Arranca la cuenta atrás para que Vigo se despida de la que ha sido a lo largo del último lustro una de sus principales puertas de acceso: la estación provisional de Urzáiz. El edificio estrenado en abril de 2015 y que acoge desde entonces las taquillas, el quiosco, la cafetería y el acceso a los andenes de la estación de Mayne, desaparecerá a lo largo de marzo. La conselleira de Infarestruturas, Ethel Vázquez, confirmó esta mañana que el derribo de la infraestructura, planteada ya desde su inicio como una solución provisional, arrancará el 1 de marzo y durará dos meses. Lo hará para que los operarios y la maquinaria que está levantando la nueva estación de buses puedan seguir trabajando. El objetivo, señaló Vázquez, es que la nueva terminal de autocares, que está levantando la Xunta justo al lado de las obras de Vialia, esté listo a finales de este mismo año tras una inversión de unos 18 millones de euros.

"Se trata de un proyecto estratégico", reivindicó Vázquez tras visitar las obras de la estación de buses acompañada por la delegada territorial de la Xunta en Vigo, Marta Fernández-Tapias. A pesar de los retrasos generados por la demora con la que se firmó el convenio con Adif y el Concello, señaló la conselleira, las obras están ejecutadas ya al 45% y el objetivo es que estén terminadas "a finales de este mismo año". Para iniciar el derribo el 1 de marzo antes será necesario que la actividad comercial que Renfe desarrolla ahora en la actual estación, la estrenada en 2015, se traslade a una zona habilitada en el interior de Vialia. Allí los pasajeros podrán comprar sus billetes y, desde allí, también, podrán subir y bajar a los andenes en los que operan a diario trenes con el Eje Atlántico. Según los datos desgranados esta mañana por Vázquez, la futura estación de buses, que se situará justo al lado de Vialia, dispondrá de 30 dársenas y movilizará unos dos millones de viajeros anuales y medio millar de expediciones diarias. Su ámbito de actuación ronda los 11.100 metros cuadrados.