesitábamos. No sé si la recuperaremos para 2021 porque esto va de imaginarte fantasías y la gente ya ha empezado a pensar cosas nuevas. Y a nuestros padres, que se ocupan de la carroza, de hecho les llamamos ‘Los carrozas’, no sé cómo les sentará porque ya tenían sus planes”, admite entre risas.

Los miembros de la Asociación Cultural e Festas Beirán, de Matamá, que llevan 32 años desfilando de forma continuada, no deliberan hasta el mes de diciembre. “No último mes e medio é cando facemos todo. Pero xa vimos claro que non habería Entroido este ano e non lle dimos voltas. Somos a única comparsa satírica e con retranca e facemos referencia a temas da actualidade da cidade como as luces, o dinoseto ou o parque eólico do Galiñeiro. Este ano pensábamos nas ramplas de Gran Vía e o Vigo Vertical”, revela Diego García.

Una de las participantes en el concurso.

“Estes días son un pouco raros. Sempre era unha época de moita actividade e agora estamos parados. Son moitos anos levando o Entroido na vena e eu sempre ando disfrazado, pero este ano non puxen nada. A xente comparte fotos nos grupos e os nenos disfrazáronse no colexio pero é todo moi raro”, resume sobre el sentir de los miembros de la comparsa.

La agrupación suma unos 60 miembros, aunque algún año han alcanzado los 80, y el “núcleo duro” lo integran varias familias de la parroquia. Tras el desfile del sábado en Vigo, el domingo hubiesen ido a Redondela. “E hoxe [por ayer] estariamos reparando desperfectos e preparando cousas para desfilar este próximo fin de semana en Bembrive”, comenta Diego.

El Entroido volverá, sin duda, pero un año quizá no marque la distancia suficiente para poder reírse de la pandemia: “Un disfraz de coronavirus pode ser divertido pero levamos moitas mortes e hai moita dor. Igual haberá que deixar pasar máis tempo para non ferir sensibilidades”. Sea como sea, quienes lo viven desde dentro coinciden en que la fiesta resurgirá, como siempre lo ha hecho a lo largo de la historia, para iluminar de alegría a los vigueses.

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